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Aurora Peregrina Varela Rodriguez
Aurora Peregrina Varela Rodriguez
Caen miles de truenos de forma bestial

Llueve y deja de llover, pasará hasta la medianoche, lloverá y entonces ¿qué?, nada, que llueva, que me quedo dormida viendo las series de acción de televisión, entre las olas tempestuosas de sentirme vieja e indecisa, pero con suerte, también.

Confieso que estoy confusa y estándolo he escrito dulces poesías que a la basura no deben ir a parar, bellas, cortas, concisas, son momentos de la vida, lamentos, canciones, experiencias. Sentir ser pobre, no poder hacer nada por remediarlo, sólo mantenerse día a día y luchar para seguir viviendo, aunque sea con el monedero vacío, aunque esté gorda y fea, aunque desee viajar a Colombia o Bolivia para vivir siendo más pobre aún, sentir serlo pero no poderlo cambiar.

Y volvería, a pasar…

Viviendo lejos, en otra ciudad caen miles de truenos de forma bestial, sintiendo pena, llorando como el mar va la vida mía llena de necesidad, nadie la remedió.

Amor que se pierde, el corazón se pone de piedra, se pierde la sonrisa. Aunque el cielo se ponga todo rojo... ya no puedes reír.

Aunque deje de llover, no reirás.

Aunque logres tu cometido, no serás feliz. 





Artículos del autor

Miel azul… vaya utopía… la mía. Miel color cielo y cielo deseado, amado, valorado. Miel azul, azul miel. Tú y yo hasta el más azul de los azules, oyendo a Sabina cantar, recitando poesías y queriendo creer, viendo, como otros se afanan en no hacerlo.

Hija, madre y abuela, llevaron el mismo nombre, y por apellido Valle, con el corazón cualquiera puede, diferentes entre ellas, así son. Apellido de paisaje, nombre de espectáculo celestial.


No abandonos. Cat Café los tiene todos, 

Pone hermosos a los gatos. 

Sé que sé lo que sé... y andando voy por el río, paso a paso en sus orillas que son las mías, marchando y marchandito... y sólo sé que nada sé. Como decía el filósofo, sólo que la felicidad, la risa se puede encontrar en el otro, en lo más triste y penoso, en lo más sombrío, en la infelicidad del ser humano que enseña, sé lo que sé, y lo sé bien y ya está. Que lo sé del fondo y hubiera deseado saberlo todo, pero todo se escapa de las manos.

El texto volará a ciudades que escuchan y pensarán… "Es así que quiso y será".

La primera vez que me casé tenía dieciocho años, y… un día decidí vivir sola… Y es que Rudolfhiatt no quería a su marido, Gulbertt Franghión, porque le mintiera, por eso ha decidido, ni siquiera decírselo.


Cuidarlos debemos, están a tu alrededor.

Nunca desistamos del intento, pues son creaciones de Dios. 

Cuidado con Dios, debo ser precavida pues después de todo es el jefe, no deseo que me falle, sería un fracaso, aunque con él nunca se sabe, con que me cuide al amigo me llegará. Yo no importo ya. Perdón por mis males que fueron muchos, perdón y consuelo compañero, perdona la confianza, son los años que llevamos juntos, hablando, conociéndonos, siempre has vuelto a mí, tú también.

 
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