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Fernando Castellanos
Fernando Castellanos
Los de Joan Carles Oliva tuvieron que dar la vuelta al marcador
Tarde mágica en Tarragona, donde el Nàstic se impuso al Albacete por 2-1 y el Barcelona B goleaba sin paliativos al Salamanca. Una carambola que supone la permanencia de los tarraconenses en la Liga Adelante y que condena a los charros al pozo de Segunda B. A falta de una jornada para la conclusión, los grana certificaron un sueño que parecía imposible lograr hace sólo unos meses.

Ficha técnica
2- Gimnàstic: Rubén (3), Ruz (3), Mairata (3), Medina (3), Raúl Fuster (3), Bergantiños (3), Seoane (3), Felipe (3), Tuni (3), Eloy Gila (3) y Powel (3).
1 - Albacete: Miguel (3); Kike (2), Pina (2), Tarantino (1), Toni (1); Sousa (1), Verza (2), Miguel Núñez (2), Adriá (3), Alan Baró (2); Tato (2).

Cambios : En el equipo local entró Morán (2) por Eloy Gila (48’), Álvaro Rey (2) por Tuni (64’) y Virgili (3) por Powel (80’). Por los visitantes jugaron Fragoso (1) por Toni (51’) y De Lerma (1) por Sousa (62’).

Goles: 0-1, m.41: Tato. 1-1, m.45: Felipe Sanchón. 2-1, m.52: Bergantiños.

Árbitro: Jaime Latre (colegio asturiano) (1). Amonestó con tarjeta a amarilla a Powel (6’), Toni (10’), Miguel Nuñez (45’).

Incidencias: 13.710 espectadores en el Nou Estadi en un partido correspondiente a la jornada 41 de la Liga Adelante. Se guardó un minuto de silencio en memoria del ciclista Xavi Tondo.



Datos destacables
Lo mejor: Lleno absoluto
El Nou Estadi fue más grana que nunca y casi 14.00 almas impregnaron de color el coliseo tarraconense.

Lo peor: El árbitro
Jaime Latre no tuvo su mejor día y fue demasiado permisivo en algunas ocasiones visitantes, hecho que calentó a la afición local.

El dato: El marcador huérfano
La LFP decidió que en el videomarcador sólo se ofreciera el resultado. Ni minutos jugados ni, mucho menos, resultados de otros partidos (a la misma hora jugaban Salamanca y Villarreal B).
Fernando Castellanos / Tarragona

El encuentro fue de auténtica locura, como mandan los cánones. La afición respondió con creces a la llamada y cerca de 14.000 almas se dejaron la garganta en la grada a la espera que los futbolistas se dejaran la piel sobre el césped. Y el partido no defraudó. Engalanado como en las mejores ocasiones, el Nou Estadi se convirtió en una olla a presión de la que el Albacete casi sale indemne. El primer acto dio fe de ello. Y es que el conjunto local se hizo con la posesión del esférico, al que hacía rodar, y al que trataba de mimar con el único fin de superar la meta de Miguel. Así, nada más arrancar, un incisivo Felipe Sanchón creó la primera oportunidad de peligro, pero su disparo lejano se marchó lejos. Segundos después era Eloy Gila quien no encontraba el camino del gol en un mano a mano ante el guardameta albaceteño.

El Albacete aceptó su papel de víctima de una posible fiesta pero aún así no se agazapó, teniendo en cuenta que no se jugaba nada y lo hacía sin ningún tipo de presión. Tras los avisos granas llegó un tiro desde la frontal del área de Tato que tocó la madera. El Nàstic no tardó en responder y tras una falta botada por Sanchón un testarazo de Mairata era escupido también por el travesaño. Eran los mejores minutos de los locales, que siguieron con su alud ofensivo con ocasiones de Sanchón y otro remate de cabeza de Mairata a balón parado. Tras una buena triangulación, con un Tuni espectacular por el flanco zurdo, Manel Ruz se encontró con el cuero en el perfil derecho y clavó otro zapatazo que corrió el mismo éxito que las anteriores probaturas.

A la media hora Pina hizo lucirse a Rubén Pérez, que voló para atajar un buen lanzamiento del jugador visitante. De nuevo Nuñez, esta vez con una tímida intentona, probó fortuna. El Nou Estadi era un saco de nervios, el Nàstic no encontraba el camino del gol y un centro de Eloy con posterior remate de Powel daría paso al jarro de agua fría más frío que se recuerda en Tarragona en años. Y es que en el 41’, no se sabe ni cómo ni por qué, el Albacete se adelantaba en el marcador gracias a la pillería de Tato. El marcador, que ni mostraba los minutos ni lo que pasaba en el resto de campos, mostraba un inesperado 0-1 al mismo tiempo que, tirando de transistores, los presentes se enteraban de la derrota momentánea del Salamanca. Faltaba poco para llegar al descanso, pero de ahí al final el Nàstic se volcó en ataque en busca de la justa igualada hasta que la logró por mediación de Felipe Sanchón, que pasados tres minutos del tiempo reglamentario, se sacó un zurdazo inapelable en el que poco pudo hacer Miguel.

Al descanso, pues, se llegaba con la igualada entre Nàstic y Albacete y la certeza que el Salamanca estaba pinchando en el Mini Estadi. Seguramente Joan Carles Oliva espoleó a sus hombres en el vestuario, pues saltaron, ya con Morán en lugar de Eloy Gila, como máquinas en busca de la necesaria remontada. Y fue un abrir y cerrar de ojos, en un par de minutos, cuando Álex Bergantiños se aprovechó de un barullo dentro del área para poner el pie en el momento oportuno y adelantar a su equipo. A partir de ese momento, el Nàstic se supone que debería de haber tomado las riendas de nuevo del partido e ir a por más goles. Y lo intentó, sí, pero cada vez las piernas se mostraban más nerviosas y temerosas.




Euforia en el vestuario tras sellar la permanencia. (www.gimnasticdetarragona.cat)


Para más inri, el Albacete no sólo no bajó los brazos sino que se fue al ataque en momentos de incertidumbre grana. Desde megafonía se pedía el apoyo incondicional de la hinchada y ésta, como no pudo ser de otra forma, no falló. Casi que la mata el gol anulado a Verza, pero los miles de fieles que no fallaron al denominado partido más importante del año, gritaron y se dejaron la garganta como los que más. De Barcelona no paraban de llegar buenas noticias y al cronómetro, como suele ocurrir en estos casos, le dio por ir cada vez más lento. O esa era la sensación. Powel trató de finiquitar la final con una chilena que no pudo ser y el Alba siguió apretando hasta el punto de que su portero salió a rematar un córner en el tiempo de descuento, para sorpresa de los locales.

Al final, la agonía tocó su fin cuando Jaime Latre, un árbitro que no estuvo muy fino, señaló la conclusión del ‘match’. En ese mismo instante la grada invadió el césped, se escuchó el himno, el famoso ‘Por ti’ y se agradeció la presencia de la afición en un momento tan complicado. Lo que hace seis meses parecía una utopía sobrevoló este domingo el cielo de la realidad con un partido de auténtico infarto, no apto para cardíacos… a no ser que sean del Nàstic. Tras estar en la UVI 41 jornadas, en coma unas cuantas de ellas, tras pasar por las manos de dos técnicos y fichajes varios, en Tarragona se puede decir, de una vez, que sí, que el Nàstic seguirá un año más en una apasionante Liga Adelante. ¡Felicidades!

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