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Economía
    

El BCE retirará en septiembre las restricciones al dividendo, aunque pide prudencia en su pago y en los bonus

Agencias
@DiarioSigloXXI
viernes, 23 de julio de 2021, 19:34 h (CET)

MADRID, 23 (SERVIMEDIA)


El Banco Central Europeo (BCE) decidió este viernes no prolongar más allá de septiembre de 2021 la recomendación de limitar el reparto de dividendos en la banca, aunque pidió que sean prudentes en su pago "considerando detenidamente la sostenibilidad de su modelo de negocio" y que “adopten un enfoque prudente y prospectivo cuando tomen decisiones sobre políticas de remuneración”.


Según informó el BCE este viernes a través de un comunicado, en marzo de 2020, pidió a las entidades de crédito que no repartieran dividendos con el fin de aumentar su capacidad de absorción de pérdidas y de respaldar la concesión de crédito a los hogares, a las pymes y a las grandes empresas durante la epidemia de coronavirus.


En julio repitió una recomendación similar, mientras que en diciembre recomendó a las entidades de crédito que limitaran el reparto de dividendos. Lo mismo era aplicable a las recompras de acciones.


El BCE explicó que “las últimas proyecciones macroeconómicas confirman el repunte económico y apuntan a una disminución de la incertidumbre, lo que está mejorando la fiabilidad de las trayectorias de capital de las entidades” y los supervisores han revisado las prácticas de los bancos en materia de riesgo de crédito durante la pandemia. “En consecuencia, procede restablecer la práctica supervisora previa de comentar las trayectorias de capital y los planes de reparto de dividendos o de recompra de acciones con cada entidad en el contexto del ciclo normal de supervisión”, agregó.


Sin embargo, el BCE puntualizó que “las entidades deben mantener la prudencia al tomar sus decisiones sobre dividendos y recompra de acciones, considerando detenidamente la sostenibilidad de su modelo de negocio”, así como “tampoco tienen que infravalorar el riesgo de que las pérdidas adicionales puedan tener posteriormente un impacto en su trayectoria de capital a medida que se vayan retirando las medidas de apoyo”.


Al evaluar la trayectoria de capital de una entidad de crédito y sus planes de reparto de dividendos, los supervisores adoptarán un “enfoque prospectivo debidamente fundamentado en los resultados de la prueba de resistencia de 2021”, según indicó el BCE, que explicó que también se examinarán con atención las prácticas de las entidades en materia de riesgo de crédito que pueden afectar a la credibilidad de su trayectoria de capital. Los supervisores interactuarán con las entidades durante el verano en el marco del diálogo supervisor normal.


La recomendación sobre el reparto de dividendos sigue siendo aplicable hasta el 30 de septiembre de 2021, lo que significa que las próximas decisiones sobre el pago de dividendos se adoptarían en el cuarto trimestre de 2021.


Del mismo modo, el BCE pide a las entidades que “adopten un enfoque prudente y prospectivo cuando tomen decisiones sobre políticas de remuneración”.


En el marco de su proceso de revisión supervisora, el BCE seguirá evaluando las políticas de remuneración de los bancos y su posible impacto sobre la capacidad de las entidades para mantener una base de capital sólida. Se espera que las autoridades nacionales competentes apliquen el mismo enfoque a las entidades que supervisan directamente.


RETIRADA PROGRESIVA


La retirada del veto al pago de dividendos por parte del BCE ha sido progresiva, ya que en diciembre pasado abrió en cierta manera la mano al eliminar la prohibición al pago de dividendos que había impuesto en marzo del 2020 para que la banca acumulase capital para poder financiar a familias y empresas y darles liquidez para encarar la situación creada por la Covid-19.


La instrucción de marzo consistía, de hecho, en que las entidades no podían distribuir los pagos pendientes correspondientes al beneficio del 2019 y ni abono alguno con cargo a las cuentas del 2020, y tenían que ser prudentes en el pago de retribuciones variables a las plantillas.


En diciembre levantaba en parte el veto, ya que permitió retribuir al accionista, pero exigió que limitasen su abono a un máximo del 15% del beneficio acumulado entre los años 2019-2020 hasta septiembre del 2021.


Su decisión actual llega después de que la banca haya reclamado de manera insistente su restitución o, al menos, que su restricción se aplicase en función de la solvencia patrimonial individual para evitar ahuyentar a los inversores, cuando sus cotizaciones están ya deprimidas por la crisis y las entidades financieras necesitan acudir a los mercados para acopiar recursos y capital.


Se produce además en un contexto de recuperación económica y cuando las propias entidades admiten que se han producido menos impagos de los que esperaban, por lo que confían en contar con huchas de provisiones más que suficientes para encarar potenciales insolvencias.


El BCE da además el paso cuando ya conoce los balances de las entidades y su capacidad para absorber pérdidas si se agravase la situación, ya que ha colaborado con la Asociación Europea de Banca (EBA) para los test de estrés, cuyos resultados se conocerán el próximo día 30.


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