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Gonzalo Soria
Del poniente al naciente
Gonzalo Soria
Más de una década después las mujeres afganas hace mucho que dejaron de ser noticia
El pasado día 8 de marzo celebramos el día de la mujer, para reivindicar los derechos que siguen negándose a las mujeres y para denunciar la opresión que muchas de ellas padecen en todas partes del mundo. Nosotros nos acercamos al feminismo islámico, conceptos que en occidente suenan prejuiciosamente a contradicción, para analizar la situación de las mujeres musulmanas y su lucha por alcanzar sus derechos.

Cuando en 2001 cayeron las torres de Nueva York, los focos del mundo entero se dirigieron a Afganistán. Desde allí se nos bombardeó indiscriminadamente con imágenes y noticias de la miserable situación de las mujeres afganas gobernadas por fundamentalistas talibanes. La opresión de estas mujeres se vendió como uno de los motivos morales para atacar el país. Más de una década después las mujeres afganas hace mucho que dejaron de ser noticia. Sin embargo su liberación nunca llegó, su situación de opresión sigue siendo la misma si no empeorada por los desastres de la guerra.

También desde hace décadas vemos mujeres cubiertas de pies a cabeza en países como Qatar, los Emiratos o Arabia Saudí, sin embargo no suelen causar tanto escándalo, en parte por la opacidad y la manipulación de los grandes medios, en gran parte porque estos países, reyes del petróleo, son aliados de las potencias occidentales. En Arabia gobierna una oligarquía Sunní de la rama Hambali la más estricta del Islam, que aplica la sharia. La sharia son un conjunto de leyes ancladas en las interpretaciones del Corán más primitivas, que pretenden que la ley musulmana sea la única fuente de legislación válida. También se aplica la sharia en versión chií en el otro polo del mundo musulmán, Irán.

A pesar de la opresión de la mayoría de estos regimenes, el feminismo islámico está presente en la mayoría de países árabes. Las feministas musulmanas no buscan copiar el sistema occidental sino crear su propio camino a través de la relectura del Islam y de la lucha por los derechos sociales. El Islam es más avanzado en derechos de igualdad que las otras dos religiones monoteístas, tal vez sencillamente, porque es una religión forjada seiscientos años después del cristianismo. Sin embargo la propia evolución de las sociedades hace que la referencia del Corán no sea suficiente para asumir los nuevos retos. Las feministas musulmanas lanzan sus reivindicaciones desde su propia cultura, su propia historia y su propio contexto por eso no pueden renunciar al Islam ni limitarse a imitar los modelos occidentales. De este modo su planteamiento es una interesante síntesis de ambos sistemas, partiendo de su religión y su cultura pero siendo conscientes de que su opresión está condicionada por factores políticos y económicos.

La lucha de las mujeres árabes y musulmanas es una lucha contra el machismo, plaga inmemorial que no conoce fronteras, a la que todavía queda un largo recorrido. Ayudaría a su causa que Occidente diera un paso al frente, que se saliera del estereotipo y la simplificación y apoyara y diera voz a las mujeres que pelean por la igualdad en vez de dedicarse únicamente criticar al Islam como fuente única de opresión.

Artículos del autor

Hasta hace poco más de un año, en el imaginario colectivo occidental los países árabes aparecían lugares anclados en un profundo atraso moral y político fruto de un radicalismo religioso que no permitía el desarrollo necesario para ser considerados en igualdad de condiciones con nuestras democracias.
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Si algo han puesto de manifiesto las revoluciones árabes además de la firme voluntad de sus pueblos por cambiar de vida, ha sido el alto grado de corrupción de sus dirigentes. Y no sólo de una corrupción financiera, mafiosa, sino también moral.
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