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Sociedad
    

La ONU olvida el alfabeto griego para nombrar ciclones tropicales del Atlántico

Agencias
@DiarioSigloXXI
jueves, 18 de marzo de 2021, 10:24 h (CET)

MADRID, 18 (SERVIMEDIA)


El alfabeto griego ya no se utilizará para denominar a los ciclones tropicales del Atlántico cuando concluya una primera lista con nombres de la A a la Z porque es una fuente de distracción para avisar sobre peligros y tormentas, y puede generar confusión.


Así lo ha acordado el Comité de Huracanes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), agencia de la ONU especializada en el tiempo, el clima y el agua, en una reunión virtual celebrada entre el lunes y el miércoles de esta semana.


Ese Comité de Huracanes es competente en la materia para América del Norte, América Central y el Caribe. Durante la reunión se analizó la temporada de huracanes sin precedentes que se produjo en el Atlántico en 2020 y se realizaron los últimos ajustes en los preparativos para la temporada de 2021, incluido el suministro de pronósticos y avisos -así como de evaluaciones de impactos- de los peligros vinculados a vientos, mareas de tempestad e inundaciones.


Los miembros del Comité de Huracanes debatieron sobre la formación de tormentas con nombre antes del inicio oficial de la temporada de huracanes, fijado para el 1 de junio. El Comité acordó que no habrá cambios en la fecha oficial de inicio de la temporada de huracanes en el Atlántico de 2021.


ALFABETO GRIEGO


La temporada de 2020 empezó pronto y cobró impulso rápidamente, dado que en el periodo de mayo a julio ya se registraron nueve tormentas con nombre, una cifra sin precedentes. Y terminó tarde, puesto que, por primera vez desde que se tienen registros, en noviembre se produjeron dos huracanes de primer orden, una época del año en la que la temporada normalmente está en declive.


La temporada fue tan activa que la lista rotativa de la OMM formada por 21 nombres se agotó y, por segunda vez en la historia, tuvo que recurrirse al alfabeto griego, circunstancia que no se daba desde 2005 y es probable que esto vuelva a ocurrir en el futuro.


El Comité de Huracanes decidió elaborar una lista complementaria con nombres de la A a la Z que se utilizará en lugar del alfabeto griego cuando la lista estándar se agote en una temporada determinada. Los nombres de ese listado también podrán retirarse y sustituirse cuando sea necesario. En las listas rotativas no se incluyen nombres que empiezan por Q, U, X, Y y Z porque no son suficientemente comunes o fáciles de entender en los idiomas locales.


La temporada de 2020 evidenció los puntos débiles asociados al uso del alfabeto griego, pues puede que se preste más atención al uso de nombres del alfabeto griego que a los impactos reales de la tormenta, lo que puede mermar en gran medida el impacto del mensaje y socavar su eficacia en términos de protección de la población destinataria.


La traducción de algunas letras del alfabeto griego a otros idiomas utilizados en la región de América del Norte, América Central y el Caribe puede generar confusión, según el Comité de Huracanes.


Algunas letras griegas (zeta, eta, theta) se pronuncian de forma similar y ocupan lugares sucesivos en el alfabeto. Esto supuso que, en 2020, se produjeran al mismo tiempo diversas tormentas con nombres que sonaban muy parecido, y ello conllevó problemas a la hora de difundir los mensajes correspondientes que dificultaron una comunicación simplificada y clara.


RETIRADA DE NOMBRES


Aunque la designación de ciclones tropicales es sólo una pequeña parte de la labor que el Comité de Huracanes lleva a cabo para salvar vidas, es la que más atención suscita entre la población. Las listas de nombres de estos fenómenos formados en el Atlántico se utilizan por turno a lo largo de un ciclo de seis años; una vez concluido ese periodo, se vuelven a utilizar, a menos que una tormenta provoque tantas víctimas mortales o genere tantos daños que su nombre sea eliminado de futuras listas.


En total, 93 nombres han sido retirados de las listas empleadas para la cuenca atlántica desde 1953, cuando empezó a utilizarse el sistema actual para bautizar a las tormentas.


El Comité de Huracanes acordó la retirada de nombres de tormentas de 2020, así como también de 2019, porque a raíz del inicio de la crisis de la Covid-19 esa cuestión no se inscribió en el orden del día de la reunión del Comité del año pasado.


Así, se han suprimido los nombres Dorian (2019) y Laura, Eta e Iota (2020) de las listas rotativas utilizadas para denominar a los ciclones tropicales del Atlántico tropical a raíz de la muerte y la destrucción que causaron los eventos bautizados con esas denominaciones.


Dorian (agosto y septiembre de 2019) fue el huracán de mayor intensidad que afectó al noroeste de las Bahamas desde el inicio de los registros meteorológicos modernos. Alcanzó la categoría 5 en la escala de vientos huracanados de Saffir-Simpson y causó daños catastróficos cuyo valor total se calculó en 3.400 millones de dólares (unos 2.800 millones de euros). El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) declaró que el huracán dejó a 29.500 personas sin hogar, sin trabajo o sin ambas circunstancias a la vez. Dexter sustituirá a Dorian en la lista de nombres en 2025.


Laura (agosto de 2020) fue un poderoso huracán de categoría 4 en la escala de vientos huracanados de Saffir‑Simpson que tocó tierra cerca de Cameron (Luisiana) acompañado de una devastadora marea de tempestad que se alzó por lo menos cinco metros por encima del nivel del suelo. Ocasionó 47 muertes directas en Estados Unidos y la isla de La Española (Haití y República Dominicana), y causó más de 19.000 millones de dólares (15.900 millones de euros) en daños.


Los huracanes Eta e Iota (noviembre de 2020) tocaron tierra en la misma zona de la costa nicaragüense, al sur de Puerto Cabezas, con menos de dos semanas de diferencia. Esos dos potentes ciclones tropicales provocaron extensas inundaciones en Nicaragua, Honduras y otros países centroamericanos adyacentes, y ocasionaron al menos 272 víctimas mortales y pérdidas por daños valoradas en más de 9.000 millones de dólares (7.500 millones de euros).


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