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Sociedad
    

El Ártico tuvo agua dulce bajo una capa de hielo de hasta 900 metros

Agencias
@DiarioSigloXXI
miércoles, 3 de febrero de 2021, 17:14 h (CET)

MADRID, 03 (SERVIMEDIA)


El océano Ártico estuvo cubierto por una plataforma de hielo de hasta 900 metros de espesor y se llenó completamente de agua dulce al menos dos veces en los últimos 150.000 años.


Así se explica en una investigación a largo plazo realizada por científicos del Instituto Alfred Wegener y el Centro Marum de Ciencias Ambientales Marinas (Alemania), en un estudio publicado este miércoles en la revista 'Nature'.


Con un análisis de la composición de los depósitos marinos, los científicos pudieron demostrar que el Ártico y los mares nórdicos no contenían sal marina en al menos dos periodos glaciales. En cambio, estuvieron llenos de grandes cantidades de agua dulce bajo un grueso escudo de hielo, que luego se liberaron al Atlántico Norte en épocas muy cortas. Esas entradas repentinas de agua dulce podrían explicar las rápidas oscilaciones climáticas para las que no se había encontrado previamente una explicación satisfactoria.


Hace entre 60.000 y 70.000 años, en una parte particularmente fría de la última era glacial, gran parte del norte de Europa y América del Norte estaban cubiertas por capas de hielo. La europea cubría una distancia de más de 5.000 kilómetros, desde Irlanda y Escocia a través de Escandinavia hasta el borde oriental del mar de Kara (norte de Siberia). En América del Norte, gran parte de lo que ahora se conoce como Canadá quedó enterrado bajo dos grandes capas de hielo. Groenlandia y partes de la costa del mar de Bering también estaban heladas.


Las respuestas de cómo era la situación del hielo más al norte, en el océano Ártico, han sido más o menos hipotéticas. En contraste con los depósitos en tierra, donde los cantos rodados, las morrenas y los valles son los hitos obvios de los glaciares, hasta ahora sólo se han encontrado pocos rastros de vastas plataformas de hielo en el Ártico.


Geocientíficos del Instituto Alfrede Wegener -que es el Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina- y del Centro Marum de Ciencias Ambientales Marinas -perteneciente a la Universidad de Bremen- han recopilado la evidencia existente del Ártico y los mares nórdicos, y la han combinado con nuevos datos para llegar en una conclusión sorprendente.


AGUA DULCE


Según su estudio, las partes flotantes de las capas de hielo del norte cubrieron gran parte del Ártico en los últimos 150.000 años. Una vez hace entre 70.000 y 60.000 años, y otra hace entre 150.000 y 130.000 años, el agua dulce se acumuló bajo el hielo, creando un Ártico completamente fresco durante miles de años.


"Estos resultados significan un cambio real en nuestra comprensión del océano Ártico en climas glaciares. Hasta donde sabemos, ésta es la primera vez que se ha considerado una renovación completa del océano Ártico y los mares nórdicos no sólo una vez, sino dos veces", apunta Walter Geibert, geoquímico del Instituto Alfred Wegener y autor principal del estudio.


Su hallazgo se basa en análisis geológicos de 10 núcleos de sedimentos de diferentes partes del Ártico, el estrecho de Fram y los mares nórdicos. Los depósitos apilados reflejan la historia climática de los glaciares pasados. Al investigar y comparar los registros de sedimentos, los geólogos encontraron que faltaba un indicador importante, siempre en los mismos dos intervalos. "En el agua de mar salina, la desintegración del uranio natural siempre da como resultado la producción del isótopo torio 230. Esta sustancia se acumula en el fondo del mar, donde permanece detectable durante mucho tiempo debido a su vida media de 75.000 años", explica Geibert.


Por lo tanto, los geólogos suelen utilizar este isótopo de torio como reloj natural. "Aquí, su ausencia repetida y generalizada es el indicio que nos revela lo que sucedió. Según nuestro conocimiento, la única explicación razonable para este patrón es que el océano Ártico se llenó de agua dulce dos veces en su historia más joven, en estado helado y forma líquida", indica la micropaleontóloga Jutta Wollenburg, también del Instituto Alfred Wegener.


NUEVA IMAGEN


A la pregunta de cómo una gran cuenca oceánica, conectada por varios estrechos con el Atlántico Norte y el Pacífico, puede volverse completamente fría, el geólogo Stein, del Instituto Alfred Wegener y el Centro Marum, contesta: "Tal escenario es perceptible si nos damos cuenta de que, en los periodos glaciales, los niveles globales del mar eran hasta 130 metros más bajos que en la actualidad y las masas de hielo en el Ártico pueden haber restringido aún más la circulación del océano".


Las conexiones poco profundas como el estrecho de Bering o las profundidades del archipiélago canadiense estaban sobre el nivel del mar en ese momento, cortando por completo la conexión con el Pacífico. En los mares nórdicos, los grandes icebergs o capas de hielo que se extienden hasta el fondo del mar restringieron el intercambio de masas de agua.


El flujo de los glaciares, el deshielo en verano y los ríos que desembocan en el Ártico siguieron suministrando grandes cantidades de agua dulce al sistema, al menos 1.200 kilómetros cúbicos por año. Una parte de esta cantidad habría sido forzada a través de los mares nórdicos a través de las escasas conexiones estrechas y profundas en la cordillera entre Groenlandia y Escocia hacia el Atlántico Norte, lo que impidió que el agua salada penetrara más al norte. Esto causó la renovación del Ártico.


"Una vez que fallara el mecanismo de las barreras de hielo, el agua salina más pesada podría llenar el océano Ártico nuevamente", apunta Geibert, que agrega: "Creemos que luego podría desplazar rápidamente el agua dulce más liviana, lo que resultaría en una descarga repentina de la cantidad acumulada de agua dulce sobre el límite sur poco profundo de los mares nórdicos hacia el Atlántico Norte".


La liberación de agua dulce del Ártico podría servir como explicación para algunos episodios climáticos abruptos durante el último periodo glacial, cuando las temperaturas en Groenlandia podrían aumentar de 8 a 10 grados centígrados en unos pocos años y sólo volvieron las temperaturas glaciales originales en el transcurso de cientos o miles de años.


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