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Los colegios de médicos presentan la tercera edición de su ‘Guía de Sedación Paliativa’ e insisten en la necesidad de una ley integral de paliativos

Agencias
@DiarioSigloXXI
miércoles, 21 de julio de 2021, 12:43 h (CET)

MADRID, 21 (SERVIMEDIA)


El Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (Cgcom) y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal) presentaron este miércoles la tercera edición de su ‘Guía de Sedación Paliativa’, elaborada por el Observatorio de Atención Médica al Final de la Vida del Cgcom junto a Secpal y que servirá de “guía” para la correcta aplicación de la sedación paliativa.


En la rueda de prensa de presentación del texto, el coordinador del documento, Marcos Gómez, defendió que recoge “los aspectos más esenciales de la medicina al final de la vida” y que la sedación paliativa “es un tratamiento médico y como tal hay que considerarlo", ya que “tiene sus indicaciones y su forma de hacerlo”.


En este punto, subrayó que se aplica en pacientes “sufrientes, porque tienen un síntoma o más que no podemos controlar, porque ya no responden a los tratamientos disponibles”. “Y lo único que podemos y debemos hacer es disminuirles la conciencia para que no tengan un final tan calamitoso y desastroso como puede ser una muerte con un sufrimiento intenso”, apostilló.


Gómez aseveró que sedación paliativa y eutanasia no son “en absoluto lo mismo, ni siquiera parecido” y explicó que se diferencian tanto en la “intención”, como en los fármacos utilizados, así como en el procedimiento, el resultado y la supervivencia.


Con respecto a la intención, advirtió de que la primera busca “aliviar el sufrimiento del enfermo”, mientras la eutanasia pretende “acabar con la vida del enfermo” y, en relación a los fármacos utilizados, precisó que en el primer caso se usan “casi siempre” benzodiacepinas y, en ocasiones, barbitúricos, mientras que en la eutanasia se usan “directamente barbitúricos”.


RESULTADOS DIFERENTES


Por lo que respecta al procedimiento, en la sedación paliativa se utilizan “las dosis mínimas para disminuir la conciencia del enfermo y que no sufra” y en el de la eutanasia, “dosis directamente letales”. “En cuanto al resultado, el de una sedación paliativa es un enfermo sedado, dormido, sin sufrir y el de la eutanasia es un hombre muerto”, sentenció, al tiempo que, con respecto a la supervivencia, explicó que en el caso de la sedación paliativa “puede ser de horas e incluso algunos pocos días y en el de la eutanasia son escasos minutos”.


Así, insistió en que es “bien diferente una cosa de otra”, si bien reconoció que les separa “una raya muy fina, pero perfectamente nítida y que diferencia muy bien lo que es un acto médico de lo que es un acto eutanásico”, por lo que consideró que la sedación paliativa “es una herramienta que debe de ser conocida por todos los médicos españoles”.


Según su criterio, con la nueva guía de bolsillo, que consideró un “recurso imprescindible” e incluye pautas para la sedación paliativa en población pediátrica, no debería de haber “ningún médico que diga que no sabe hacerlo, porque está perfectamente claro, perfectamente detallado cuándo y cómo tiene que hacer la sedación paliativa a su paciente”. “Y es importante, porque con este tratamiento no debería hacer falta ningún otro tipo de actuación con ningún paciente al final de la vida”, resolvió, convencido de que con una sedación paliativa “perfecta, estricta y rigurosamente aplicada ninguna persona tiene que morir con un sufrimiento intenso provocado por uno o más síntomas particularmente estresantes”.


Tras puntualizar que, según algunas estimaciones, entre el 50 y el 60% de los enfermos al final de la vida “van a necesitar sedación paliativa para tener un final apacible, digno y en su momento, que es de lo que se trata”, aseguró que la sedación paliativa “no alarga ni acorta la vida”, porque se aplica a enfermos “extremadamente graves, con unas expectativas de vida absolutamente limitadísimas, que se van a morir en las próximas horas, se haga lo que se haga y, si no se hace nada, también”.


Por todo ello, dado que se trata de un acto médico, aseguró que en este ámbito no tiene cabida la objeción de conciencia, que ya surgió “hace treinta años” en torno a la aplicación de la morfina e incidió en que la sedación paliativa “es un tratamiento instaurado y que goza ya del respaldo de todas las organizaciones profesionales, asociaciones científicas y académicas”.


LEY DE CUIDADOS PALIATIVOS


Preguntado por una posible ley de cuidados paliativos, recordó que el Cgcom lleva “más de treinta años intentando que se haga una ley de cuidados paliativos” y lamentó que “todos los partidos políticos han hecho caso descaradamente omiso a esta propuesta”. “Lo prioritario no es una ley de eutanasia, lo prioritario debería haber sido hacer una ley para atender a los enfermos, de manera que no tengan que solicitar la eutanasia", agregó, convencido de que "hemos empezado la casa por el tejado”.


En este sentido, criticó que “en media España no hay cuidados paliativos” y que aproximadamente 75.000 enfermos españoles mueren cada año “con un sufrimiento intenso porque no tienen acceso a cuidados paliativos”, algo que, dijo, “no se debería permitir”, al igual que la situación de los 160 enfermos que mueren cada día “esperando en una siniestra lista de espera que les llegue la ayuda a la dependencia a la que tienen derecho porque ya han sido evaluados y les ha sido concedida”.


En la misma línea, el presidente del Cgcom, Tomás Cobo, aseguró que el colectivo se ha “aburrido” de pedir esta ley integral y coincidió en que la eutanasia “no es un acto médico, como tampoco lo es el encarnizamiento terapéutico”. A este respecto, señaló que ya hay comunidades autónomas que han emprendido la creación de las comisiones de garantías de eutanasia y otras “que no han empezado”, por lo que España se encuentra “en una fase de completo comienzo de la creación de esas comisiones”.


Por lo que se refiere al registro de la objeción de conciencia, afirmó que es “absolutamente legal”, pero “otra cosa es si ese registro es verdaderamente útil o no” y defendió que, tal y como está “planteado no es útil”. “Debería de ser algo más dinámico, porque la objeción no es absoluta, no es definitiva y no es para siempre y, además, cada paciente tiene sus huellas dactilares, sus características, su especificidad en cuanto a la enfermedad que está sufriendo”, abundó.


Con respecto a la guía, de la que se han editado casi 40.000 ejemplares y que será distribuida entre los médicos de toda España, consideró que “nace en un momento clave, esencial y crucial y juega un papel esencial, que es el de proporcionar y generar herramientas que sean verdaderamente útiles en la práctica asistencial en el día a día” y estimó que el documento es “una herramienta tremendamente práctica, en la que se marcan protocolos sobre el manejo de determinadas drogas en este curso de final de la vida”.


Cobo resaltó especialmente el capítulo dedicado al consentimiento informado en sedación paliativa, en el que, subrayó, “viene explicado perfectamente la importancia de la colaboración del paciente, de la información que se le traslada a él, al entorno familiar y al entorno clínico que le atiende”.


Finalmente, el secretario general del Cgcom, José María Rodríguez, avanzó que se trata de un documento “sencillo”, que cada médico puede tener “en el bolsillo de su bata” y que viene acompañado de un código QR para poder descargarlo.


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