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Las vacunas no están en fase “experimental” ni provocan infertilidad

Agencias
@DiarioSigloXXI
lunes, 2 de agosto de 2021, 17:04 h (CET)

MADRID, 02 (SERVIMEDIA)


Las vacunas contra la Covid-19 no están en fase “experimental” ni provocan infertilidad, como afirma un cartel con supuestas recomendaciones a tener en cuenta antes de vacunar a los niños y que contiene afirmaciones falsas.


“Lo que le debe explicar el médico antes de ‘vacunar’ a su hijo contra la Covid”. Es la frase que encabeza una imagen con varias afirmaciones falsas, como que las vacunas de ARN mensajero están en fase experimental, que producen infertilidad o que la probabilidad de que un niño sufra un efecto adverso de la vacuna es "cuatro veces mayor" a que enferme por Covid-19.


Esta verificación ha sido realizada en el marco del proyecto #VacúnaTE que Maldita.es y la agencia de noticias Servimedia desarrollan contra la desinformación sobre las vacunas de la Covid-19 con el apoyo de Google News Initiative.


La primera afirmación de esta imagen asegura que “todas las vacunas con ARNm están en fase experimental” y que “sólo tienen aprobación condicional, porque aún no se han hecho las investigaciones suficientes” (sic).


Sin embargo, las vacunas de ARN mensajero son Comirnaty, desarrollada por Pfizer y BioNTech, y Spikevax, desarrollada por Moderna. Su mecanismo consiste en introducir una parte del ARN del coronavirus en nuestras células para que sean ellas las que produzcan de forma temporal la proteína S, que es la que el virus utiliza para entrar en las células. Al ser una proteína extraña, nuestro sistema inmunitario generará anticuerpos contra ella. Así, si en el futuro nos contagiamos del coronavirus, nuestro cuerpo reconocerá dicha proteína y sabrá responder.


Estas vacunas no están en fase experimental, sino que atraviesan la fase 4 de los ensayos clínicos, que es la etapa por la que pasan todos los medicamentos y vacunas una vez son aprobados. La fase 4 consiste en monitorizar los efectos secundarios del fármaco, sobre todo los más raros, que pueden observarse solo cuando el medicamento es utilizado a gran escala.


Por otro lado, el hecho de que su aprobación fuese “condicional” no significa que sean menos seguras. Las vacunas de Pfizer-BioNTech y de Moderna se aprobaron en la Unión Europea para mayores de 16 y 18 años bajo la fórmula de la “autorización de comercialización condicional”, que significa que algunos de los estudios que suelen presentar las farmacéuticas antes de aprobar una vacuna se presentan después.


Como explica Roger Solanas, monitor de ensayos clínicos y farmacéutico, los estudios que las empresas farmacéuticas entregan después son los de efectividad a medio y largo plazo de la vacuna y los de su estabilidad a temperatura ambiente (para determinar a qué temperatura deben refrigerarse).


“¿Son menos seguras? Ni mucho menos. Los estudios de seguridad a corto plazo y de efecto se han hecho y se han tenido en cuenta para su aprobación. Los estudios de estabilidad se solucionan manteniendo el vial en frío y los de largo plazo se presentarán lo antes posible para incluirlos en el prospecto o ficha técnica. Ninguno de estos ‘estudios faltantes’ es razón suficiente para pedir la no vacunación”, explica Roger Solanas.


Además, la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) ya ha aprobado el uso de la vacuna de Pfizer-BioNTech y la de Moderna en jóvenes a partir de 12 años el 28 de mayo y el 23 de julio, respectivamente.


RECOMENDACIÓN DE LA OMS


En la imagen también se afirma que la Organización Mundial de la Salud (OMS) “no recomienda estas inyecciones ni para niños, ni para adolescentes” (sic). A la fecha de publicación de este artículo, la OMS mantiene que hacen falta más evidencias para recomendar la vacunación en los niños de forma general y considera que, como los niños y los adolescentes suelen contraer formas más leves de Covid-19, “es menos urgente vacunarlos”. Sin embargo, ya considera “apropiada” la vacuna de Pfizer para personas de 12 años en adelante e indica que “se puede ofrecer esta vacuna” a los niños de estas edades “que corren un mayor riesgo”.


Otra de las afirmaciones que circula con esta imagen es que “después de varios estudios, la probabilidad de que su hijo enferme de un efecto adverso de la vacuna es 4 veces mayor a que enferme por Covid”, aunque no aporta la fuente de esta comparación.


Es cierto que los niños se infectan menos de coronavirus y enferman con menor gravedad, según un análisis elaborado por 22 pediatras de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) de marzo de 2021.


Sin embargo, aunque el riesgo es muy bajo, no es cero: según los datos que Datadista mantiene actualizados, desde enero de 2020 hasta el 29 de julio se han contagiado 299.018 niños 0 a 9 años, de los que 5.580 han sido hospitalizados y 156 han requerido atención en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). En cuanto a los fallecidos, la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP) y la Sociedad Española de Cuidados Intensivos Pediátricos (Secip) han registrado siete fallecidos en edad pediátrica durante la pandemia.


Por otro lado, según la EMA, entre los 1.005 niños de 12 a 15 años que recibieron la vacuna de Pfizer durante el ensayo clínico previo a su aprobación, los efectos secundarios más comunes incluyeron “dolor en el lugar de la inyección, cansancio, dolor de cabeza, dolor muscular y articular, fatiga y fiebre”, efectos leves o moderados que suelen mejorar en pocos días. Dado el número limitado de niños bajo estudio, aún quedan por detectar los efectos secundarios “raros”. ​


Con la de Moderna, los efectos secundarios más comunes entre los 2.163 niños de 12 a 17 años que recibieron la vacuna fueron similares a los que produjo la de Pfizer, incluyendo también crecimiento de los ganglios linfáticos, náuseas y vómito. De nuevo, son efectos normalmente leves o moderados que remiten en pocos días. No se pudo estimar el riesgo de miocarditis o pericarditis.


Además, hay que recordar que si bien no tenemos todavía evidencias suficientes de que la vacunación impida la transmisión de la enfermedad, sí hay indicios de que la reduce. Es decir, que cuanto mayor sea la cobertura de la vacunación, también habrá menos contagios, incluidos los que puedan ocurrir de los niños y adolescentes a otras personas de mayor riesgo.


En la imagen se asegura que "los niños no pueden contagiar de SARS-Cov2 a los adultos sin más" (sic). La última revisión científica de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), actualizada a 9 de julio, concluye que “los brotes entre adolescentes en campamentos, eventos deportivos y colegios han demostrado que los adolescentes pueden transmitir el SARS-CoV-2" a otras personas.


Además, añaden, “estudios de transmisión que han examinado el riesgo de infección secundaria en niños y adolescentes a convivientes que se hacen pruebas con regularidad demuestran que la transmisión existe”. Por último, los jóvenes y niños infectados expresan menos síntomas que los adultos, pero pueden seguir transmitiendo la enfermedad a pesar de no tener síntomas o tener síntomas leves, según esta síntesis de los CDC.


MIOCARDITIS


Otra de las afirmaciones que acompañan a esta imagen es que “los niños vacunados tienen un riesgo significativamente mayor de enfermar de miocarditis”, según “un estudio de Gran Bretaña”, pero no señala cuál.


La miocarditis es la inflamación del músculo cardíaco y la pericarditis es la inflamación de la membrana que rodea el corazón. Según explica la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (Aemps), estas enfermedades se producen en la población general de forma habitual, suelen estar relacionadas con infecciones previas o enfermedades inmunes y sus síntomas suelen mejorar por sí solos o con un tratamiento adecuado.


El comité de seguridad de la EMA, el PRAC, emitió un comunicado el 9 de julio concluyendo que la miocarditis y la pericarditis pueden darse en casos “muy raros” tras recibir las vacunas contra la Covid-19 de Pfizer y Moderna, especialmente en varones adultos jóvenes, por lo que se incluirán en sus respectivos prospectos. Pero la agencia insiste en que los beneficios de todas las vacunas contra la Covid-19 siguen superando a los riesgos de padecer la enfermedad.


El cartel también asegura que, según “estudios” de los Países Bajos que no cita, la inyección de Pfizer-BioNTech “altera la base del sistema inmune”, aunque no especifica de qué forma ni en qué medida se ha medido u observado esa alteración del sistema inmune.


Desde que las vacunas contra la COVID-19 comenzaron a comercializarse se las ha relacionado con el fenómeno de potenciación de la infección dependiente de anticuerpos (ADE, por sus siglas en inglés). En este fenómeno, los anticuerpos generados por una exposición previa a un patógeno, ya sea una exposición ambiental o por la vacuna, pueden suponer un problema más que una solución, ya que hacen que la segunda exposición agrave la infección causada. Aunque es real, es poco frecuente y no ha ocurrido con las vacunas contra la Covid-19.


La última afirmación que acompaña a esta imagen advierte sobre los supuestos efectos de las vacunas en la fertilidad: “Estas inyecciones podrían esterilizar a tu hijo/hija”. En la imagen enlazan con una entrevista a María José Martínez Albarracín en el portal ‘Rambla Libre’ en la que sugiere que uno de los objetivos ocultos de la vacunación podría ser disminuir “la fertilidad de la población joven” para dar “un paso adelante en la 'agenda verde'”.


Este es uno de los contenidos difundidos desde que los países comenzaron las primeras campañas de vacunación. Pero no existe evidencia sobre este efecto de las vacunas en la fertilidad ni se recogen estos supuestos efectos en los prospectos de las vacunas ni en los informes de los ensayos clínicos previos a su autorización.


Para denunciar bulos relacionados con la desinformación de las vacunas contra la Covid-19, Maldita.es dispone de una canal de WhatsApp a través del número +34 644 229 319 para que cualquier persona pueda comprobar automáticamente casos de desinformación que llegan a través del teléfono u otras vías.


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