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Las aerolíneas europeas se resisten a combatir su impacto climático, según Greenpeace

Agencias
@DiarioSigloXXI
miércoles, 1 de junio de 2022, 11:10 h (CET)

MADRID, 01 (SERVIMEDIA)


Los siete grandes grupos de aerolíneas europeas fallan a la hora de reducir sus emisiones de CO2 en línea con el Acuerdo de París porque no reducir los vuelos al menos un 2% anual para contribuir a mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 grados con respecto a la era preindustrial.


Así se desprende de un nuevo informe de Greenpeace, encargado al instituto de investigación Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa (Observatorio RSC) y difundido este miércoles. El estudio indica que ninguna de las compañías analizadas dispone de objetivos de reducción anuales para sus emisiones de gases de efecto invernadero, ni se han comprometido a reducir vuelos y ni prometen su completa descarbonización para 2040.


El informe concluye que cuando las aerolíneas afirman que van a reducir sus emisiones en el futuro, lo hacen con poca o ninguna base. Firmas como Lufthansa, Air France-KLM, IAG (que incluye a Iberia y British Airways), Ryanair, easyJet, SAS y TAP Air Portugal prometen que en un futuro van a reducir sus emisiones, pero se basan en “soluciones falsas o ineficaces” para la descarbonización, como la compensación de emisiones o los denominados Combustibles Sostenibles para Aviación (SAF, por sus siglas en inglés).


Solo tres de los grandes grupos aéreos europeos se compromete a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero a corto plazo en los próximos cinco años.


En 2019, estas siete aerolíneas fueron responsables de 170 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, el equivalente a más de la mitad de las emisiones de toda España en un año.


“La aviación es el medio de transporte más dañino por pasajero/kilómetro y la fuente de emisiones en el transporte que más rápido está creciendo en Europa. Sin embargo, la regulación actual no exige a las aerolíneas que reduzcan sus vuelos y se descarbonicen de verdad”, apuntó Adrián Fernández, responsable de movilidad de Greenpeace.


Fernández indicó que “el sector aéreo se beneficia de numerosas exenciones fiscales y ha recibido más de 30.000 millones en rescates post-covid”. “Por eso, demandamos a la UE que acabe con los privilegios de las aerolíneas y coloque al sector aéreo en línea con el objetivo de 1,5ºC, comenzando con la prohibición de vuelos cortos y una reducción de los vuelos de negocios cuando tengan trayectos equivalentes en tren», añadió.


COMBUSTIBLE SOSTENIBLE DE AVIACIÓN


Cinco de las siete compañías usan lo que se ha dado en llamar combustible sostenible de aviación (SAF, por las siglas en inglés de Sustainable Aviation Fuel). Son nuevas formulaciones de carburante para motores a reacción.


No obstante, el uso de SAF a partir de biomasa puede ser “muy problemático” por su relación con la destrucción del medio ambiente y la escasez de alimentos, según Greenpeace, que apuntó: “No puede considerarse una estrategia adecuada para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de las compañías aéreas”.


Antes de la pandemia de la covid-19, el uso de SAF solo alcanzaba como máximo un 0,1% de su consumo total anual de combustible de aviación. La Agencia Internacional de Energía (AIE) prevé que para 2040 el SAF representará un 19% de los carburantes que usen las aerolíneas, mientras que el 81% restante seguirá siendo queroseno de origen fósil. “Está claro que esta predicción respecto al SAF no es lo bastante ambiciosa como para que la aviación se ajuste al Acuerdo de París”, sentenció Greenpeace.


En lugar de reducir su impacto, las aerolíneas apuestan por lograr la neutralidad climática (es decir, que las emisiones expulsadas a la atmósfera sean compensadas por sumideros naturales como bosques u océanos) a través de la compensación de emisiones.


“Se trata de un mecanismo basado en la idea de que, si contaminas, en lugar de reducir tus propias emisiones puedes seguir emitiendo CO2 y ‘compensarlo’ pagando a un tercero para que, con suerte, las reduzca en el futuro. Sin embargo, las investigaciones demuestran que solo un 2% de dichos proyectos resultó en una reducción real de emisiones”, explicó Greenpeace.


A pesar de estas cifras, en el informe se encuentran ejemplos de ‘greenwashing’ (‘lavado verde’) en el sector de la aviación, desde “comunicación engañosa” y el patrocinio de iniciativas respetuosas con el clima hasta la promoción de “soluciones falsas o insuficientes para hacer frente a sus deficiencias medioambientales y sociales”. “Existe una enorme discrepancia entre los auténticos planes de las aerolíneas para reducir emisiones, que carecen de credibilidad, y el uso que hacen de las relaciones públicas para proyectar una imagen más ‘verde’”, recalcó Greenpeace.


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