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El Premio Cervelló recae sobre estudios que reflexionan sobre los límites a la libertad de expresión en Internet

Agencias
@DiarioSigloXXI
lunes, 21 de diciembre de 2020, 12:46 h (CET)

MADRID, 21 (SERVIMEDIA)


La Cátedra Cervelló de IE Law School y Ontier han aprovechado la concesión del XIV Premio Cervelló de derechos de los negocios para reconocer a dos trabajos que versan sobre los límites a la libertad de expresión en Internet y en las redes sociales.


El Premio Cervelló ha recaído en Juan Albero Ortiz, por su trabajo ‘La libertad de expresión ante la sociedad algorítmica: una mirada al problema de la moderación de contenidos ‘online’, y se ha concedido un accésit a Francisco Valiente Martínez, por ‘La libertad de expresión en las redes: titulares, límites y su ejercicio en el mundo ‘online’.


El galardón está dotado con 30.000 euros, 20.000 de los cuales se destinarán a sufragar becas en IE Law School y 10.000 para los premiados.


Estos trabajos fueron analizados este lunes en un encuentro informativo celebrado este lunes en Servimedia, en el que participaron los propios Juan Albero Ruiz y Francisco Valiente Martínez; el consejero del despacho Ontier y cotitular de la Cátedra José María Cervelló; la cotitular de dicha Cátedra, Pilar Galeote; el presidente de Servimedia, Fernando Riaño; y el director general de Servimedia, José Manuel González Huesa.


Durante el encuentro, Juan Albero Valdés explicó que su ensayo pretende analizar el fenómeno y los problemas propios de la moderación de contenidos ‘online’, sus implicaciones para la libertad de expresión y sus posibles soluciones.


En ese sentido, comentó que actualmente se dispone de un marco normativo que ofrece “inseguridad jurídica” por “lo ambiguo de sus conceptos”, algo que se suma al hecho de que la mayoría de los países se centran en el papel que las plataformas pueden desempeñar para “eliminar contenidos so pena de multas”.


Esto le sirvió para reflexionar sobre la importancia de ser audaces con el fin de encontrar los rudimentos que hagan posible “salvaguardar la libertad de expresión”.


A pesar de ello, comentó que, si bien las plataformas digitales se conciben como “espacios públicos”, no dejan de ser un “ámbito privado” cuyos gestores tienen la facultad para establecer sus líneas de acción.


Respecto de la orden ministerial del Gobierno a partir de la cual se crea una Comisión Permanente para la Desinformación, llamó a tener claro qué se considera ‘fake news’, ya que se corre el riesgo de que las plataformas acaben borrando sus contenidos, lo que provocará que los usuarios tengan menos accesos a éstos.


Por su parte, Francisco Valiente Martínez especificó que su trabajo buscaba clarificar conceptos, “porque a veces se habla de Internet y de libertad de expresión sin saber lo que es”. Desde esa premisa, consideró que “las libertades siempre están en peligro”, por lo que, desde su punto de vista, hay que estar en permanente vigilancia para su salvaguarda.


Contrapuso las distintas maneras con las que EEUU y la UE están abordando el fenómeno, habiendo aceptado las grandes plataformas “políticas de eliminación de contenidos muy intensas” en el primer caso, mientras que en el segundo se ha apostado por desarrollar una legitimación con la que se corre el riesgo de lesionar la libertad de expresión.


Francisco Valiente Martínez también se refirió a la orden ministerial del Gobierno a partir de la cual se crea una Comisión Permanente para la Desinformación. Lo hizo juzgando “muy preocupante” esta iniciativa que “limita derechos fundamentales y es dolosamente imprecisa adrede que para que (el Gobierno) tenga manga ancha para actuar como quiera”.


A pesar de ello, manifestó la pertinencia de luchar contra la desinformación, pero “con un órgano absolutamente independiente”, al estilo, dijo, de la Junta Electoral Central (JEC).


Continuó criticando la referida orden ministerial arguyendo que “no se intenta sólo restringir el contenido peligroso, sino que se decide qué contenido es el bueno. Lo preocupante no es el enemigo de la democracia, sino el aspirante a salvador, que al final es a quien hay que vigilar”.


En la misma línea, se pronunció Pilar Galeote, quien proclamó que esta orden ministerial busca “cercenar” la libertad de expresión, y la definió como “muy deficiente en su concepción y absolutamente deficiente en su procedimiento”.


Adolfo Menéndez comentó que la libertad de expresión “paradójicamente se ha convertido en la gran preocupación de nuestro tiempo”, por lo que, prescribió, “en caso de duda, libertad de expresión; si tiene que haber un exceso, que sea de libertad de expresión”.


Esto lo hiló con la orden ministerial contra la desinformación, sobre la que dijo que el control sobre este fenómeno no puede estar en manos del Gobierno, sino de los jueces, por lo que ideal sería conformar "un Poder Judicial independiente".


Por último, Fernando Riaño celebró que el tema elegido para el XIV Premio Cervelló haya sido la libertad de expresión por la relevancia que suscita esta cuestión actualmente en una “sociedad multiconectada” donde el “anonimato no puede ser una excusa” para atacar este derecho fundamental.


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