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El 90% de los niños de Oriente Medio y del norte de África tiene problemas para acceder al agua

Agencias
@DiarioSigloXXI
lunes, 23 de agosto de 2021, 14:26 h (CET)

MADRID, 23 (SERVIMEDIA)


Alrededor del 90% de los niños que viven en Oriente Medio y el norte de África vive en zonas de alto o extremadamente alto estrés hídrico (ocurre cuando la demanda de agua representa una parte sustancial de la cantidad disponible durante un período determinado o cuando la mala calidad del agua restringe su uso), lo que incide gravemente en su salud, nutrición, desarrollo cognitivo y medios de vida futuros.


Así consta en el informe ‘Running Dry: the impact water scarcity on children in the Middle East and North Africa’ (‘Quedándose sin agua: el impacto de la escasez hídrica en los niños de Oriente Medio y Norte de África’, en español) que Unicef publicó este martes.


En este trabajo, publicado en el marco de la Semana Mundial del Agua, se pone de manifiesto que Oriente Medio y el norte de África es la región del mundo que sufre mayor escasez de agua en todo el mundo, como lo evidencia el hecho de que 17 de los países con más estrés hídrico se encuentran en ella, al tiempo que 66 millones de sus habitantes carecen de saneamiento básico, mientras que sólo una proporción muy baja de aguas residuales es tratada de manera adecuada.


El documento también destaca las principales causas que hay tras la escasez de agua en la región, que incluyen el aumento de la demanda de la agricultura y la expansión de tierras irrigadas a través de acuíferos. Un ejemplo de ello es que mientras que a nivel mundial la agricultura representa el 70% de media del uso de agua, en la zona el porcentaje supera el 80%.


Otros factores que contribuyen a la escasez de agua son los conflictos, especialmente en Siria, Yemen y Sudán; la migración desde las zonas rurales a las urbanas; el crecimiento de la población; una gestión deficiente del agua; el deterioro de las infraestructuras hídricas y cuestiones de gobernanza.


Ante esta situación, el director adjunto regional de Unicef para Oriente Medio y Norte de África, Bertrand Bainvel, subrayó que la escasez de agua “está empezando a ser cada vez más una causa fundamental de conflictos y desplazamiento”, por lo que “en este contexto, es todavía más inaceptable que quienes combaten en conflictos tengan como objetivo las infraestructuras de agua”.


El informe incide en que la inestabilidad económica y política de la región también ha aumentado la demanda de fuentes de agua de emergencia, incluido el transporte en camiones, lo que agrava más el agotamiento de las aguas subterráneas.


A ello se suma que el cambio climático hace que llueva menos, lo que tiene incidencia sobre la agricultura, y deteriora la calidad de las reservas de agua dulce como consecuencia del movimiento de agua salina hacia los acuíferos de aquellas y al aumento de las concentraciones de contaminación.


En ese sentido, Chris Cormency, asesor regional de Unicef para temas de agua y saneamiento en Oriente Medio y el Norte de África, afirmó que “en muchos países de la región los niños tienen que caminar distancias cada vez más largas para ir a buscar agua, en lugar de pasar ese tiempo en la escuela o con sus amigos jugando y aprendiendo”.


Por último, Unicef se comprometió a seguir apoyando a los actores de la zona para abordar la vulnerabilidad de los recursos hídricos, lo que incluye “preservar el derecho humano de los individuos a acceder a servicios de agua y saneamiento sin que este se vea comprometido por otras formas de usar el agua o amenazado por los ataques contra infraestructuras de agua en situaciones de conflicto”; “crear un entorno robusto y propicio con políticas y sistemas regulatorios nacionales fuertes que aborden la escasez de agua, incluyendo su extracción subterránea excesiva, la contabilización y el análisis de datos”; y “trabajar con la sociedad civil, especialmente los jóvenes como agentes del cambio, desde la perspectiva del valor del agua y su conservación”.


También, prosiguió, “iniciar planes de respuesta al cambio climático, incorporar la escasez de agua como un componente prioritario y asignar suficiente presupuesto nacional para abordar la escasez de agua”; “crear grupos de coordinación entre ministerios clave (por ejemplo, agua, agricultura, energía y finanzas) y actores sectoriales para apoyar la revisión de políticas y el aumento de la capacidad técnica”; y “apoyar el desarrollo de las capacidades de los actores clave del sector del agua, incluidos los organismos reguladores, los operadores del sector privado y las empresas de agua nacionales para mejorar la infraestructura obsoleta, desarrollar maneras sostenibles de operar y reducir el desperdicio de agua”.


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