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Antonio Casado FIRMA DE OPINIÓN
Columna de opinión
Desde sus inicios profesionales en el viejo diario Pueblo de Madrid, Antonio Casado se especializó en información política, a la que sigue dedicándose en prensa, radio y televisión. De la generación profesional de la Transición, está casado y tiene dos hijos. En los años ochenta se incorporó a Radio Nacional de España, donde dirigió el 'Diario de la Tarde' y 'España a las ocho'. Posteriormente fue corresponsal diplomático de RNE y en 1990 ejerció como redactor jefe del semanario Tiempo hasta 1992. En estos últimos años desempeñó el puesto de corresponsal político en dicha revista. Actualmente es comentarista político de elconfidencial.com, Onda Cero, Antena 3 TV y Canal Nou.
    






ÚLTIMOS 5 TEXTOS PUBLICADOS
Cara y Cruz
La actualidad nacional más inmediata viene marcada por la cara del acoso policial a ETA y la cruz de la crisis económica. Como en los chistes, dos noticias: una buena y una mala. Empezamos por la mala. Me refiero al paro que, después de hacer las cuentas del segundo trimestre del año, ya se ha puesto en los dos dígitos. El paro suele aparecer en los cuadros macroeconómicos que utilizan los poderes públicos para organizar sus hojas de ruta. El paro es, entre otras cosas, enemigo del consumo. Y el consumo es uno de los grandes motores del sistema productivo. Sin embargo, la verdadera dimensión del paro es social. En esa clave son demoledoras las últimas cifras hechas públicas por la EPA (Encuesta de Población Activa) y la perspectiva de un septiembre más negro de lo imaginado antes de la última revisión de las previsiones en materia de empleo.
La actualidad nacional más inmediata viene marcada por la cara del acoso policial a ETA y la cruz de la crisis económica. Como en los chistes, dos noticias: una buena y una mala. Empezamos por la mala. Me refiero al paro que, después de hacer las cuentas del segundo trimestre del año, ya se ha puesto en los dos dígitos. El paro suele aparecer en los cuadros macroeconómicos que utilizan los poderes públicos para organizar sus hojas de ruta. El paro es, entre otras cosas, enemigo del consumo. Y el consumo es uno de los grandes motores del sistema productivo. Sin embargo, la verdadera dimensión del paro es social. En esa clave son demoledoras las últimas cifras hechas públicas por la EPA (Encuesta de Población Activa) y la perspectiva de un septiembre más negro de lo imaginado antes de la última revisión de las previsiones en materia de empleo.

El paro como precursor del malestar social. Esa es la mala noticia.

La buena es el reencuentro PSOE-PP en la lucha contra el terrorismo de ETA, asociada al altísimo nivel de eficacia policial que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado nos vienen regalando en estos últimos meses. La última vez, con ese golpe al llamado comando Vizcaya, que era el brazo operativo más activo de la banda terrorista en estos momentos.

Para los enredadores solo queda esa duda metódica sobre lo que Zapatero y Rajoy quisieron decir al acordar que el Gobierno no pagará ningún precio político por el final de ETA. Unicamente los medios nacionalistas próximos al Gobierno vasco (véanse las declaraciones de su portavoz, Miren Azkárate), se han mostrado contrariados por entender que ese punto de los acuerdos de Moncloa equivale a un nunca jamás al final dialogado de la violencia en los términos del punto diez del viejo Pacto de Ajuria Enea y la resolución parlamentaria de mayo de 2005.

De todos modos, yo no estaría tan seguro de que esa interpretación sea la correcta. En realidad también se excluía el pago de un precio político en el anterior y polémico proceso de "final dialogado de la violencia". La diferencia es que entonces el PP no se lo creía y por eso elaboró la doctrina de la claudicación, mientras que ahora Rajoy está seguro de que Zapatero, como él, no tiene un objetivo distinto al de acabar con ETA de una vez por todas. Sin embargo, queda la puerta abierta para un final dialogado en el que, a diferencia de lo que ocurrió en anteriores ocasiones, servirá para pactar solamente el cuándo, cómo y donde dejan las armas los terroristas de ETA.



Viernes 25 de julio de 2008
Liaño tenía razón
La constatación judicial de que el juez Gómez de Liaño (hoy excedente, ejerce la abogacía) fue condenado por prevaricación sin las debidas garantías de independencia e imparcialidad, según reciente sentencia del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, supone un serio revolcón para la imagen de España en el exterior. Nada menos que el Supremo, que condenó al juez y le expulsó de la carrera (en mayo de 2000 fue indultado por el Gobierno), y el Constitucional, que lo ratificó al rechazar el recurso de amparo presentado por Gómez de Liaño, de la Nación en mayo de 2000), han quedado a los pies de los caballos.
La constatación judicial de que el juez Gómez de Liaño (hoy excedente, ejerce la abogacía) fue condenado por prevaricación sin las debidas garantías de independencia e imparcialidad, según reciente sentencia del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, supone un serio revolcón para la imagen de España en el exterior. Nada menos que el Supremo, que condenó al juez y le expulsó de la carrera (en mayo de 2000 fue indultado por el Gobierno), y el Constitucional, que lo ratificó al rechazar el recurso de amparo presentado por Gómez de Liaño, de la Nación en mayo de 2000), han quedado a los pies de los caballos.

La pedrada no es grano de anís. Según el Tribunal de Estrasburgo, los dos altos tribunales españoles no aplicaron en este caso la tutela judicial efectiva, que es uno de los derechos fundamentales descritos en la Constitución Española (artículo 24).

Los antecedentes se resumen en una secuencia de cuatro pasos. Primero, el juez Gómez de Liaño sienta en el banquillo a los directivos del poderoso grupo Prisa (Jesús de Polanco, ya fallecido, entre ellos) por supuestos delitos contables. Segundo, los procesados se querellan contra el juez por presunta prevaricación. Tercero, el juez es condenado por un tribunal de magistrados cuya recusación, por manifiesta animosidad contra de Gómez de Liaño. Y cuarto, el Tribunal de Estrasburgo dice que, en efecto, quienes condenaron al juez por prevaricación no eran independientes ni imparciales.

Como se ve, el tribunal europeo no entra a juzgar el fondo de la cuestión, respecto a una eventual conducta prevaricadora por parte del juez Liaño. Pero quienes tenemos la suerte de conocerle disponemos de elementos de juicio seguros e inconfundibles. Por supuesto, más fiables que los utilizados en técnica procesal cuando se trata de cuestiones morales. Esta figura de la prevaricación es de carácter moral, salvo que hubiera mediado algún tipo de soborno, ventaja o compra contante y sonante de la voluntad del juez. Algo absolutamente ajeno al caso, como se desprende de la propia sentencia condenatoria emitida en su día por la sala de lo penal del Tribunal Supremo.

En ese sentido, podemos afirmar con toda propiedad que Javier Gómez de Liaño pudo equivocarse porque, como él mismo dice, es "un hombre en medio de los hombres intentando hacer justicia a la medida de los hombres". Pero no fue un juez prevaricador. Ahora puedo decirlo, después de conocer su arquitectura moral y su pasión por una justicia igual para todos.



Miércoles 23 de julio de 2008
De Juana y su deuda
El etarra De Juana Chaos se ha puesto en huelga de hambre porque se siente presionado. Vaya sarcasmo. Solo le falta quejarse de ser objeto de un linchamiento por parte de las familias destrozadas por su aberrante manía de imponer sus ideas a golpe de pistola y coche bomba. El lobo maltratado por los corderos, como en el poema de Agustín Goytisolo.
El etarra De Juana Chaos se ha puesto en huelga de hambre porque se siente presionado. Vaya sarcasmo. Solo le falta quejarse de ser objeto de un linchamiento por parte de las familias destrozadas por su aberrante manía de imponer sus ideas a golpe de pistola y coche bomba. El lobo maltratado por los corderos, como en el poema de Agustín Goytisolo.

Pero, para satisfacción de la gente bien nacida en este país, esta vez su chulería está teniendo muy poco recorrido. Eso es bueno, incluso para él, pues supone encaminarse con normalidad hacia la previsión legal que le pondrá en la calle el próximo 2 de agosto, después de haber saldado sus cuentas con la justicia.

¿Todas? Todas las que tenía pendientes hasta ahora. Hay una excepción, cuyo montante asciende a ocho millones de euros. Es la cantidad pendiente de pago a familiares de sus víctimas, por varias sentencias judiciales, en concepto de indemnización por los perjuicios causados. Ni un euro ha salido de su bolsillo para cumplir esa parte de la pena por haberse declarado insolvente. Por eso y porque, al parecer, la Justicia ha dado por buena esa declaración de indigencia patrimonial. Al menos hasta ahora.

La novedad es que la Fiscalía General del Estado, amén de solicitar el embargo preventivo y fulminante de la vivienda de De Juana Chaos, ha reclamado del Juzgado competente de San Sebastián que investigue si el etarra, o su esposa, Irati Aranzabal, han incurrido en un delito de alzamiento de bienes para no hacer frente a esa deuda con los familiares de las víctimas de sus atentados. El alzamiento de bienes consiste en ocultarlos con intención de rehuir el pago de una deuda. Y, dicho sea de paso, se castiga con la cárcel.

Lo que quiero decir es que, si prosperase la iniciativa de la Fiscalía, sustanciada el miércoles pasado por el fiscal Ignacio Gordillo, no habría que descartar una prolongación de la estancia en la cárcel de este sujeto o, en caso de que no procediera la prisión preventiva tras un eventual procesamiento de De Juana, una vuelta a la prisión cuando se le hubiera condenado por el delito de alzamiento de bienes.

A la vista de los detalles que hemos conocido, especialmente los referidos a la propiedad de su vivienda de San Sebastián, hay pocas dudas de que la conducta del etarra responde con bastante fidelidad a la descrita en el artículo 258 del Código Penal.

Dice así: "El responsable de cualquier hecho delictivo que, con posterioridad a su comisión y con la finalidad de eludir el cumplimiento de las responsabilidades civiles dimanantes del mismo, realizase actos de disposición o contrajera obligaciones que disminuyan su patrimonio, haciéndose total o parcialmente insolvente, será castigado con penas de prisión de 1 a 4 años y multa de 12 a 24 meses".



Lunes 21 de julio de 2008
Ibarretxe y Zapatero, con prisa
Zapatero e Ibarretxe han dejado sin vacaciones a los magistrados del Tribunal Constitucional. Ambos tienen prisa. La de Ibarretxe es de oficio. Por coherencia con su hoja de ruta. Si no hay fallo antes del 15 de septiembre, fecha de arranque del proceso, no habrá "consulta", por el efecto suspensivo que pesa sobre la ley autonómica impugnada. Como en su fuero interno sabe que se la van a anular, quiere la sentencia cuanto antes. Así puede alargar su discurso victimista en el tramo previo a la convocatoria de las elecciones vascas.
Zapatero e Ibarretxe han dejado sin vacaciones a los magistrados del Tribunal Constitucional. Ambos tienen prisa. La de Ibarretxe es de oficio. Por coherencia con su hoja de ruta. Si no hay fallo antes del 15 de septiembre, fecha de arranque del proceso, no habrá "consulta", por el efecto suspensivo que pesa sobre la ley autonómica impugnada. Como en su fuero interno sabe que se la van a anular, quiere la sentencia cuanto antes. Así puede alargar su discurso victimista en el tramo previo a la convocatoria de las elecciones vascas.

También a Zapatero le conviene el pinchazo inmediato del delirio soberanista de Ibarretxe mediante la fuerza tranquila del Estado de Derecho, para ir cuanto antes a las urnas. Esta vez con la ilusión de convertir a Patxi López en el próximo lehendakari. Difícil tarea será la de elegir a los costaleros parlamentarios, inevitables en un mapa político tan fragmentado como el vasco. El tema es apasionante después de la espantada de María San Gil en el PP, el agotamiento del "tripartito" y el cantado batacazo del ala soberanista del PNV.

Por lo tanto, y sin que sirva de precedente, Madrid y Vitoria están plenamente de acuerdo con un párrafo del recurso de inconstitucionalidad presentado el pasado martes contra la llamada ley de consulta publicada ese mismo día en el boletín oficial del País Vasco. Dice así: "Por las características de la consulta objeto de la Ley impugnada, el Abogado del Estado considera de la máxima conveniencia para la causa pública que la sentencia que resuelva este asunto se dicte antes del 15 de septiembre de 2008".

Todo invita a suponer que, aunque el plazo legal es de cinco meses para levantar o ratificar la suspensión, hemos de hablar de semanas para conocer el fallo del Tribunal Constitucional sobre la última versión de los delirios soberanistas de Ibarretxe. Asunto de fondo político donde los haya. Pero eso no significa que la aplicación de las leyes se subordina a razones de conveniencia. Se trata de reconocer en la iniciativa de Ibarretxe, además de su evidente ilegalidad, el reiterado intento de desbordar la Constitución, si así lo decidieran los ciudadanos residentes en esta parte del territorio nacional. Es tanto como suplantar el derecho a decidir de todos los españoles por el derecho a decidir de unos cuantos.

Pero la política y las leyes corren paralelas en este asunto. Al Tribunal Constitucional le basta con atenerse a las generales de la ley. Si, como reclama el Abogado del Estado, considera que la "consulta" es en realidad un "referéndum", tiene que declararlo ilegal por falta de autorización previa. Es preceptiva por tratarse de una competencia exclusiva del Estado (artículo 149 de la Constitución). Eso es simplemente aplicar la legalidad, aunque la impregnación política del caso sea clamorosa.



Miércoles 16 de julio de 2008
Tragicomedia Aznar-Rajoy
Nadie ha expresado mejor que Juan José Millás -en palabra escrita, claro-, la tragicomedia de Rajoy y Aznar. A la vista de una foto. Rajoy aprieta la mano de Aznar mientras este parece morirse de risa. Explica Millás que no es la risa, como prueba de que sigue sin arrepentirse de nada, sino el dolor, porque Rajoy le está triturando la mano en discreta represalia por las putadas que le hace, lo que está reflejando el rostro congestionado del ex presidente del Gobierno.
Nadie ha expresado mejor que Juan José Millás -en palabra escrita, claro-, la tragicomedia de Rajoy y Aznar. A la vista de una foto. Rajoy aprieta la mano de Aznar mientras este parece morirse de risa. Explica Millás que no es la risa, como prueba de que sigue sin arrepentirse de nada, sino el dolor, porque Rajoy le está triturando la mano en discreta represalia por las putadas que le hace, lo que está reflejando el rostro congestionado del ex presidente del Gobierno.

No me extraña. Hasta Fraga ha levantado la voz para pedirle silencio y respeto hacia el sucesor. Oportuna advertencia, pues si es cierto que Rajoy le debe el cetro a Aznar, Aznar se lo debe a Fraga. Pero Fraga no hizo nunca con su delfín lo que su delfín hace ahora con Rajoy: afearle la conducta, por no acatar la que se le dicta. En resumen, moverle la barca.

La última vez que esta mosca pertinaz de bigote afeitado volvía a posarse sobre el pescuezo del líder del PP fue en Navacerrada, el pasado fin de semana, en un acto de la FAES. En vez de soltar el manotazo, Rajoy se limitó a pedirle por lo bajini algo más de efusión en público por no dar cuartos al pregonero. Y luego, a lo suyo, que consiste en renovar caras y actitudes sin renunciar a los principios y valores clásicos del principal partido a la derecha del espectro político.

También era una forma de responder al ex presidente del Gobierno, cuyo discurso sugiere que el nuevo PP abandona los principios del PP y, además, se muestra sospechosamente amable con el Gobierno Zapatero, por un lado, y con los nacionalistas, por otro. Aunque no va desencaminado, es una interpretación perversa del golpe de timón del PP hacia un reencuentro con el PSOE en temas de Estado y, tras la espantada de María San Gil, hacia una mayor capacidad de diálogo con el nacionalismo vasco. Se puede rastrear esa nueva política en el discurso de Rajoy en Navacerrada. Cuando dice que en los próximos meses el partido debe enfrentarse a una realidad política que exigirá "grandeza de miras y sentido de la responsabilidad colectiva". Y luego:"Reivindicamos la moderación". Todo lo cual está en línea con la doctrina marianista de ayudar al Gobierno a equivocarse "lo menos posible".

Son las claves de un nuevo tiempo político, bastante más apacible que el de la Legislatura anterior, con permiso de la derivada económica. Dicho sea sin olvidar el previsible reencuentro PSOE-PP en política antiterrorista y, como queda dicho, en el tratamiento conjunto del desvarío de Ibarretxe. Por tanto, es para bien el golpe de timón en el PP temido por el señor Aznar.



Lunes 14 de julio de 2008
     
 
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