Jorge Dargel Amigo vio la luz en este mundo un mayo de un año tan ‘apasionante’ como el de 1981, más aún, en Madrid como escenario principal. Pronto, empezó a estar ligado por el deporte en general, pero sobre todo, por el balonmano, que lo lleva practicando desde los siete años. Desde que ya tuvo razón de ser, sabía que el Periodismo, en especial el deportivo, era a lo que quería dedicarse y de este modo, estudió cinco años para ser un ‘plumilla’. Sus pasos como profesional comenzaron en el gabinete de comunicación de Iberia y más tarde, en la Uefa.com. Después, empezó en el que todavía hoy es su trabajo, en el diario Marca, en el que lleva trabajando desde el verano de 2003, pero también colabora en otros sitios, como por ejemplo, en RadioMarca y en la Asobal (Asociación de clubes de balonmano) desde hace año y medio. Ahora, con la actualidad del Atlético de Madrid como labores en este periódico digital, con la misma ilusión y ganas por trabajar del primer día. Si de algo le gusta escribir o hablar, es de deportes, y su gusto por la perfección es un rasgo distintivo, aunque en ocasiones quizás, peca de ello.
Su principal objetivo es que el lector entienda a la perfección lo que ha sucedido y por ello, intenta ser lo más claro y directo posible. En la universidad primero, y luego en la profesión, se dio cuenta que la objetividad no existe, pero sí la ética profesinal. Éste es su mayor fin, que seamos consecuentes con lo que hacemos o decimos, todo con criterio personal y no influenciado por ‘terceras’ personas. En su columna, “Muy mal se nos tenía que dar”, intentará plasmar lo más fiel posible todos estos ideales.
El técnico luso le ganó la partida a Jorge Valdano
Al final, José Mourinho se salió con la suya. Jorge Valdano decidió dejar el Real Madrid y dejó su cargo como director general del Real Madrid. La relación entre ambos ya empezó mal y terminó peor, ganando el técnico portugués las numerosas batallas y la guerra final ante el argentino. El presidente del club, Florentino Pérez, siempre intentó mantener el orden y la cordialidad entre ambos, pero todos sabíamos que tarde o temprano se pondría del lado del entrenador luso.
Cada mes que permanece Mourinho en el Real Madrid, más daño le hace a una institución que se ha distinguido por su señorío desde hace más de un siglo. Pero desde la llegada del portugués, los valores que representa este club se están perdiendo por culpa de una persona que cree estar por encima del bien y del mal. Ahora, por su culpa, se ha tenido que marchar Valdano, un señor de los pies a la cabeza, que además, es una persona que siente el escudo, ya fuera como jugador o entrenador y ahora con este cargo directivo.
Pero alguna gente, como es el caso de Florentino Pérez, siguen hipnotizados por las palabras y la figura de Mourinho. El presidente del conjunto madridista, con la destitución de Valdano, le da todavía más poder al portugués, que se queda como entrenador y director deportivo del Madrid, siendo además el nexo entre el equipo y la directiva, como hacen algunos clubes de la Premier. A la vejez viruela, el club madridista quiere parecerse al modelo inglés, como si el que siempre ha llevado no le hubiera funcionado bien.
Con lo bien que estaba Mourinho callado, sin hablar en rueda de prensa, sin faltar a nadie, pero parece que mantenerse en silencio es casi imposible para el luso.
Hasta el último momento tuvo que desprestigiar al ‘bueno’ de Valdano, que ha tenido que aguantar muchos desplantes de ‘Mou’ por el bien de un club que siente de verdad en el corazón, el Real Madrid. Pero ahora el portugués hace y deshace a su antojo, porque tiene el beneplácito de un presidente abstraído por el técnico portugués.
Hasta que Mourinho no se vaya del Real Madrid, el club blanco no remontará el vuelo deportivo ni institucional, dos facetas muy dañadas desde la llegada del portugués. Ni se ve buen fútbol ni se ensalzan los valores del club merengue. La provocación y el victimismo nunca han sido relacionados con el conjunto blanco, pero ahora desgraciadamente, se han convertido en dos señas de identidad del Madrid. El culpable, está claro…