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Festival del vino 2016 - D. O. Somontano
Víctor Corcoba
Algo más que palabras
Víctor Corcoba Herrero nació en 1958 en un pueblo de la cuenca minera de Laciana, Cuevas del Sil (León). Desde siempre ha sido un viajero nato y en la actualidad reside en Granada. Es Diplomado en Magisterio por la Universidad de Oviedo y Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada. Ejerce como miembro activo de diversas academias de periodismo, culturales y de pensamiento. Tiene decenas de libros publicados entre poesía, ensayos, cuentos, biografías y novela corta. Es un estudioso del Flamenco -ejerce la crítica y forma parte del jurado en prestigiosos eventos nacionales-, de la pintura -colabora en varias revistas especializadas- y, en general, de todas las artes. Es conferenciante y columnista de medios escritos, radio y televisión, además de ser una persona implicada en temas sociales. En la actualidad es Redactor Jefe de la revista de Proyecto Hombre Granada.
Víctor Corcoba
Últimos textos publicados
Somos una generación de surcos contaminantes
Cada día somos más incoherentes y más cultivadores del caos
Todo está muy putrefacto. Somos una generación insegura, que no acaba de reencontrarse en la perspectiva de la escucha, imbuida en la mentira, nada respetuosa con su propio medio ambiente, bastante irresponsable y apenas comprometida con los valores humanos. A poco que nos miremos unos a otros, hay ciudadanos cuya trayectoria de vida no es otra que la falsedad permanente. Bajo estas mimbres, resulta complicado combatir algo, sino es a través de la sinceridad y la franqueza. Ha llegado, en consecuencia, el momento de abandonar el doble rasero, la doble moral y la hipocresía, asumiendo una verdadera disposición para salvaguardar los derechos humanos.

Lo mismo sucede con nuestro propio hábitat. Un reciente estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma que el 92% de la población mundial vive en sitios donde los niveles de contaminación del aire exceden los considerados permisibles para la salud. La ineptitud e irresponsabilidad es tan manifiesta que la presencia en el aire de materias o formas de energía que implican riesgo, daño o molestia grave para las personas y bienes de cualquier naturaleza, representa más de tres millones de muertes cada año. Lo malo de este peligro continuo es que son nuestras propias huellas. Tenemos el aire que tenemos disponible, no se puede elegir otro. Igual ocurre cuando no tenemos referencia moral alguna para verificar la verdad, al fin todo se convierte en una pura contradicción, donde nadie se entiende con nadie, llegando a dudar hasta de uno mismo, que no sabe ni de dónde viene ni hacia dónde camina.

En efecto, cada día somos más incoherentes y más cultivadores del caos. Todo lo contaminamos de sufrimientos. Ahora bien, no podemos dejarnos llevar por la desolación. Deberíamos concentrar fuerzas, detenernos para discutir sobre ideas, alimentar y alentar con la astucia, la estratagema de proseguir ofreciendo discernimiento, pues es desde la sensatez como se llega a abrazar ese mundo armónico con el que todos soñamos. De ninguna manera podemos dejarnos vencer por los obstáculos. Tampoco podemos permitir que las discordias o la rivalidad nos atormenten. Es la hora de comprenderse, de respetarse asimismo y a los demás, para considerare cada cual miembro de la familia humana y activo ciudadano de la sociedad. Para desgracia de todos, hace tiempo que fomentamos una enseñanza interesada, de cabeza a cabeza, en lugar de hacerlo desinteresadamente, de corazón a corazón; con lo que esto acarrea de confusión y desorden.

Lo que verdaderamente imprime surcos esperanzadores no es simplemente una actitud positiva ante las cosas, sino más bien una apuesta decidida por cultivar otro mundo más humano desde un caminar más auténtico, más crecido de verdad, más recreado en el amor, y así, de este modo, no nos ahoguemos en las dificultades. A propósito, el último discurso en el Debate General de la Asamblea del Secretario General, Ban Ki-moon, ha estado lleno de palabras duras para advertir sobre los peligros que acechan al mundo, pero también pleno de palabras de anhelo para señalar los caminos que hay para superarlos y prevenirlos. Desde luego, tenemos que ser personas de acción coherente si queremos avanzar como especie solidaria y humana. De lo contrario, nos ahorcaremos a nosotros mismos por los caminos de la soledad más cruel e inhumana.

No olvidemos que el pastor esquila las ovejas, no las devora. Imaginen tantas destrucciones de existencias, tantas gentes mutiladas, tantos seres humanos infectados por el odio y la venganza. Cuesta pensar que el mundo se convierta en un matadero o en un campo destructivo, cuando realmente la vida se ha hecho para disfrutarla, para vivirla en armonía y, así, gozar embelleciéndonos con el planeta. Abandonemos, pues, los cauces contaminantes, regenerándonos como espíritu compasivo, restaurando otro pulso más genuino que dignifique a todo ser humano, hoy bastante degradado, lo que requiere más cercanía entre todos y un mayor espíritu creativo para redescubrirnos en nuestra propia inmensidad llena de posibilidades. Es curioso que la vida, cuánto más viciada, más vacía y más pesa. Al fin y al cabo, no está la felicidad en tener, sino en donarse; tampoco en vivir, sino en saber vivir; y jamás en dejarse impurificar, pues la maldad todo lo corrompe, aunque tarde o temprano, los malvados acaban por desenmascararse.
jueves, 29 de septiembre de 2016.
 
La mirada de los abuelos
Es una lástima que en los tiempos actuales no cuenten apenas nada
Desde siempre me ha fascinado la mirada de los abuelos, lo mucho que nos dicen esos ojos que han vivido lo suyo; y, por consiguiente, tienen la cátedra de la vida ganada. Realmente esta sabiduría, la de saber percibir las cosas desde muchos puntos de vista, no se enseña en ningún centro educativo. Uno tiene que haberlo vivido con anterioridad. Precisamente, hoy más que nunca, necesitamos de esta leída visión para sentirnos hermanados ante el fastuoso y complejo escenario de la vida. Sin duda, es bueno mirar hacia atrás, sobre todo para poder florecer. También es saludable, sentirse acompañado por quien ya abraza el atardecer de su vida. Los ancianos son quienes nos acercan a las raíces, a nuestra propia historia vivencial. Su camino ya está en el cénit del horizonte.

Por eso, es una lástima que en los tiempos actuales no cuenten apenas nada, teniendo una enorme capacidad para comprender las situaciones más difíciles. Es el efecto pasivo de una mundanidad que sólo entiende de sistemas de producción y mercado, inhumana a más no poder, que elimina a los niños a su antojo, a los jóvenes porque no tienen trabajo y a los viejos, con la evasiva de mantener un sistema económico ponderado, donde no cuenta el ser humano, sino el dinero. Mal que nos pese, todos estamos llamados a compensar este venenoso adoctrinamiento de menosprecio y rechazo hacia nuestro análogo.

Quién no entiende la mirada de un abuelo, tampoco comprenderá una intensa o extensa explicación, por muchas titulaciones académicas que posea. Somos así de necios. La necedad, que ya en su tiempo el inolvidable político romano Cicerón, predijo que era "la madre de todos los males", resulta que en el tiempo presente nos gobierna hasta en los más recónditos lugares. En consecuencia, estimo una buena idea que este año, coincidiendo con el Día Internacional de las Personas Mayores (1 de octubre), se impulse como eslogan que son "una nueva fuerza para el desarrollo". Y tanto que son un activo, ya no solo afectivo para sus familias, también como motor humano.

Desde luego, son muchos los Estados del mundo que tienen un gran déficit en proporcionar viviendas asequibles y personal especializado para su atención. Los servicios sociales suelen ser muy escasos para que estas personas metidas en años puedan despedir la vida en sus hogares. Pienso que debemos superar estos escollos para conseguir que la población sea diligente humanamente, esté protegida y envejezca de forma saludable, mejor con el consuelo familiar no cabe duda.

Para desgracia nuestra, muchos ojos de gente en edad andan tristes, yo diría que demasiado tristes, y no por los años, más bien por el abandono de su gente. Somos una generación de palabrería fácil y de nulas acciones, sobre todo a la hora de construir (por amor) una sociedad para todas las edades. Téngase en cuenta que una revolución demográfica está ocurriendo en todo el mundo. Actualmente hay alrededor de 600 millones de personas de 60 años y más; esta cifra se duplicará hacia el año 2025 y llegará a casi dos mil millones hacia el año 2050, lo que nos exige un nivel ecuánime de protección social básico y suficiente.

Indudablemente, la longevidad es un logro de la salud pública, pero no podemos quedarnos únicamente ahí, se requiere poner en valor la autorrealización de la persona más allá de su aguante, el cuidado y su dignificación, pues se puede y se debe hacer mucho más por ellos, para aprovechar su potencial humano, de contribución dinámica y esencial al desarrollo, así como de estabilidad a la sociedad. Personalmente, más de una vez he pensado que las verdaderas columnas de la humanidad son la verdad, la justicia, la libertad y los abuelos. Sí, en efecto, ellos son ese espíritu de discernimiento que todos buscamos. ¿Quién no los recuerda? . Siempre ahí, en guardia, para lo bueno y para lo malo.

Sin embargo, no siempre el longevo tiene una familia que lo acoge. Ojalá existiesen muchos hogares para los ancianos. La atmósfera de una morada cálida es lo que todos necesitamos en cualquier edad. Algunas viviendas son prisiones o espacios donde se les arrincona, se les tiene como escondidos, otras veces olvidados. Las casas para octogenarios deberían ser -como tantas veces ha dicho el Papa Francisco- "los pulmones de humanidad en un país, en un barrio, en una parroquia; deberían ser los santuarios de comprensión donde el viejo y el débil es cuidado y protegido como un hermano o hermana mayor". Verdaderamente, una de las cosas más bellas siempre ha sido dejarse acariciar por un abuelo o un niño. Algo que se está perdiendo de nuestra vida humana de familia, o si quieren, de nuestra existencia humana.

Ante este bochornoso panorama de inhumanidad, o de crueldad manifiesta, estamos llamados a alzar los corazones por muy diversos que sean y a ser más acogedores, o como ahora se dice más de palabra que de hechos, inclusivos y humanos. No hay nada más deleznable que el trato de algunas personas que se sienten con alguna superioridad sobre sus semejantes. Cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar en la vida y todos son imprescindibles, cuando menos para armonizarnos y poder convivir. Postreramente, la mirada de los abuelos ocupará una porción sin precedentes de la población total del mundo, lo que nos invita a enjuiciar menos a las personas y a vivir más en comunidad. Como humanidad podemos y debemos asegurar a los seres humanos, sin exclusión alguna, no sólo que sus vidas sean más largas, sino que también sean mejores y más gozosas, más enriquecedoras y gratificantes, más plenas, lo que redundará en beneficio de una sociedad tolerante, pacífica y armonizada.

Si hay algo que he aprendido con el tiempo es a saber mirar y ver, puesto que si uno va por la vida con mirada auténtica, siempre hace buenos amigos. Envejecer, al fin y al cabo, es como hacer un gran camino; mientras se camina las fuerzas se agotan, pero la mirada es más esperanzadora, la visión más libre, clara, y a la vez serena. El planeta, por tanto, saldrá beneficiado si se hace efectivo el potencial de las generaciones de personas de edad para hacer contribuciones importantes al proceso de desarrollo y a la labor de crear sociedades más lúcidas, pacíficas y responsables. Ya hoy en día, las personas mayores contribuyen enormemente a que seamos más humanos. Por ejemplo, en toda África - y en el resto del mundo - millones de adultos enfermos de SIDA son cuidados en sus hogares por sus padres. Al morir los pacientes, sus hijos huérfanos (actualmente 14 millones menores de 15 años en países de África solamente) son en su mayoría cuidados por los abuelos. A esto hay que sumarle el papel importante que desempeñan a través del trabajo del voluntariado, transmitiendo su experiencia y conocimientos. Ha llegado el momento, pues, de cambiar de opinión, y donde se ve a los ancianos como una carga social, hoy ha de reconocerse como un estímulo que puede y debe aprovecharse. Ya se sabe, todos somos necesarios y precisos. En cualquier caso, yo invito al lector, a que se quede con la mirada de los abuelos, que es una mirada del alma, algo por lo que vivimos, sentimos y pensamos... Piense en ello... Todos saldremos ganando.
lunes, 26 de septiembre de 2016.
 
La decadencia de los gobiernos
Los gobiernos no han de sustentarse en la fuerza del negocio, sino en el consentimiento de sus ciudadanos a los que han de servir
Desde siempre son muchos los que aspiraron a gobernar, sin embargo nuestra propia historia está crecida de desgobiernos que nos han retrocedido y llevado al caos. Por los hechos que se suceden a diario, todo parece indicar que hemos vuelto a esa época de necedades y absurdos, casi siempre alentados por el odio y la venganza, lo que dificulta enormemente el sosiego y las buenas relaciones de la convivencia. Deberíamos ser más autores de nuestra vida en sociedad y menos víctimas de mecanismos que nos deshumanizan; pero para eso hace falta ser más dóciles y más familia, en el sentido profundo del término, que no es otro que el respeto a cada cual, al vinculo de la cordialidad humana.

Cuando tanto se habla de ciudadanía, pues resulta que el ciudadano de a pie apenas cuenta nada. Andamos tan endiosados y tan imbuidos por el desamor, que nada es auténtico, ni transparente. Realmente, buena parte de este desorden, la tienen aquellos políticos más preocupados por sus intereses que por servir a esta ciudadanía a la que se le pide que sea participativa, pero a la que se utiliza como jamás. En ocasiones, los intereses partidistas son tan fuertes y descarados, que nos rapiñan hasta nuestra propia autonomía, el derecho a vivir con un decoroso nivel de movimientos, con una noble y digna asistencia social.

Hoy más que nunca hacen falta políticos de altura acordes con los difíciles tiempos que vivimos, responsables, con sentido de unión, y vocación al género humano. No son necesarias personas con grandes trayectorias académicas, ni gobiernos perfectos, pero si individuos honestos y sencillos que hagan valer su capacidad de servicio con ejemplaridad y tesón. Cuidado con los populismos que vienen surgiendo como solución al desgobierno, pues estos también quieren gobernar demasiado, y eso es un peligro total. A mi juicio, lo vital es que el gobernante pueda ser gobernado también; y, en todo caso, más que poner orden active la armonía entre sus análogos, aunque sean contrincantes. Por esto, una convivencia humana justamente establecida exige que se reconozcan y se respeten los derechos y los deberes de todos, sin exclusiones, lo que requiere un respeto mutuo y una consideración plena hacia toda la humanidad.

Creo que, con el tiempo, mereceremos un gobierno mundial y menos gentes que nos gobiernen a su antojo. Será en el momento que adquiramos conciencia de ser miembros de una sociedad avanzada humanamente, que ha tomado las realidades de los valores como esencia de itinerario de vida. Uno, por ejemplo, adquiere la autoridad, porque se la ha ganado a pulso, con su propio espíritu, defendiendo las instituciones y perseverándose en su entrega, con el deber de estar sometido a un orden ético. En cualquier caso, nadie podemos lavarnos las manos, todos estamos llamados a colaborar y a cooperar responsablemente, cada uno en su medida; mas todos a una, sabiendo que el mejor gobierno es aquel que aglutina y sabe cómo conjugarse en esa unidad.

Ciertamente, los gobiernos no han de sustentarse en la fuerza del negocio, sino en el consentimiento de sus ciudadanos a los que han de servir con auténtica responsabilidad moral, en una concepción de la justicia universalista y universalizada, en lugar de alimentar la maquinaria de guerras y conflictos. Quizás, por ello, tengamos que aprender a cerrar brechas que nos distancian unos de otros, conciliar abecedarios y reeducarnos en el sentido responsable de proponer, nunca imponer, y escuchar. Nada es tan fácil ni tan útil como aguzar el oído mucho para averiguar lo que se piensa. Así podremos pasar a la acción, no yendo a la derrumbe de las contrariedades, y si obrando con la cautela necesaria para hacer feliz a los moradores. La atmósfera no puede estar más necesitada de sensatos dirigentes para cuando menos crear otro ambiente más armónico, ante el avance del extremismo y los millones de desplazados por la violencia en el orbe, los diversos conflictos en Siria y otras hostilidades en Medio Oriente y África, o la mitigación del cambio climático, por poner simplemente sobre el tapete algunas realidades bochornosas que nos circundan.
jueves, 22 de septiembre de 2016.
 
 
Un momento decisivo para la humanidad
Llevamos años hablando de sostenibilidad; sin embargo, esa visión conjunta de la humanidad, no pasa de los buenos propósitos
lunes, 19 de septiembre de 2016.
 
Cada ser es un ser humano para todos
Necesitamos, con urgencia, reponernos de tantas tropelías, restituir valores, impregnarnos de humildad, restaurar el auténtico amor...
jueves, 15 de septiembre de 2016.
 
No dejar a nadie sin camino
Hay personas que nacen con estrellas y otros estrellados
lunes, 12 de septiembre de 2016.
 
La difícil tarea de humanizar
jueves, 8 de septiembre de 2016.
 
La inadmisible conducta suicida de la humanidad
lunes, 5 de septiembre de 2016.
 
La apuesta por un líder que aglutine corazones
jueves, 1 de septiembre de 2016.
 
No me gustan los espíritus recluídos
lunes, 29 de agosto de 2016.
 
Incapaces de disculpar
jueves, 25 de agosto de 2016.
 
No hace falta prosperar en la cooperación
Algo más que palabras
lunes, 22 de agosto de 2016.
 
Unos moradores más responsables
Tenemos que ser unos moradores responsables, cada cual en la misión que le ha sido encomendada
jueves, 18 de agosto de 2016.
 
Una mano tendida para sobrevivir como humanidad
lunes, 15 de agosto de 2016.
 
Una sociedad desmembrada no tiene futuro
No es fácil unirse en sociedad, cuando unos lo tienen todo y otros no tienen nada
jueves, 11 de agosto de 2016.
 
Seres humanos culturalmente excluidos
Cada día al levantarme para tomar el camino de la vida
lunes, 8 de agosto de 2016.
 
Puntos letales del planeta
Deberíamos redoblar los esfuerzos por salvar vidas humanas
jueves, 4 de agosto de 2016.
 
La llama olímpica y su gran lección
¿Dónde queda la libertad del ser humano, o su búsqueda?
lunes, 1 de agosto de 2016.
 
Que nadie nos robe la vida
La vida es de cada uno de nosotros y hemos de protegerla como tal
jueves, 28 de julio de 2016.
 
Hay realidades que sólo se ven con las lágrimas
La tendencia y la tentación de construir barreras e inhibir la migración es contraproducente
lunes, 25 de julio de 2016.
 
Buscando signos que nos armonicen
Deberíamos reivindicar mucho más la amistad entre los pueblos, los países, las culturas y las personas
jueves, 21 de julio de 2016.
 
Sobre la ingobernabilidad de los pueblos
Hoy más que nunca hace falta asociarse entre las diversas nacionalidades para defenderse y protegerse
lunes, 18 de julio de 2016.
 
La erosión del espíritu humano
La cuestión es reconstruir un planeta para todos cada amanecer
jueves, 14 de julio de 2016.
 
Juventud, divino tesoro
Una fuerza de acción imprescindible
lunes, 11 de julio de 2016.
 
Las graves tragedias del mundo actual
Me parece justo luchar por la ecuanimidad, ser conciliadores, porque al fin todos hemos de reconciliarnos hasta con nuestro propio caminar
jueves, 7 de julio de 2016.
 
Aquello que ha de ser evitable
La ejemplaridad de los gobernantes y de los líderes resulta esencial
lunes, 4 de julio de 2016.
 
Un mundo ingobernable; desbordado por los crímenes del odio
La compasión siempre nos eleva al ser la celestial precursora de la justicia
jueves, 30 de junio de 2016.
 
Archivo
27/06/2016 El tremendo caos del mundo
23/06/2016 Drogas y armas; el gran peligro actual
20/06/2016 La crueldad del ser humano contra sí mismo
16/06/2016 Atropellos a la ciudadanía
13/06/2016 La búsqueda de espacios más armoniosos
09/06/2016 La estrategia de la cultura
06/06/2016 Encuentro entre generaciones
02/06/2016 Un mundo saturado de tráficos ilícitos
30/05/2016 El ámbito familiar como escuela
26/05/2016 Gentes con corazón
23/05/2016 Sólo desde la verdad es posible la unión
16/05/2016 Somos tan diversos como únicos y necesarios
12/05/2016 Son muchas laspreguntas y pocas las respuestas
09/05/2016 La fraternización de Europa
05/05/2016 Convivir es respetar
02/05/2016 Días para la acción y la reconciliación
28/04/2016 Moralizar las relaciones de convivencia
25/04/2016 Acciones realmente esperanzadoras
21/04/2016 Luchar por una justicia que nos armonice
18/04/2016 Árboles para la tierra; libros para el mundo entero
11/04/2016 Dignificar toda vida humana
07/04/2016 La maldita mentira en nuestro diario de vida
04/04/2016 Deportividad en el equipo de la vida
31/03/2016 Niños infelices
28/03/2016 Oportunidad de vida para todos
24/03/2016 Tiempo para el silencio
21/03/2016 Ambición y compromiso colectivo
20/03/2016 La carga de la cruz
17/03/2016 La estupidez humana
14/03/2016 El gozo deriva del amor que se ofrece
10/03/2016 Frente a un mundo que tortura
07/03/2016 Clemencia para los que no tienen compasión de nadie
03/03/2016 La fortaleza como diario de vida
29/02/2016 El patrimonio natural forma parte de nuestro espíritu
25/02/2016 Una fuerza de habilidad defensora
22/02/2016 Con solo indignarse no basta
21/02/2016 La preciosa mirada de un preciso momento
18/02/2016 La margarita de la incertidumbre
15/02/2016 Somos el pensamiento mismo del alma
13/02/2016 Un amor para siempre
11/02/2016 Familias atormentadas
08/02/2016 La ciencia de vivir es el arte de amar: Axioma de Rubén Darío
07/02/2016 Con ser amor, soy de Dios
04/02/2016 Pongamos una ilusión en la vida
01/02/2016 Penosa realidad española
31/01/2016 Por falta de amor
28/01/2016 Lo importante será mantener el ímpetu
24/01/2016 Un mundo sin proyectos humanos
24/01/2016 Dejémonos amar por el creador
20/01/2016 Recobrar la quietud en un mundo combulso
17/01/2016 El fanatismo y lo irracional aventaja a la razón
16/01/2016 Entre el arqueo y el balance
13/01/2016 La movilidad humana
10/01/2016 Apuesta por una cultura integracionista
07/01/2016 Desnaturalizar e imponer
03/01/2016 Oda a las semillas que son el alma de nuestra vida
31/12/2015 El espíritu de las contrariedades
29/12/2015 Otro naciente año para amar
28/12/2015 Recordar para hacer balance; vivir para esperanzarse
23/12/2015 La responsabilidad como estética de buen Gobierno
 
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