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Josu Gómez Barrutia
La fuerza de la palabra
Josu Gómez Barrutia
En definitiva, parece necesario y fundamental abordar la titánica tarea de la regulación de la información en las redes sociales

Ciertamente vivimos tiempos atribulados, complejos en lo que a la geopolítica y la economía global se refieren. No por menos, en estos primeros años del siglo XXI el encaje de la cuarta revolución industrial , los avances exponenciales de la comunicación, la tecnología o la sanidad en una sociedad en parte anclada aún en las concepciones políticas del siglo XX hacen difícil la búsqueda de la estabilidad sociopolítica en una sociedad que aún se adapta a estas nuevas realidades que hoy nos tocan vivir. Y todo ello, además con el corolario del enfrentamiento a retos globales como los del calentamiento global, el cambio climático o el aumento de la población que a nadie pueden dejar indiferente hoy en lo que supone uno de los mayores retos a los que nunca nos hemos enfrentado.

Así, por primer vez asistimos a una humanidad intercomunicada como nunca jamás lo estuvo. Y todo ello, a golpe de un sólo clic, de un breve impulso de un dedo angular o corazón que a modo de perfecto grumete en las ondas de la navegación de las redes utiliza hoy la brújula del buscador y el impulso del viento marcado por la fibra óptica en forma de megas para alcanzar costas anteriormente insospechadas. Hoy, el acceso a la comunicación y la información crece así de manera exponencial en un mundo virtual sin límites en donde el alzamiento , la conquista o el derrocamiento de gobiernos, imperios o empresas se puede limitar a la estrategia correcta de comunicación llevada a cabo por los nuevos gurús de la posverdad en un planeta superconectado en red.

Y es que, la veracidad de la información , la verdad de los contenidos o los mensajes reales parecen importar poco hoy a quienes desde la estrategia de las redes sociales y la nueva comunicación dirigen sus acciones en pos de sus intereses personales, profesionales, políticos o corporativos. Así, hoy pululan por las redes profesionales quienes disfrazados como hidalgos sin ropajes son capaces de vender posicionamientos en rankings comprados o falseados con apellidos ilustres como Forbes, premios inventados o relaciones personales suscritas a una foto robada bajo la definición de la apariencia de una falsa amistad o red de contactos inventada pero que en mucho ayuda a los nuevos timadores de la estampita disfrazados de líderes sociales, económicos y lobistas de pro.

Pero junto a este tipo de perfil creado fruto de la intercomunicación de las redes sociales en la sociedad de la desinformación, aparecen otras acciones o estrategias que sirven a decapar y erosionar las instituciones públicas , los pilares del estado y en definitiva la propia democracia de las nos hemos dotado . Es aquí, donde las Fake News , las noticias falsas pululan sin límite, control ni marco sancionador legal que las controle sirviendo para enviar mensajes de manipulación a una sociedad que lejos de la comprobación rutinaria de la información inoculada por las redes sociales da la carta de naturaleza a las mismas, compartiendo en un ritmo viral e incesante el bulo dañino que estas informaciones vienen a generar.

Que una mentira funciona para configurar el pensamiento de una sociedad no es nada innovador en quienes hoy definen esta sociedad de la posverdad a golpe de fake news . A lo largo de la historia asistimos a ejemplos claros de este tipo de estrategias , desde la atribución del incendio de Roma por Nerón a los perversos cristianos a los que había que perseguir por tan tamaña ofrenda a la efectiva Oficina de Influencia Estratégica creada por el gobierno de los EEUU para distribuir noticias falsas que sirvieran a sus acciones en Afganistán pasando por la propaganda Nazi liderada por un Joseph Goebbels hoy estudiada como ejemplo de manipulación social. El problema surge hoy en la exponencialidad de la información falsa y la intercomunicación veloz que las redes sociales ofrecen a los nuevos aprendices de manipuladores de la verdad que han visto como los instrumentos de la comunicación vienen a servir con gran efecto a sus propósitos.

En definitiva, parece necesario y fundamental abordar la titánica tarea de la regulación de la información en las redes sociales , no sólo por salubridad democrática sino por la propia viabilidad de estos conductos de comunicación que bien orientados pueden ayudar y lo hacen a grandes propósitos de desarrollo profesional , social y cooperación entre la ciudadanía.

Por ello, la configuración de un marco legal en la utilización, uso y acción que las personas físicas y jurídicas realicen de las redes sociales se presente como un objetivo a lograr , no por menos no es cuestión de censura sino de convivencia democrática y de defensa de los derechos, las libertades y la exigencia de la verdad como elemento fundamental de las noticias que hoy entran en nuestra vida a través de una pantalla 

Artículos del autor

No por menos, lo que hoy a todas luces está claro es que España necesita andar desde el consenso por los procesos de reforma, en el ámbito laboral y económico con nuevos marcos legislativos que permitan abordar la nueva realidad en estos campos a los que nos enfrenta la cuarta revolución o el debate sobre el modelo de representación del territorio , abordándose en este campo la distribución de representación en las cámaras con una nueva ley electoral y un papel regionalizado para un Senado que debería empezar a dar peso a las grandes ciudades en su corpus y de igual forma a los nacionalismos territoriales y sentimientos regionales.Por último y como tercer aspecto, se muestra como fundamental que el dialogo sea desde el centro, izquierda y derecha, pero desde la centralidad de un país que necesita del acuerdo, el consenso y la visión de estado de las mayorías para hacer frente con seguridad y certeza a los grandes retos que hoy tenemos por delante.

España ya cuenta con más de 3.600 startups tecnológicas, 160 venture capital activos, 17 iniciativas de Open Innovation y 19.390 empresas con algún tipo de innovación tecnológica. Además, el pasado 2018 cerró con casi 800 millones de euros invertidos en un total de 199 operaciones públicas.

Doblan las campanas y el ruido de la incapacidad y la ceguera parece tomar forma en quienes no asisten a vislumbrar la compleja realidad de un mundo en cambio, de un tiempo en los que el sistema de bienestar y las democracias occidentales tendrán que orientar su estructura frente a los retos que tenemos por delante, esos que tienen apellidos de encaje tetraédrico: Generación de empleo, Reforma del Sistema Social y de Pensiones , Reforma del Estado de las Autonomías o construcción de tejido productivo en un marco de competitividad global ,son sólo algunos de esos apellidos definitorios sobre los que algunos nobles librepensadores patrios quieren poner su Vox, esa receta sencilla formulada con una pizca de nacionalismo, otra de bandera roja y gualda y un aderezo en forma de identificación del enemigo progre, rojo, inmigrante, homosexual o feminazi.

Este viernes las calles y plazas de ciudades de toda España se cubrirán de reivindicación, de lucha y compromiso intergeneracional en la defensa de nuestro planeta, ese en el que vivimos y que hoy se enfrenta a la amenaza de un cambio climático y un brutal calentamiento global que amenaza con poner fin a la vida en la tierra como la conocemos.

Y junto a este fenómeno finiquitador del modelo laboral de plusvalías del siglo XX aparece otro al que no se le puede dar la espalda , el cambio climático , esa realidad que hoy hace que miles de personas en todo el mundo tomen las calles en la reivindicación de un cambio de modelo de economía lineal a circular, de contaminación a reutilización, de infravaloración de los recursos a recuperación y reutilización de los mismos , de abandono de la insostenibilidad de la producción de riqueza a costa del planeta por la apuesta en definitiva de la sostenibilidad y el respeto al planeta en una conjugación necesaria entre progreso y bienestar.Y en todo este cambio, lo complejo es la capacidad de encontrar el camino para dar respuesta a los problemas y desafíos que tenemos como sociedad generando al mismo tiempo progreso, bienestar y tejido productivo.

Sin lugar a dudas, España ha avanzado mucho en el impulso a los ecosistemas de emprendimiento y startup. Así, la colaboración público-privada en este campo entre instituciones públicas, empresas, inversores/as y la propia comunidad emprendedora ha permitido que nuestro país avance.

Parece, que en este verano de política activa estamos enfrentados a la versión más atribulada del trampantojo valle-inclaniano, ese que nos enfrenta a la realidad absurda de la presentación de personajes en una trampa de escenografía que alejada de la realidad oculta la verdadera trama de la novela negra de la política española.

Actualmente el reto pasa por conseguir adaptar todas las posibilidades que nos da la tecnología para conseguir una mejor experiencia por parte del alumno al mismo tiempo que se mantiene un alto estándar de calidad educativa. Aquí es importante que las administraciones publicas también sean ágiles a la hora de admitir estos cambios tecnológicos para que puedan ser implementados por las instituciones que, como nosotros, imparten formación oficial.

 
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