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Economía
    

El Banco de España constata que hay 1,3 millones de personas vulnerables en términos de acceso a efectivo tras los cierres de sucursales

Agencias
@DiarioSigloXXI
miércoles, 4 de agosto de 2021, 13:26 h (CET)

MADRID, 04 (SERVIMEDIA)


El Banco de España considera que la vulnerabilidad de la población en el acceso al efectivo es baja en “gran parte” del territorio español, pero advirtió de que existen aproximadamente 1,3 millones de ciudadanos que se encuentran en una situación “que puede considerarse vulnerable” tras los cierres de sucursales bancarias.


Dicha cifra equivale a un 3% de la población, según detalla en un informe publicado por el organismo este miércoles, donde explica que la infraestructura tradicional de acceso al efectivo en España es “amplia” y tiene una cobertura “generalizada”, pero necesita impulsar soluciones alternativas para garantizar el acceso al efectivo ante la “previsible” reducción de oficinas y cajeros automáticos derivada del “incremento de la digitalización y la búsqueda de una mayor eficiencia por parte de las entidades de crédito”.


Esta conclusión se divulga en un periodo de consolidación dentro del sector financiero, “que ha intensificado una situación cuyo punto de partida ya era menos favorable”. En los últimos meses, diferentes entidades apostaron por fusionar sus estructuras para garantizar la viabilidad económica de su negocio, lo que dio lugar a una serie de sinergias que concluyeron con la presentación de Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) y el cierre de sucursales.


En este contexto, alrededor de 340.000 personas o el 0,7% del total de población viven en municipios con una vulnerabilidad alta, considerados como tal porque carecen de puntos tradicionales de acceso al efectivo, la distancia media al cajero más próximo es de 9,4 kilómetros, la población mayor de 60 años supera el 40% del total y la renta disponible está por debajo de la media nacional. En líneas generales, son municipios con una población media de 400 habitantes.


Entre las localidades con este riesgo figurarían las provincias castellanoleonesas de Zamora, donde el 18,7% de la población se encontraría en dicha situación de alta vulnerabilidad; Ávila (13,6%), Salamanca (10,6%) y Palencia (9,1%).


A esa cifra de 340.000 ciudadanos se sumarían otro millón, que residen en municipios con una vulnerabilidad considerada como media por el organismo en su acceso al dinero en efectivo. Son municipios que cuentan con 0,6 puntos de acceso al efectivo por cada 1.000 habitantes, la distancia media al cajero más próximo es de 3 kilómetros, el porcentaje de población mayor de 60 años supera el 35% del total y la renta disponible está por debajo de la media nacional. El tamaño medio de estos municipios es, aproximadamente, de 1.700 habitantes.


Bajo esta zona de riesgo medio se encontrarían las provincias gallegas de Orense, ya que un 27,2% de su población tendría dichas dificultades para acceder a un cajero; Lugo (26,4%) y La Coruña (7%). Entre las tres provincias gallegas concentran, de hecho, casi el 24% de la población considerada por el Banco de España como de vulnerabilidad media. También son significativas las cifras de Zamora (17,1%), Cáceres (11,5%) y Ávila (10,2%).


En la otra cara de la moneda, Baleares cuenta con la mayor cobertura de acceso a efectivo (con un grado de vulnerabilidad muy bajo en el 99,8% de la población), seguida de Madrid y Barcelona, con el 99,3% y 98,6%, respectivamente. La mejor cobertura la tendrían, sin embargo, las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla ya que los autores del informe sostienen que el 100% de sus habitantes tiene un acceso adecuado a infraestructuras dispensadoras de ‘cash’.


DENSIDAD Y OROGRAFÍA


Según el organismo, estas diferencias territoriales se explican en la menor densidad de población de una región, así como la orografía del territorio. Como consecuencia de estos factores, la cobertura de la red de oficinas y de cajeros automáticos en estas zonas del país ha sido menor y se ha tenido que ver compensada, en parte, por soluciones alternativas, como agentes financieros u oficinas móviles.


El estudio lo realiza con datos cerrados en el 2020, cuando el número de oficinas bancarias y de cajeros automáticos se situó en 22.299 y en 49.481, respectivamente. Desde el 2008, el número de oficinas bancarias ha disminuido cerca del 50% y el total de cajeros automáticos se ha recortado un 20% por el profundo proceso de consolidación del sector.


Aún así, la infraestructura existente a finales del pasado año implica que aún hay 1,5 puntos de acceso al efectivo por cada 1.000 habitantes del territorio español. Sin embargo, el Banco de España señaló que la distribución geográfica de los cajeros y sucursales es “heterogénea” a nivel regional y da lugar a múltiples desigualdades.


“Ello implica que una parte de la población, que vive en zonas con menor densidad, carece de un punto de acceso al afectivo en su municipio y en un radio de cinco kilómetros. En caso de un hipotético cierre de algunos puntos existentes, la población afectada sería sustancialmente mayor”, prosigue el Banco de España.


Sobre esta cuestión, el Banco de España puso como ejemplo las provincias de Cáceres y Soria. El organismo estima que el hipotético cierre de un punto tradicional de acceso al efectivo en Cáceres tendría un efecto “relevante” en la cobertura de la red, que reduciría el porcentaje de población con un punto de acceso en un radio de 5 kilómetros hasta el 79% en esta provincia, frente al 89% actual. Además, la distancia media entre los municipios con y sin puntos de acceso se elevaría de 7,8 kilómetros a 11,2 kilómetros.


La dinámica en Soria –que cuenta con una cobertura similar a la de Cáceres en la actualidad– sería similar, ya que el cierre de estos puntos de acceso reduciría la cobertura en 5 puntos porcentuales, hasta el 83 %, y elevaría la distancia media hasta los 13,5 kilómetros, casi 4 kilómetros más que en la actualidad.


La razón de este impacto en la accesibilidad al efectivo se debe a que estas regiones cuentan con un número “importante” de municipios “que sirve como punto de acceso más próximo a municipios aledaños”. “Así, en algunos casos, un único punto de acceso presta servicio a un conjunto de hasta siete municipios”, explicó el Banco de España.


ALTERNATIVAS


Ante esta realidad, el Banco de España pide implementar otras soluciones, aunque admite que, “por sus limitaciones actuales, no pueden sustituir completamente el abanico de servicios que prestan dichos canales”. Entre dichas alternativas, el organismo apuntó a las oficinas móviles, agentes financieros, la retirada de efectivo en un establecimiento comercial y el uso de las oficinas de Correos.


En cuanto a este último método, el Banco de España señaló que el uso de las oficinas postales con fines financieros está “muy extendido” en zonas rurales de países como Irlanda, Reino Unido o Australia. Pese a ser “poco habitual” en España, el organismo considera que las oficinas de Correos podrían ser puntos de acceso a efectivo generalizados, gracias a “su amplia dispersión y capilaridad en el territorio”.


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