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Los obispos lamentan que "se evita la cuestión de Dios" en el apoyo ante la muerte en "situaciones dramáticas" como la pandemia

Agencias
@DiarioSigloXXI
martes, 22 de diciembre de 2020, 11:27 h (CET)

MADRID, 22 (SERVIMEDIA)


Los obispos españoles observan que "cuando acontece en circunstancias socialmente dramáticas como atentados, catástrofes o pandemias" como la del Covid-19, ven "actitudes de generosidad, servicio y solidaridad" que "dignifican a las personas y a la sociedad y que fortalecen la fraternidad", pero denuncian que, "en estos casos, se ofrece ayuda psicológica a las personas para que gestionen sus emociones, pero social y culturalmente se evita la cuestión de Dios".


Así lo ponen de manifiesto en la instrucción pastoral que la Conferencia Episcopal Española (CEE) presentó este martes sobre la fe en la resurrección, la esperanza cristiana y la celebración de las exequias 'Un Dios de vivos', documento en el que subraya que la Iglesia "recomienda insistentemente" en enterrar a los muertos en cementerios y lugares sagrados habilitados para ello y que, aunque acepta la cremación, debe evitarse dispersar las cenizas de los seres queridos, convertirlas en joyas y recuerdos o guardarlas en casa.


Este documento, dirigido a los católicos, también subraya que el momento de la muerte debe servir para mostrar la cercanía y la esperanza de la fe católica: "No es extraño, pues, que muchas personas, incluso viviendo alejadas de la Iglesia, en el momento doloroso de la pérdida de un ser querido soliciten su presencia y su acompañamiento. Este hecho no debe ser desdeñado ni minusvalorado, pues constituye una ocasión privilegiada para ofrecer una palabra de consuelo y esperanza, y para anunciar el Evangelio, ya que es la situación en la que se pone en especial de manifiesto la verdad del ser humano. Aun cuando esas personas no tengan una conciencia clara de lo que la Iglesia ofrece, y lo que deseen sea un simple acto de recuerdo o de homenaje a sus seres queridos, deben ser acogidas con delicadeza y respeto y acompañadas".


El Episcopado se muestra consciente de que en las últimas décadas se ha vivido en nuestra sociedad una profunda transformación en la vivencia de la muerte y en la forma de afrontarla. "La secularización de la vida ha llevado a la secularización en el modo de vivir la muerte", entieden los obispos.


"En no pocas ocasiones las ceremonias fúnebres se han convertido en un 'servicio' que se ofrece a los familiares sin ninguna presencia de la Iglesia, y acaban siendo actos sincretistas en los que se mezclan elementos cristianos y no cristianos" y que se han geleralizado prácticas "extrañas" a la tradición cristiana, como la cremación.


FORMAS INSÓLITAS


"Las formas de deshacerse de las cenizas o de conservarlas a veces son tan insólitas que no siempre se pueden conciliar con el respeto debido al cuerpo del difunto llamado a resucitar con Cristo", subrayan, apelando a que las celebraciones exequiales sean signo "de la auténtica esperanza cristiana y ayuden a los fieles a crecer en ella, y que los sacerdotes, diáconos y quienes colaboran en la vida pastoral de la Iglesia tomen conciencia de la potencialidad evangelizadora de la liturgia exequial".


En la instrucción, los prelados subrayan las incompatibilidades de la fe cristiana con la creencia de la reencarnación y la muerte como final absoluto, para ahondar en cuestiones como la resurección, la vida eterna y el cuerpo y el alma.


El documento se muestra más tajante en el apéndice final, donde puede leerse que si el difunto deseaba la cremación y dispersión de sus cenizas "por razones contrarias a la fe cristiana, se le han de negar las exequias".


Durante la presentación del texto, el secretario yportavoz de la Conferencia Episcopal y obispo auxiliar de Valladolid Luis Argüello, matizó que la instrucción se impulsó antes de la pandemia y de la legislación de la eutanasia en España, pero que se presenta en vísperas de Navidad para transmitir que "el mismo Dios toma nuestra carne frágil y mortal", para así "entrar en la muerte" y vencerla.


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