Rodrigo Gil-Sabio (Madrid, 1967) es Doctor en Ciencias de la Información-Periodismo por la UCM. Parte de su trayectoria profesional ha estado ligada al mundo del deporte como redactor en los diarios Marca, Claro, Ya, Líder y Diario 16, donde ha cubierto como enviado especial multitud de campeonatos nacionales e internacionales y eventos como los Juegos Olímpicos de Barcelona, el Tour de Francia, la Vuelta a España, Copas de Europa, Liga y Copa del Rey de Fútbol, Final Four de Baloncesto o Mundiales y Europeos de Natación. Ha sido coautor de los libros Historia del Fútbol y del Ciclismo Español para la Editora de Época, y ha escrito una Tesis Doctoral cum laude sobre el Deporte en España en el período de entreguerras. Además, durante la pasada temporada ha sido tertuliano en el programa radiofónico deportivo Cauro Sport, ha trabajado como miembro de prensa en la campaña electoral Real Madrid 2006, y es el actual editor de la revista Crol de la Real Federación Española de Natación. Se declara apasionado del buen fútbol y sus primeros recuerdos balompédicos se remontan a finales de los años 70. Para él, un domingo sin fútbol es como un día sin sol.
El Granada CF sube a la categoría de oro del fútbol español 35 años después tras un tormentoso play-off
¡Madre mía! ¡Qué pasión! ¡Qué partidos! ¡Qué violencia! ¡Qué cisma! No puedo por menos que felicitar de primeras al Granada FC por su ascenso a la División de Honor del fútbol español. Bueno, supongo que a la ciudad porque el club –en general, siempre hay buenas gentes en todos los sitios- no ha sabido ganar. Como el Elche tampoco ha sabido perder. Y las dos cosas son un mal ejemplo.
Pero lo critico de la misma manera que hice con la semifinal de Champions entre el Real Madrid y el Barcelona. Los primeros no supieron perder y los segundos no supieron ganar, así que no le pidamos al Granada y al Elche, que se estaban jugando la vida, que sean buenos, aunque sí que lo parezcan.
Eso sí, tras el pitido final en Elche, censurable el comportamiento de algunos que se fueron a insultar y agredir a otros. Sean presidentes, entrenadores, jugadores, utilleros o aficionados. El puñetazo por detrás de un tío al guardameta Roberto fue deleznable. El fútbol no se puede convertir en esto, en patadas, peleas, puñetazos, autobuses rotos… Esto nos retrotrae a los tiempos de los ultras españoles y los hoolingans europeos en toda su extensión.
Una pena, porque se ha hablado más de violencia que de fútbol. El Granada y el Elche han
hecho una gran campaña. No se merecían este final bronco y amenazante, lleno de reproches. Es muy difícil llegar a la orilla y morir como el Elche; y muy emotivo y feliz para el Granada conquistar para su gente la División de Honor.
Por cierto, deberían aprender del Sevilla infantil, que ganó un torneo en los penalties y le dieron el trofeo porque había jugado mejor… ¡al Español! Esto es deportividad, fair-play o lo que quieran, y no lo de la UEFA, carajo.
Pues nada, que La Alhambra verá el año que viene a Messi, que intentará marcar un gol por la escuadra en el patio de los Leones, o a Cristiano Ronaldo regateando columnas árabes.
Muy bonito, 35 años después, ver a una afición feliz porque va a ver el mejor fútbol del mundo –aunque sea sólo dos veces- en Los Cármenes. Enhorabuena, pero antes que un Madrid o un Barça, discúlpenme, que yo me voy a ver La Alhambra de noche. Eso sí que es un auténtico espectáculo.