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Etiquetas:   El facistol   -   Sección:   Libros

Cuentos y más cuentos (y III). Philip K. Dick.

Herme Cerezo
Herme Cerezo
jueves, 28 de diciembre de 2006, 12:55 h (CET)
Con los ‘Cuentos completos’, volúmenes I y II, del estadounidense Philip K. Dick (Chicago, 1928-Los Angeles, 1982), aparecidos en nuestras librerías durante los años 2005 y 2006, concluyo la miniserie que he dedicado al relato breve, esto es, a los cuentos. He dicho aparecidos, pero en realidad debería decir reeditados en un nuevo formato, ya que estas obras fueron comercializadas en España hace ya algunos años. Con Dick debuté en las páginas de este diario digital, allá por el mes de septiembre del pasado año y, quizá por ello, le guardo un cariño especial o me lo miro mejor. En aquel entonces me ocupé de su novela ‘Sueñan los androides con ovejas eléctricas’ o ‘Blade Runner’ como se la conoce popularmente.

Este escritor norteamericano fue un autor prolífico. Además de una enorme cantidad de novelas (sólo entre 1963 y 1964 escribió once), en sus cincuenta y cuatro años de corta vida tuvo tiempo suficiente para concebir un rimero inagotable de cuentos, publicados en las más importantes revistas ‘pulp’ de ciencia-ficción de los años cincuenta: ‘Planet Stories’, ‘Galaxy’ y ‘Fantasy and Science Fiction’. Sus obras, tanto cuentos como novelas, son pura literatura, como se refleja en el tratamiento de los contenidos, en el manejo de la trama y en los finales, algunas veces sorpresivos y otras, simplemente esperanzadores.

Leyendo estos ‘Cuentos completos’, descubrimos el germen temático que gobernará su producción literaria posterior: los androides, los mundos paralelos o psíquicos y el peligro de las máquinas inteligentes (computadoras).

a) La idea del androide en Dick se antoja particularmente interesante. En el cuento ‘Impostor’, Olham, el protagonista, es acusado por la policía de ser un androide. Si en ‘Blade Runner’, Rick Deckard es un cazador de estos especímenes, los Nexus VI, que representan un peligro para la Humanidad al rebelarse contra su creador y contra el fin para el que fueron diseñados, en ‘Impostor’, Philip K. Dick introduce la confusión en el propio androide que desconoce su naturaleza real: humana o artificial. Él cree una cosa y luego sospecha otra, aunque finalmente resultará ser lo que él no espera (como tampoco lo imagina el lector). El estadounidense, basándose en la desconfianza absoluta hacia todo lo que le rodea, llegó a hacer suya la creencia de que, aunque vivimos en la Tierra, nadie puede convencernos de que no estemos muertos y que nuestro estado habitual sea ése, o sea, fiambres. Y que, por tanto, la vida es otra cosa, otro estado, algo desconocido para nosotros.

b) Los mundos paralelos, envueltos bajo un concepto de post-humanidad, por llamarlo así. La Tierra, víctima de algún cataclismo producido por la Naturaleza o por la acción el hombre (la III Guerra Mundial, que ha sumido el planeta en un amasijo de materiales de color ceniza), conoce la existencia de otros mundos vivos en su propio seno. En este sentido, ‘Una incursión en la superficie’ resulta un relato muy esclarecedor, ya que en sus páginas los hombres actuales, tras el desastre aludido anteriormente, habitarían las entrañas de la Tierra y, de vez en cuando, emergerían a la superficie para estudiar las especies que sobreviven en la faz del planeta. Estas especies, a su vez, definirán a los hombres como unos seres mágicos, que viven en las profundidades y a los que llaman duendes. Como verán, es una forma muy original de explicar la leyenda sobre estas criaturas fantásticas.

c) El peligro de las máquinas inteligentes. La preocupación sincera y profunda por el avance de la tecnología, especialmente en el campo bélico, sobrevuela los cuentos de Dick. Los ingenios mecánicos que pueblan el universo “dickiano” alcanzan tal grado de desarrollo y perfeccionamiento que, tras marginar al ser humano, son capaces de luchar entre sí por el control del planeta. Esta lucha intestina permitirá al escritor americano vislumbrar un rayo de esperanza y en la última línea del relato ‘La segunda variedad’ llegará a exclamar esperanzado: “Ya empezaban a idear armas para combatir entre sí ...”.

Como pueden observar, en estos cincuenta y dos cuentos hay temas para dar y tomar. Sería prolijo, además de absurdo, enumerar aquí el contenido de todos ellos. Su misión como lector consiste precisamente en averiguarlo. Sin embargo, no puedo resistir la tentación de remitirles al prólogo del primer volumen, escrito por el propio autor y donde explica lo que entiende por ciencia ficción “buena”, un concepto subjetivo, lógicamente, máxime en boca, perdón en máquina de escribir o estilográfica, de un escritor del género, pero que resulta muy esclarecedor. Según Dick, la ciencia ficción buena “es estimulante y, tal vez lo más importante, desencadena una reacción en cadena de ideas-ramificaciones en la mente del lector, podríamos decir que libera la mente de éste hasta el punto que empieza a crear, como la del autor”. Así pues, en este sentido, la ciencia ficción de calidad, igual que la literatura, no es sino una colaboración entre quien escribe y quien lee. El libro, la novela o el cuento, por tanto, adquieren su definitiva razón de ser cuando el lector ejerce como tal.

Minotauro se ha apuntado un buen tanto con la reedición de estos dos primeros tomos de los ‘Cuentos completos’ de Philip K. Dick, aunque sus relatos breves ocupan un total de cinco volúmenes. O sea que faltan tres más. Ojalá que la editorial cumpla su palabra, complete la colección y no nos deje con la boca abierta y el espíritu hambriento. Espero – y deseo - que los apasionados por la ciencia ficción los disfruten y los que no, pues, que se animen porque seguro que no se van a aburrir. No es malo abrir la mente de vez en cuando.

Y para terminar un pequeño detalle. Es una lástima que los autores cuya lectura frecuento últimamente, sobre todo los cuentistas (Cheever, García Pavón, Dick, Asimov, Scott Fitzgerald, Monterroso), hace tiempo que crían malvas. Conozco un escritor que dice que últimamente sólo tiene tiempo para leer libros de sus amigos o de los muertos. Y algo de eso empieza a ocurrirme a mí. Una pena. Aunque, si como Philip K. Dick pensaba, lo nuestro es estar muertos ... ¿qué será de los que ya murieron según nosotros? ¿A qué se dedican ahora? Ubi sunt?

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‘Cuentos completos, vols. I y II’. Philip K. Dick. Editorial Minotauro. Febrero 2006, enero 2006. Precio: 20.00 y 21.00 euros, respectivamente.

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