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Josu Gómez Barrutia
La fuerza de la palabra
Josu Gómez Barrutia
No podemos permitirnos el hecho de que las muertes de esa pandemia sean vistas en el futuro cercano como simples cifras de una crisis aislada sanitaria que no volverá a repetirse

Se acerca el final del fatídico 2020, el año de la pandemia, ese que pasará a los anales de la historia como el que nos hizo comprender lo quebradiza que es la posición del ser humano en un planeta en el cual un elemento microscópico es capaz de poner contra las cuerdas el sistema económico global y los propios pilares de la cotidianeidad de la globalización en un instante.


Una crisis humana, sanitaria, social, económica e incluso política en algunos momentos que a modo de tormenta perfecta han puesto contra las cuerdas la vida de muchas familias, de hombres y mujeres que hoy se enfrentan en el cierre de este año al vértigo del futuro, ese que no está escrito pero sobre el que la mezcla de las luces y las sombras hacen sumamente complejo el simple hecho de conciliar el sueño.


Y es que, de esta crisis deberíamos salir con lecciones aprendidas y con un componente fundamental de solidaridad y deseo de cooperación global para enfrentar los retos y desafíos que el Siglo XXI traerán conseguido: El cambio climático, el calentamiento global , el proceso migratorio , el encaje de la cuarta revolución industrial y tecnológica que hoy se ha visto acelerada en la crisis de la Covid19 afectando al modelo laboral, productivo y económico de la clase trabajadora, del colectivo de autónomos y de las propias empresas.


Ha quedado claro así en primer lugar que los retos globales requieren respuestas globales, esas que sólo pueden partir de una política internacional basada en el multilateralismo a través del diálogo. Así, la salida de este año tendrá que traer conseguido necesariamente la puesta en marcha de modelos de revisión de los mecanismos de control e identificación de los riesgos para la salud y para la protección de los servicios sanitarios con organismos con capacidad de toma de decisión y acción frente a crisis como la actual. Pero de igual forma, esa política internacional también tendrá que tener ese cariz de intervención en los retos y desafíos migratorios o de la lucha contra el cambio climático o el calentamiento global. Asuntos, íntimamente ligados que deberán de atenderse con medidas que desde el compromiso internacional permitan frenar unos fenómenos que sólo nos llevarán de seguir esta senda al conflicto social, la desigualdad, la lucha por los recursos, el individualismo y el auge de los pensamientos políticos radicales y totalitarios. No cabe un mundo que hoy mire de reojo a la realidad que tenemos por delante y sobre la que debemos actuar con urgencia. Máxime cuando el fenómeno de la Covid19 podría no ser un elemento aislado en caso de seguir insistiendo en un modelo de esquilmación de los recursos naturales de un planeta ya agotado.


No podemos permitirnos el hecho de que las muertes de esa pandemia sean vistas en el futuro cercano como simples cifras de una crisis aislada sanitaria que no volverá a repetirse.


Pero junto a estas acciones, el año que se va, tendrá que enfrentarnos a la necesidad de encajar como sociedad varios retos en materia laboral, productiva y económica en un marco de aceleración de procesos de cambio tecnológico para los que la crisis sanitaria de la Covid19 ha sido un catalizador. La implosión del sistema de teletrabajo, los modelos de comercio electrónico y e-commerce, el desarrollo necesario de la economía verde, el auge de la educación online o el desarrollo de los nuevos sistemas de digitalización en el ámbito empresarial son cambios estructurales que hoy han venido a mover todo la estructura profesional, económica y productiva afectando de manera directa a quienes no se adapten por no poder o no saber a este nuevo tiempo que dejara de no actuar sobre estos cambios una importante destrucción de empresas y pérdida de puestos de trabajo. Que por el contrario, también tendrán el surgimiento de otras iniciativas empresariales y la generación de otros perfiles laborales. Pero ¿Qué hacemos con aquellas generaciones de personas trabajadoras que no puedan adaptarse al cambio? Y ¿Cómo adaptamos el motor económico de España dependiendo en exceso del turismo y el sector servicios a un tiempo que apuesta por la innovación, la industria, la tecnología o la bioeconomía? Las respuestas, no son sencillas: Plan de formación nacional para impulsar las nuevas capacitaciones de un mercado productivo que acelera realmente al siglo XXI dejando atrás el Siglo XX, la apuesta por la reconversión del modelo productivo nacional o políticas de apoyo al tejido laboral, de autónomos y pymes para enfrentar este cambio unidas a un necesario impulso al emprendimiento en un país en donde sus jóvenes miran su futuro en forma de cielo prometido funcionarial.


En definitiva, tiempos atribulados, de cambio, de desafíos, de transformaciones y retos frente a los cuales parafraseando a John F Kennedy “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tú país”

Artículos del autor

Cambio Climático, Inmigración, Oportunidades de Inversión Económica y Desarrollo compartido, Cooperación, Derechos Humanos y Educación serán algunos de los asuntos abordados por los participantes.

José Luis Rodríguez Zapatero , Presidente del Gobierno de España entre los años 2004-2011 fue el principal impulsor de la cooperación entre Europa y África. En su período como presidente destaca además la creación de la Alianza de Civilizaciones como elemento de cohesión entre países y culturas frente a los retos y desafíos del Siglo XXI.

Por todo ello, ni insumisión, ni alarmismo ni absentismo provocado, hoy por contra, los padres y madres de nuestro país pedimos responsabilidad , inversión educativa y seguridad elementos que unidos a una adaptación de las aulas a la realidad que queramos o no está presente, la de la pandemia del Covi19 debe llevarnos a adoptar el sistema educativo a la nueva realidad.

Ahora, toca un nuevo reto, la vuelta a los colegios, instituciones y universidades en el retorno a una actividad docente que hoy lejos de una realidad asumible de control frente al Coronavirus, se encuentra por contra con un panorama que en nada se parece a aquel que en el mes de Julio o Junio sirvió para el diseño de protocolos y sistemas de retorno a las aulas en tiempos de Covid19 que las Comunidades Autónomas y el Ministerio de Educación se afanaron en diseñar para el que hubiera sido un retorno seguro a las aulas.

El próximo mes de Septiembre la realidad volverá a tomar forma , de nuevo volveremos a

enfrentarnos con una vida ordinaria a la que más que nunca deseamos volver, pero la cual aún

se muestra distante a nuestros deseos. Así, no queda lugar a dudas que la nueva realidad que

el Covid19 nos ha traído nos obligará a la adaptación de nuestra actividad

Sin lugar a dudas, la crisis del Covid19 ha venido a presentar un panorama complejo lleno de incertidumbres económicas, empresariales y laborales para el conjunto de la ciudadanía de nuestro país. Nadie, hoy se atreve a dibujar con certeza el escenario de los próximos meses en un entorno tan cambiante como el de esta crisis que ha golpeado con tremenda dureza a las economías nacionales y el tejido productivo de todos los países del mundo.

Sin lugar a dudas, el mundo vive cambios, transformaciones profundas en los sistemas de relación económica, social y cultural impulsadas por la pandemia del Covid19, un virus que no sólo ha venido a sacudir los pilares de las democracias y sociedades del mundo, poniéndonos contra las cuerdas en muchos aspectos.

La obra disponible en la red de librerías de El Corte Inglés, Beta, Amazon y otras plataformas de venta online ha sido destacada por la crítica como una lucida propuesta perspectivista sobre los cambios, retos y desafíos que la sociedad actual tendrá que llevar a cabo para enfrentar un futuro de progreso y bienestar óptimo, sin caer en el colapso al que en la actualidad parecer encaminada una humanidad insostenible en sus modelos de desarrollo económico y productivo.

 
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