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Los incendios en Australia causaron floraciones masivas de algas en el Antártico

Agencias
@DiarioSigloXXI
miércoles, 15 de septiembre de 2021, 17:00 h (CET)

MADRID, 15 (SERVIMEDIA)


Las nubes de humo y ceniza de los incendios forestales que devastaron Australia en 2019 y 2020 desencadenaron floraciones generalizadas de algas a miles de kilómetros en el océano Antártico gracias a los vientos.


Ésta es la principal conclusión de un nuevo estudio internacional dirigido por la Universidad Duke (EEUU). El trabajo, revisado por pares, aparece publicado este miércoles en la revista 'Nature' y es el primero en vincular de manera concluyente una respuesta a gran escala en la vida marina debido a la fertilización por aerosoles de hierro pirógeno a partir un incendio forestal.


El estudio muestra que pequeñas partículas de aerosol de hierro en el humo y la ceniza transportadas por el viento fertilizaron el agua a medida que caen en ella, lo que proporciona nutrientes para alimentar las floraciones a una escala sin precedentes en esa región.


El descubrimiento plantea nuevas preguntas sobre el papel que los incendios forestales pueden desempeñar en estimular el crecimiento de algas marinas microscópicas conocidas como fitoplancton, las cuales absorben grandes cantidades de dióxido de carbono que calienta el clima de la atmósfera de la Tierra a través de la fotosíntesis y son la base de la red alimentaria oceánica.


"Nuestros resultados proporcionan una fuerte evidencia de que el hierro pirogénico de los incendios forestales puede fertilizar los océanos, lo que podría conducir a un aumento significativo en la absorción de carbono por el fitoplancton", apunta Nicolas Cassar, profesor de biogeoquímica en la Facultad de Medio Ambiente de la Universidad Duke.


Las floraciones de algas provocadas por los incendios forestales australianos fueron tan intensas y extensas que el aumento posterior de la fotosíntesis puede haber compensado temporalmente una fracción sustancial de las emisiones de CO2 a partir de los incendios.


Pero aún no está claro cuánto del carbono absorbido por ese evento, o por las floraciones de algas desencadenadas por otros incendios forestales, permanece almacenado de manera segura en el océano y cuánto se libera a la atmósfera.


CAMBIO CLIMÁTICO


Por otro lado, expertos proyectan que los grandes fuegos forestales, como los incendios récord que devastaron partes de Australia entre 2019 y 2020 y los que recientemente han afectado al oeste de Estados Unidos, Siberia, el Amazonas, el Mediterráneo y otros lugares ocurrirán cada vez con más frecuencia con el cambio climático, según Weiyi Tang, becario postdoctoral en geociencias en la Universidad de Princeton (Estados Unidos), que codiririó el estudio como candidato a doctorado en el laboratorio de Cassar en Duke.


"Estos incendios representan un impacto inesperado y previamente poco documentado del cambio climático en el medio ambiente marino, con posibles retroalimentaciones sobre nuestro clima global", apunta Tang.


Los aerosoles pirogénicos se producen cuando se queman árboles, arbustos y otras formas de biomasa. Sus partículas son lo suficientemente ligeras como para ser transportadas en el humo y la ceniza, y desplazadas por el viento de un incendio durante meses, a menudo a largas distancias.


Si bien el nuevo estudio se centró en los impactos de los incendios forestales en el océano Antártico, otras regiones, incluido el Pacífico Norte y las áreas cercanas al ecuador donde las aguas más profundas y frías suben a la superficie, "también deberían responder a las adiciones de hierro de los aerosoles de incendios forestales", según Joan Llort, becario postdoctoral en biogeoquímica marina en el Centro de Supercomputación de Barcelona, que dirigió el estudio como investigador en el Instituto de Estudios Marinos y Antárticos de la Universidad de Tasmania (Australia).


Los científicos utilizaron observaciones satelitales, flotadores oceánicos robóticos, modelos de transporte atmosférico y mediciones de la química atmosférica para rastrear la propagación de aerosoles de hierro pirogénicos procedentes de los incendios forestales australianos y medir sus impactos en la productividad marina.


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