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Una guerra nuclear entre EEUU y Rusia mataría de hambre a 5.000 millones de personas

Agencias
@DiarioSigloXXI
martes, 16 de agosto de 2022, 14:47 h (CET)

MADRID, 16 (SERVIMEDIA)


Más de 5.000 millones de personas morirían de hambre tras una guerra nuclear a gran escala entre Estados Unidos y Rusia, según un estudio global que calcula la producción de cultivos después de ese conflicto.


Así se explica en un estudio realizado por 10 investigadores de instituciones de Alemania, Australia, España, Estados Unidos, Noruega y Taiwán, y publicado en la revista 'Nature Food'. En la lista de autores figura Kim Scherrer, del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona.


“Los datos nos dicen una cosa: debemos evitar que ocurra una guerra nuclear”, sentencia Alan Robock, profesor de ciencias del clima en el Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad Rutgers (Estados Unidos) y coautor del estudio, del que es autora principal Lili Xia, profesora asistente de investigación en esa misma institución universitaria.


Sobre la base de investigaciones anteriores, Xia, Robock y sus colegas trabajaron para calcular cuánto hollín -que bloquea la llegada de rayos solares- entraría en la atmósfera a partir de las tormentas de fuego que se encenderían por la detonación de armas nucleares.


Los investigadores calcularon la dispersión del hollín a partir de seis escenarios de guerra (cinco conflictos más pequeños entre India y Pakistán, y uno a gran escala entre Estados Unidos y Rusia) en función del tamaño del arsenal nuclear de cada país.


Luego, estos datos se insertaron en el Modelo del Sistema Terrestre Comunitario, una herramienta de pronóstico del clima respaldada por el Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR, por sus siglas en inglés), que calculó la productividad de los principales cultivos (maíz, arroz, trigo y soja) país por país. Los investigadores también examinaron los cambios proyectados en los pastos del ganado y en la pesca marina mundial.


Incluso en el escenario nuclear más pequeño -una guerra entre India y Pakistán-, la producción calórica promedio mundial disminuiría un 7% dentro de los cinco años posteriores al conflicto. En el escenario de guerra más grande -de carácter nuclear a gran escala entre Estados Unidos y Rusia- la producción calórica promedio mundial bajaría en un 90% tres o cuatro años después.


Las disminuciones de cultivos serían más severas en las naciones de latitudes medias y altas, incluidos los principales países exportadores, como Rusia y Estados Unidos.


75% DEL PLANETA


Estos cambios inducirían una interrupción catastrófica de los mercados mundiales de alimentos. Incluso una disminución global de un 7% en el rendimiento de los cultivos superaría la anomalía más grande jamás registrada desde el comienzo de los registros de observación de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 1961. Bajo el escenario de guerra más grande, más del 75% del planeta estaría muriendo de hambre en dos años.


Los investigadores consideraron si usar cultivos para alimentar al ganado como comida para humanos o reducir el desperdicio alimentario podría compensar las pérdidas calóricas inmediatamente después de una guerra, pero su impacto fue mínimo en el caso de una guerra nuclear a gran escala.


“La capa de ozono sería destruida por el calentamiento de la estratosfera, produciendo más radiación ultravioleta en la superficie, y necesitamos comprender ese impacto en el suministro de alimentos”, apunta Xia.


Robock subraya que los investigadores ya tienen información más que suficiente para saber que una guerra nuclear de cualquier tamaño destruiría los sistemas alimentarios mundiales y mataría a miles de millones de personas.


“Si existen armas nucleares se pueden usar y el mundo ha estado cerca de la guerra nuclear varias veces”, recalca Robock, que concluye. “Prohibir las armas nucleares es la única solución a largo plazo. El Tratado de la ONU sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, de cinco años de antigüedad, ha sido ratificado por 66 naciones, no por ninguno de los nueve Estados nucleares. Nuestro trabajo deja en claro que es hora de que esos nueve Estados escuchen a la ciencia y al resto del mundo, y firmen este tratado”.


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