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Cada año llegan 2.000 millones de toneladas de polvo a la atmosfera, según la ONU

Agencias
@DiarioSigloXXI
domingo, 11 de julio de 2021, 15:21 h (CET)

MADRID, 11 (SERVIMEDIA)


La atmósfera recibe cada año alrededor de 2.000 millones de toneladas de polvo en suspensión, un proceso natural en mayor medida, aunque también es fruto de actividades humanas por una gestión deficiente del agua y de la tierra.


Así lo recuerda la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la agencia de la ONU especializada en el tiempo, el clima y el agua, en la quinta edición anual de su boletín ‘Polvo en Suspensión en el Aire’, que se centra en la incidencia y los peligros de las tormentas de polvo y arena ocurridas en 2020.


Las tormentas de polvo y arena se producen cuando el aire extremadamente caliente hace que la atmósfera inferior del desierto se vuelva inestable, lo que provoca fuertes vientos que remueven enormes cantidades de arena suelta y la transportan a cientos, y en ocasiones a miles de kilómetros.


El polvo en suspensión en el aire se vincula a problemas de salud, como afecciones respiratorias o meningitis, provoca regularmente el cierre de aeropuertos y la cancelación de vuelos, y crea condiciones peligrosas en las carreteras. Además, perturba sectores socioeconómicos clave, como la agricultura o la escolarización.


Las repercusiones de estos fenómenos en la salud, el medioambiente y las economías volvieron a quedar patentes en 2020, ya que enormes penachos de arena oscurecieron los cielos y mermaron la calidad del aire en muchas partes de África, Asia, América y Europa, además de recorrer cientos de kilómetros sobre el Atlántico.


"Las tormentas de polvo y arena son un peligro muy visible que entraña graves consecuencias. Sólo en los últimos meses, hemos visto la nieve teñirse de marrón en las montañas europeas, la calidad del aire se ha degradado en gran parte de China hasta generar un ambiente asfixiante, y un enorme penacho se ha desplazado desde el Sáhara hasta Sudamérica. Y esos son sólo algunos ejemplos", apuntó Oksana Tarasova, jefa de la División de Investigación sobre el Medioambiente Atmosférico de la OMM.


EPISODIOS


En términos generales, la distribución espacial de la concentración mundial de polvo mineral en superficie registrada en 2020 fue similar a la observada en 2019.


La concentración media anual de polvo en superficie más alta estimada en 2020 (entre 900 y 1.200 microgramos por metro cúbico) se observó en algunas zonas del Chad, en la parte norte de África central. También se registraron concentraciones de polvo elevadas en algunas regiones de la península arábiga, Asia central, la meseta iraní y el noroeste de China, con concentraciones de masa de entre aproximadamente 300 y 600 microgramos por metro cúbico.


Uno de los episodios más destacados de 2020 ocurrió en Canarias, donde el 23 de febrero se produjo una intrusión de polvo sin precedentes en la historia del archipiélago español.


Las concentraciones horarias de PM10 (partículas que pueden penetrar en los pulmones y causar problemas respiratorios y enfermedades) superaron los 3.000 microgramos por metro cúbico en el punto álgido del evento, provocaron la cancelación de cerca de 1.000 vuelos, deterioraron la calidad del aire y ocasionaron trastornos en la agricultura, la producción de energía solar (pérdidas valoradas en cerca de un millón de euros) y los sistemas ecológicos, a raíz de una irrupción sin precedentes de aves e invertebrados en las islas procedentes del continente africano.


Por otro lado, una tormenta de arena y polvo barrió Mongolia y partes del centro y norte de China del 19 al 21 de octubre de 2020. Fue el episodio más extenso del año en todo el planeta. En Asia, las tormentas de arena y polvo suelen producirse en primavera -de marzo a mayo-, por lo que ese episodio a gran escala del pasado otoño puede considerarse un fenómeno excepcional.


La última temporada de invierno en la región africana del Sahel fue excepcional y se caracterizó por una intensa actividad de tormentas de arena y polvo y por elevadas concentraciones de polvo en superficie.


Durante el verano de 2020, la región del Caribe sintió los efectos de un histórico penacho de polvo africano (sahariano) que fue denominado Godzilla por su gran extensión geográfica y por la cantidad récord de polvo que transportó.


Su superficie era prácticamente igual a la del territorio continental de Estados Unidos, cubrió zonas de la gran cuenca del Caribe, el norte de Sudamérica, América Central, el golfo de México y el sur de Estados Unidos. Afectó a la región durante unos 15 días, en concreto, del 18 de junio al 2 de julio de 2020.


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