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Álvaro Tejedor, Helio
Seduciendo en el siglo XXI

Psicólogo especializado en habilidades sociales. Comenzó a trabajar como instructor en Seducción Científica a la edad de 18 años. Actualmente es el director de talleres en el proyecto especializado en comunicación y habilidades sociales Egoland y colabora en la empresa Psicología Positiva Valencia. Participa semanalmente en el programa Agora Sex de Agora Radio y es autor del ebook “21 claves para cultivar el ingenio en una conversación”.



Twitter: @HelioEgoland
Blog/Web: www.egolandseduccion.com
Email: talleres@egolandseduccion.com
Álvaro Tejedor, Helio
Últimos textos publicados
Ser cómplice
Crear confianza para conocer más y mejor a la persona que tengo delante
Generar complicidad es vital para mejorar cualquier tipo de relación, ya sea amistosa, laboral, sexual o familiar. Si sentimos que la otra persona es cómplice de lo que siento y pienso, voy a generar un vínculo fuerte, sólido y emocional del que no querré desprenderme. El paso previo para que exista esa codiciada relación es la confianza, el saber que puedo regalarle a la otra persona mis emociones, mis ideas y no las utilizará en mi contra.

¡Otra cosa más que no nos han enseñado en el colegio! Como dar los pasos adecuados para que sepa que puede confiar en mí. Existen formas adecuadas de hacerlo. En este artículo y el siguiente vamos a centrarnos en cómo generar esa complicidad, en desarrollar nuestras habilidades específicas que pueden generar confianza y que van a hacer que la gente esté más a gusto con nosotros. Hoy me gustaría invitaros a dar los primeros pasos en la escucha activa y en un concepto que en psicología se utiliza mucho como validación.

¿Cómo generar complicidad y validación?

Lenguaje no verbal:

-Para generar confianza es necesario trasmitir serenidad. Lo óptimo es adoptar una postura física cómoda y relajada. Así mis movimientos serán más naturales.

- Mirar a los ojos. Los ojos son el espejo del alma, o eso dicen. Si queremos trasmitir cercanía nuestros ojos deben estar en contacto. No hay que hacerlo de una manera insistente ya que puede hacer que la otra persona se sienta incomoda o desafiada. Lo mejor, hacerlo de forma intermitente.

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Lenguaje verbal

- Parafrasear a la otra persona. Sobre todo sentimientos o ideas que para la persona sean importantes. Así facilitarás su apertura emocional.

-No cambiar de tema cuando la otra persona esta hablando sobre algo y no interrumpir.

- Respeto por uno mismo. Si algo o alguien no nos estimula o interesa no tiene sentido que le dediquemos nuestro tiempo. Sinceridad.

-Cuanto más sienta que hemos captado lo que nos esta contando, mucho mejor. El “te entiendo”, “sé a lo que te refieres” y “a mí me ha pasado lo mismo” resulta más atractivo que unos ojos azules.

- Nunca definir dominantemente. “A ti lo que te pasa...” Es uno de los errores más comunes. Tendemos a creernos que la gente está deseosa de que le aconsejen o le den soluciones y menos cómo la autoridad que A DIFERENCIA DE ÉL O ELLA controla todas las emociones y problemas habidos y por haber en el planeta Tierra. Algunas veces bastará con sentirse escuchado, que se le ha dedicado tiempo o incluso quiere a entenderse a sí mismo y le ayudamos como excusa para escucharse.

- Prestar atención. El Facebook y el Whatsapp son el peor enemigo de la atención hoy en día. Si se está hablando con alguien y quieres generar confianza, deja el móvil apagado, no lo toquetees, no mires a la rubia que acaba de pasar... porque tal vez en ese momento es cuando te está intentando trasmitir el núcleo de su mensaje.

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Por lo tanto validar a la persona que tienes enfrente se podría definir cómo:

Comprender su mensaje
Confirmar su mensaje
Respetar su mensaje
Armonizar su mensaje

En el próximo artículo seguiremos con la complicidad y analizaremos las características de un buen cómplice.
viernes, 19 de diciembre de 2014.
 
Cómo usar la asertividad: Fórmula mágica
Asertividad
Hoy mi pareja me ha convencido de tomarme un café con ella y con un amigo con el que me suelo aburrir muchísimo. Hoy no ha sido una excepción. Mientras contaba los últimos regalos que le había comprado a su gato por Navidad por tercera vez, decidí escribir este artículo sobre asertividad.

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Todos conocemos la sensación de estar haciendo algo que no nos apetece o de darle la razón a alguien por no saber exponer lo que quiero de una manera atractiva. Cuidado, ser demasiado rígido defendiendo tus intereses tampoco es nada atractivo. Pereza para discutir, falta de seguridad en uno mismo o prisa por acabar con esa situación. Esas circunstancias nos llevan a actuar de forma muy poco seductora... Y a escuchar historias sobre regalos a gatos.

Para que esas situaciones no sucedan debemos aprender a utilizar mejor nuestra asertividad. Habréis oído esa palabra, que se podría explicar como la tendencia a mostrar mi punto de vista de una forma efectiva, potente, sin ofender al otro y abierto a la flexibilidad si recibo argumentos que me convenzan de lo contrario.

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Pero mejor que una larga explicación, una fórmula sencilla, paso a paso, para que todos entendamos como utilizar la asertividad.

FÓRMULA DE LA ASERTIVIDAD
1- Afirmación objetiva de algo real que es indiscutible.

Una frase realista y objetiva que explique la situación. Se trata de que en esta primera parte estéis los dos de acuerdo.

“A veces me incluyes en planes con tu amigo el de los gatos”.

2- Mostrar empatía con la otra persona.

En este punto es donde debemos conseguir que la otra persona no se sienta atacada y sí comprendida para que reciba nuestro mensaje de una manera más atractiva. Cuanto más comprendida se sienta mayor será su apertura a aceptar lo que le estemos diciendo.

“Yo entiendo que te haga ilusión que tus amigos y yo compartamos cosas juntos porque somos importantes para ti, y eso es bonito”.

3- Comunicar que es lo que no me gusta.

En la tercera fase volvemos a ser objetivos y no podemos exagerar diciendo qué es lo que nos incomoda o nos molesta.

“Pero no me gusta dedicar mi tiempo libre a escuchar historias de gatos vestidos de Papa Noel ni que me incluyas en planes sin contar con lo que me pueda apetecer”.

4- Concretar qué es lo que quieres.

Ya hemos dicho lo que no queremos. Pero si nos quedásemos ahí (que es lo que hace mucha gente) sólo pondríamos un problema encima de la mesa. Nosotros debemos proponer también la solución. Una solución que sea positiva para ambas partes y que ilusione a los dos por igual.

“Me gustaría que antes de hacer planes conmigo me consultaras antes y que tratásemos de pasar nuestro tiempo juntos haciendo cosas de las que disfrutemos los dos”.

5- Explicar consecuencias positivas de lo que quieres.

Muy bien, de momento ya le ha quedado claro lo que queremos, pero ¿qué saca ella a cambio? Debemos convencerla de que hacer lo que a nosotros nos gustaría va a ser mejor para los dos.

“Así los dos estaríamos más ilusionados, nos lo pasaremos mejor y disfrutaremos más del tiempo juntos. Sentiremos que valoramos más el tiempo del otro y cuando estemos con amigos y sin pareja podremos también compartir más intimidad con nuestros amigos”.

6- Explicar consecuencias negativas de seguir haciendo lo que no te gusta.

Si una situación que no nos gusta se alarga en el tiempo, nos va hacer sentir mal. Eso va a tener unas consecuencias negativas que no nos convienen a ninguno de los dos. No se trata de amenazar sino de hablar como nos sentiremos.

“Sino, pues probablemente me vaya a aburrir y me apetecerá menos pasar tiempo contigo, porque percibiré que no me estas teniendo en cuenta”.

En el próximo artículo utilizaremos esta fórmula de asertividad para resolver situaciones como:

A) Queremos conseguir un teléfono pero el chic@ está indeciso en dárnoslo o no.
B) Nuestra pareja ha invadido nuestra intimidad y nos ha mirado el móvil.
C) La persona con la que estoy quedando no se atreve a dar el paso a tener algo más “intimo”.

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viernes, 28 de noviembre de 2014.
 
Miedo a seducir
¿Por qué tenemos miedo a seducir?
Comienzo reflexionando sobre lo curioso de que en pleno siglo XXI y en el siglo XXI (valga la redundancia) aún sea interesante un tema como la seducción. ¿Desde el inicio de los tiempos ha existido la seducción? Siendo, así, ¿Cómo es posible que aún no la tengamos dominada?

Desde el sillón de mi consulta veo, que no es que la tengamos dominada, sino que el ser humano cada vez tiene menos control sobre su vida afectiva y sexual. Una suma variada de unos estereotipos sexuales equívocos, una sociedad que castiga la inseguridad y unas redes de comunicación frías dan como resultado que los hombres y las mujeres del siglo XXI cada vez tengan más dificultadas para mostrar sus emociones en vivo y sin ayudas de alguna copita de más.

Cómo resultado los chicos y las chicas tienen verdadero pánico a mostrar su interés en una persona de día, o de acercarse a algún/a desconocid@ a decirle que tiene ganas de conocerl@. Y sobre eso va mi primer artículo en este diario, de cuales son los cuatro principales miedos y como combatirlos para poder conocer a personas que nos resultan interesantes en cualquier momento del día.

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A) Miedo a ofender o molestar a la persona que tenemos en frente
Mucha gente se pone como excusa a la hora de intentar conocer a otras personas que “eso no se hace” . Si tratamos a la persona con respeto, educación y trasmitimos un mensaje positivo, es muy difícil que alguien se moleste. Responded a una pregunta, si alguien se os acerca y os dice algo como esto:

“Disculpa que te interrumpa, solo quería decirte que tienes un estilo muy elegante y que me gusta mucho”.

¿Cuántos de vosotr@s seguiréis andando refunfuñando? Al menos a mí me encantaría que eso me pasase más a menudo.

B) Miedo a aburrirme
Para algún@s el hablar con desconocidos puede resultar pesado o denso y muchas veces la gente se pone esas excusas para no empezar interacciones con desconocidos. ¿Cuál es el antídoto para no aburrirse? Dirigir la conversación hacia temas que me estimulen y preguntar por cosas que realmente me interesen. La seducción no es búsqueda de sexo sino la búsqueda de un momento compartido con otra persona de diversión y emociones. En definitiva de un momento que alimente nuestro cerebro.

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C) Miedo a hacerlo mal
Para muchas personas el acercarse a un desconocido es lo más parecido a dar una conferencia sobre Nepal en Chino. Es decir, creen que no tienen ni idea de cómo hacerlo.

Pensar eso es equivalente a pensar que hay una única forma correcta de hacerlo. Pues no es así. Las mujeres y hombres a lo largo de la historia se las han ido apañando para seducir y ser seducidos. Unos con ingenio, otros con timidez, otros con empeño, otros su humor…

Dentro de nosotros hay un seductor potencial que existe comunicando de una manera atractiva quienes somos y que es lo que queremos.

D) Miedo al juicio divino
¿Y si me rechaza? ¿Y si tiene pareja? ¿Y si solo le gustan las registradoras de la propiedad? ¿Y si no le gustan los morenos? ¿Y si…?

En nuestra sociedad es muy difícil encontrar hombres o mujeres que le hayan dedicado tiempo a tener un autoconcepto y una autoestima sanos. Así que ante cualquier rechazo de cualquier tipo tendemos a sentirnos mal con nosotros mismos. Incluso sabiendo que no tiene más información sobre mí que unos minutos de conversación. Esa persona no conoce vuestras debilidades ni tampoco vuestras fortalezas. Evidentemente no está rechazándoos o a vosotros. Además ese rechazo no tiene porque ser irreversible, pues cómo reaccionemos le hará vernos de una forma más cercana a la idea que realmente tienes tú de ti mismo.

Deberes para casa:

Parad hoy a tres personas por la calle con educación y decidle lo bien que le queda ese vestido, la bonita forma que tienen de sonreír o que normalmente no te gustan las barbas pero que la suya le da un toque muy elegante y masculino. Existe una alta probabilidad de que sonrían. Si lo que vas a ofrecer es buenrrollero, ¿Por qué tener miedo a hacerlo?
viernes, 21 de noviembre de 2014.
 
 
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