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Andrés Aberasturi |
FIRMA DE OPINIÓN |
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Columna de opinión | |
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Andrés Aberasturi nació en Madrid en 1948 y estudió Periodismo en la Escuela Oficial. Empieza a trabajar en Información de Alicante en el 68 como 'meritorio'. En 1969 entra en diario Pueblo hasta su cierre y en 1976 se incorpora a la redacción de Informativos de RNE. Sucesivamente, dirige y presenta diversos programas en RNE, Onda Cero y Radio Voz. En televisión ha dirigido y presentado programas en TVE, Antena 3, Tele 5, Canal Sur, ETB y Telemadrid. En prensa ha sido columnista en El Mundo, Colpisa y El semanal TV, entre otros. Ha sido profesor de la Mississippi University y ha escrito los libros 'Sincronía en tiempo de vals', 'Las soledades de Carancanfunfa', 'Dios y yo', 'Un blanco deslumbramiento', 'La leyenda Continúa' y 'Hola, ¿de dónde eres?'. Actualmente trabaja en RNE en los programas 'El ombligo de la luna', 'No es un día cualquiera' y 'Fiebre del sábado'.
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| ÚLTIMOS 5 TEXTOS PUBLICADOS |
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| ¿Lealtad o cobardía?. |
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Casi todos los grandes conceptos tienen dobles lecturas y no hace mucho citaba aquí mismo los versos del poema Brtech titulado "General" que fue traducido y cantado creo que por Adolfo Celdrán: "Otra vez se oye hablar de grandeza / (Ana, no llores, el tendero nos fiará)./ Otra vez se oye hablar del honor / (Ana, no llores no podemos comer ya) etc. Pues bien, ahora anda en juego entre los puristas de la cosa la lealtad del presidente de Castilla-La Mancha que ayer mismo daba una de cal y otra de arena: mientras insistía en la necesidad de pensar más en las generaciones que en la elecciones, más en resolver los problemas que en ganar votos, reconocía que tal vez su consejo de remodelar el Gobierno de la nación después del semestre y hacerlo más ajustado a las necesidades, no fue muy "oportuno". Y la pregunta es ¿por qué no? ¿Acaso porque unos cuantos hayan salido en defensa de lo que todos vemos desde fuera como un error? ¿Es que acaso la lealtad, la verdadera lealtad es decir amén incluso cuando el líder se equivoca?
Y lo malo -lo peor- son los argumentos que desde dentro del PSOE se contraponen al comentario de Barreda: que si no conviene meterse en las facultades del presidente del Gobierno, que si lo dicho ha sido echar más leña al fuego, que si la lealtad* siempre la lealtad para encubrir tantas y tantas cobardías.
La única lealtad de Barreda y, naturalmente, de muchos de los que le critican, incide directamente en los electores en primer lugar. En nombre de esos electores no sólo pueden sino que deben decir lo que piensan. La segunda lealtad -muy lejos ya de esa primera- la deben tener con su propio partido y, una vez más, volvemos a la falta de debate en el seno del PSOE. No es mejor socialista el que dice que sí a todo y aplaude incluso lo que no cree; ver cómo se hunden poco a poco una siglas y no decir nada, eso sí es desleal porque el PSOE, gracias a Dios o al Deuteronomio, no es Rodríguez Zapatero sino once millones de votantes y más de un siglo de historia. Ahí está su fuerza y al final ZP no será sino una anécdota moderadamente calamitosa en ese largo devenir. Y por eso no sólo es bueno discrepar, aconsejar, criticar y debatir: es absolutamente necesario.
Lo único que acepto de los críticos con Barreda es que le echen en cara que las cosas que pueda decir en los medios no las argumente en Ferraz. Pero a eso ya estamos acostumbrados. Había que oír lo que decían los Ibarra, Bono y demás familia en el portal de la sede y el silencio que luego mantenían en las reuniones del Comité Federal. No está mal que el antecesor de Barreda, el señor Bono, opine que hay que cambiar el sistema electoral y que los diputados deberían estar más pendientes de quienes les eligen que de quienes les ponen en las listas. Pues adelante, a plantearlo en la próxima reunión y a ver qué pasa. Pero esto no lo veremos. Ningún partido está por la labor no ya de ser realmente democrático, es que les da igual parecerlo. Al final tendremos que ser los ciudadanos lo que cambiemos un panorama que hoy por hoy es desolador. El problema es cómo hacerlo porque han sido los propios partidos, y muy especialmente la izquierda, la que se ha encargado de laminar lo que ella misma había creado antes de pisar poder: un asociacionismo que hoy es pura utopía.
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| lunes 8 de febrero de 2010 |
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| Es la hora de actuar. |
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Esto ya no da para más y ha llegado la hora de aparcar los "tics" ideológicos y de enterrar los intereses partidistas. Unos y otros. El Gobierno ya debe saber que no puede atravesar sólo este desierto y la oposición tendría que ser consciente de que si fuerza más la situación no haría caer sólo al Ejecutivo sino a todo el país. Y lo que digo sirve también para la patronal y los sindicatos. Seguir instalados en el cuanto peor mejor del PP y pretender que la luna de miel con el Gobierno dure para siempre de los sindicatos, sería llevar a España si no a un suicidio evitable, si a un retroceso espectacular en el desarrollo que entre todos hemos logrados con mucho esfuerzo y en muchos años.
Es la hora de sentarse y pactar, de escuchar a los que de verdad saben de esto al margen de ideologías y elecciones y ponerse manos a la obra. Ya no hay tiempo para recordatorios ni reproches mutuos y cualquier debate que no sirva para construir el futuro es un lujo que no nos podemos permitir. Si los dos grandes partidos se siguen enzarzando con el pesadísimos "y tú más", da igual quien gane las próximas elecciones porque no le tocará gobernar una crisis sino un desastre.
Desde muchos ámbitos hemos criticado al Gobierno su pasmo ante lo que era evidente, su falta de iniciativa y de programa; pues bien, es hora de que la oposición juegue su papel y no con imposibles mociones de censura sino apoyando seriamente una serie de iniciativas que incluso coinciden con lo que sería su pensamiento original y que fueron puestas en marcha por el Aznar en su momento y reclamadas por el propio Rajoy. El tono vacilante de este Gobierno tiene la ventaja de no dar nada por cerrado y es ahí donde deberían mostrar tantos los demás partidos políticos como las fuerzas sociales una actuación responsable que sirviera para llegar a acuerdos que no satisfarán a todos pero que servirán para seguir a flote y salvar con el menor daño posible una crisis que nunca debió llegar tan lejos.
Viendo la situación y atendiendo a la encuestas, comprendo que la tentación del PP sea mantener el mismo discurso; y está bien. Lo que no resultaría lícito moralmente es mantener la misma actitud: primero saquemos al país de la muy delicada situación en la que se encuentra y luego pidamos responsabilidades. Tiempo habrá para todo y para todos. Naturalmente que nada de lo escrito sería posible si el Gobierno no mantiene por una parte esa línea de cirugía profunda que parece haber comenzado o hace imposible el apoyo del partido de Génova. Todo se puede discutir y todo es necesario discutirlo pero es preciso llegar a acuerdos y que los sacrificios se repartan. No es solo el Gobierno y la oposición, no son sólo los sindicatos y la patronal: la España autonómica no puede quedar al margen y es urgente que todos los gobiernos tengan conciencia de estado más allá de sus fronteras.
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| viernes 5 de febrero de 2010 |
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| Este PSOE. |
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Si es que no puede ser; gobernar un país -y más aun un país en plena crisis económica- es algo muy serio que de ninguna forma se puede resolver ni mirando al tendido y esperando el milagro, ni a golpe de inspiración. Y cada día que pasa, cada nueva medida que se toma, en cada comparecencia, uno se reafirma más y más en que este Gobierno carece de planes y, lo que es peor, ante la falta de planes, va teniendo ocurrencias, anécdotas que vende como ideas. Parece más o menos confirmado que lo de las pensiones y la edad de jubilación pilló a la mitad de los ministros a contrapié, lo mismo que a los sindicatos, a la patronal, a los capitostes del PSOE y a la ciudadanía. Fue otra ocurrencia, otro golpe de inspiración se supone que del presidente del Gobierno, lo mismo que la famosa "Ley de Economía Sostenible" que un buen día anunció sin ni siquiera saber de qué estaba hablando. Luego llegaron las prisas y los correos a los ministerios para ver si a alguien se le ocurría llenar de contenido lo que no era más que una frase que sonaba bien. Llegó la Ley y ahí la tienen: un manojo de iniciativas y ocurrencias que poco tienen que ver con la economía y menos aun con la sostenibilidad. Y así vamos, a golpe de frase suelta, de idea que parece luminosa en la soledad de la Moncloa pero que luego se oscurece y hasta se disipa más allá de ese palacio de los sueños en el que vive el presidente. Y de la misma forma que la Ley de Economía Sostenible hubo que rellenarse con manojitos de lo que fuera, este nuevo relámpago de las pensiones y la jubilación va a ser justamente el rayo que sí cesa porque por mucho que se empeñe Leire Pajín y por mucho que tergiverse su propio discurso el ministro Corbacho, para tomar esas medidas no hay que ser valiente sino irresponsable y por eso, a las 24 horas de su anuncio, ya estaban reculando y ofreciendo matizaciones.
Pero si malo es tener un Gobierno que no acierta ni cuando rectifica, lo que resulta patético para muchos es contemplar en qué dócil pesebre se ha convertido el PSOE. Una idea tan poco socialista y tan escasamente obrera, se aprobó en el Comité Federal con sólo dos abstenciones (ni siquiera votos en contra) de Izquierda Socialista. Y en los debates a puerta cerrada las únicas dudas que se plantearon fueron rigurosamente electorales, en ningún caso ideológicas. No es un problema de nostalgias sino de dignidad: este no es el PSOE de los Llorente, Redondo, Castellano o Santesmases por citar a unos pocos; no es bueno comparar, pero esos nombres -que nunca aspiraron a ejercer el poder sino a exponer una forma de entender la vida en sociedad- esos nombres, digo, han sido sustituidos por Leire Pajín o José Blanco. Y lo peor es que el resto sólo es silencio a la espera de subir un puesto en el escalafón del partido.
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| lunes 1 de febrero de 2010 |
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| El donde dije digo de ZP. |
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Con sólo la referencia del Consejo de Ministros y las respuestas posteriores de las dos vicepresidentas, quedan aun muchos cabos sueltos que habrá que ir atando poco a poco, pero llama la atención que -por fin- el Gobierno parece reconocer la gravedad de la crisis -que no cesa- y la necesidad de tomar medidas incluso poco populares. Y llama la atención porque el Ejecutivo está haciendo exactamente lo que le reprochaba a la derecha una y otra vez cuando el PP ponía el grito en el cielo ante la inactividad o pasividad de Zapatero. Vayamos por partes.
Uno de los temas recurrentes a lo largo de estos últimos años, era la acusación/recordatorio que se le hacia a Rajoy de haber congelado el sueldo de los funcionarios para lograr la convergencia. Pues sólo han tenido que pasar unos meses para contemplar por una parte la congelación de esos mismos sueldos -disfrazada de una subida simbólica- y por otra el anuncio de la ministra Salgado de que esto va a seguir así porque hay que recortar el gasto en sueldos públicos. O sea: lo que hizo el PP en su momento y que tanto juego le dio a ZP en sus réplicas.
El segundo tema es la vieja amenaza ya casi tradicional del PSOE en tiempo de elecciones: cuidado que la derecha lo que hace es bajar las pensiones. Pues ya está aquí la bajada. Este mismo mes miles de pensionistas van a cobrar menos pese a los esfuerzos de envolver esa realidad en un lenguaje engañoso: la cartilla es la verdad y la vida y la vida y la verdad que se refleja en la cartilla de los pensionistas es que sus pensiones han bajado.
La tercera pata del donde dije digo del PSOE está en el recorte del gasto público. Desde todos los bancos del Congreso y prácticamente desde todos los medios de comunicación, se criticó al Gobierno unos presupuestos que nada tenían que ver con la realidad y en los que algo tan fundamental en estos tiempos de crisis como el gasto público, apenas si se tocaba. Han pasado unos meses y lo que se ha aprobado en el Consejo de Ministros es justo lo que se dijo cuando el debate de las cuentas públicas. ¿Por qué no lo hicieron entonces?
Y termino ya aunque sería posible seguir con la lista; toca el turno a la heroica y pertinaz defensa de los derechos de los trabajadores -trabajadores somos todos, señor Presidente- y de ese empeño absurdo en oponerse a una reforma laboral necesaria según foros de expertos nacionales e internacionales. Pues de la noche a la mañana -¿una ocurrencia de última hora?- resulta que se retrasa la jubilación dos años sin previo aviso y por las bravas. ¿No es la jubilación a los 65 un derecho más que básico? Parece ser que ya no.
No entro a valorar las medidas porque conviene saber algo más de cómo se van a desarrollar; lo que me sorprende es el giro radical del Gobierno que empieza a hacer justo lo que negaba no sólo a la oposición sino a buena parte de los estudiosos del tema. Y volvemos al principio de todos los males: si desde el primer día el presidente hubiera sabido o querido diferenciar la oscura la realidad de sus dorados deseos, ahora no estaríamos pidiendo fe a Europa para este país serio llamado España. La fe, en economía, es complicada porque la terquedad de las cifras ofusca la buena predisposición. Pasar de ofrecer solvencia a pedir fe, es mucho pasar y cabrea que hayamos llegado a esto tan sólo por la estupidez consciente o inconsciente de negar ante todo y ante todos lo que no era sino una evidente realidad.
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| viernes 29 de enero de 2010 |
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| El escándalo de los partidos y sus dineros. |
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Hace falta ser ingenuo para denunciar en unos foros una cosa y exigir luego su contraria; y hablo -humildemente- de mí. En algunas conferencias me dicen que hable de lo que yo titulo, sin demasiada originalidad, "una democracia manifiestamente mejorable". Denuncio ante unos auditorios distintos pero solidarios con casi todos mis argumentos, que el drama fundamental de nuestro sistema es la partitocracia, la presencia omnipresente y omnipotente de los partidos convertidos en grandes empresas/maquinarias que lo controlan todo y cuya regulación pasa por ellos mismos, de forma que el problema se convierte en un circulo vicioso. A partir de ahí, no parece fácil que se cambie el sistema electoral, que se modifique la Ley de Financiación de los propios partidos, que la independencia del poder judicial sea de todo real etc.
Pero esta verdad, que no sólo me parece evidente a mí sino a la mayoría de los asistentes a esas conferencias, se me desdibuja cuando, en estas épocas de crisis, pido al Gobierno que se ponga serio con las entidades financieras y les exija algo que no está ocurriendo y que desde mi punto de vista es uno de los pilares de la reactivación económica: que el crédito llegue a la PYMES, a los autónomos y a las familias.
Naturalmente soy un ingenuo contradictorio. ¿Cómo, a la luz de los hechos, va a exigir algo cualquier gobierno a la banca? El goteo de las noticias de condonaciones y olvidos y perdones de muy diversas entidades financieras a muy diversos partidos, es incesante e inquietante. Ahora andan dos diarios nacionales (El Mundo y El País) sacando cada uno los trapos sucios de las deudas y extrañas financiaciones del PSOE y del PP. Hablan de millones (y no pocos) o bien de ignorado origen e ingresado en las cuentas del partido o bien perdonados graciosamente por la bancos y cajas. ¿Cómo le va a exigir Zapatero presidente del Gobierno a un banco si ese banco ha perdonado no sé cuantos millones a Zapatero secretario general del PSOE? Y si fuera Rajoy el presidente, otro tanto. Los dueños de la democracia no están en los despachos de Moncloa o en los escaños del Parlamento; ya saben dónde se les puede encontrar.
La Ley de Financiación de los partidos, incluso después del último y aun reciente arreglo, sigue siendo escandalosa para el ciudadano. Los partidos -vamos a ser serios- ya no son grupos que defiendan una concepción del mundo, una idea de gobierno, unos ideales sino, más bien, grandes paquidermos que todo lo devoran y que para seguir existiendo necesitan cada vez más dinero porque no surgen líderes ilusionantes sino que se crean desde la cuna en unas operaciones planificadas para con el único fin de no perder el poder. La democracia así carece de sentido y de grandeza. Pero esto es lo que hay y si leemos que el PSOE sólo pagó 780.OOO euros de los 34 millones que debía por demora (según el Tribunal de Cuentas) y no pasa nada, es que algo muy grave está fallando, es que ya vale todo y los partidos que dicen representarnos, son entes que pueden permanecer al margen de la Justicia, de la normalidad, del buen sentido. Seguramente no hay delito en todo esto. Pero si es así, en lugar de tranquilizarme lo que hace es aumentar aun más mi cabreo como ciudadano y mi falta de fe en este sistema en el que -lo digo por enésima vez y sin ninguna esperanza- sobra partido, sobra exceso de poder y falta equilibrio.
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| lunes 25 de enero de 2010 |
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