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Invertir en investigación y recuperar producción deslocalizada, “bases” para reactivar la economía según Farmaindustria

Agencias
@DiarioSigloXXI
lunes, 22 de junio de 2020, 15:07 h (CET)

MADRID, 22 (SERVIMEDIA)


La inversión en investigación y la recuperación de la producción deslocalizada son “bases” para reactivar la economía española desde la industria farmacéutica.


Así lo defendió este lunes el presidente de Farmaindustria, Martín Sellés, durante su intervención en la cumbre empresarial ‘Empresas españolas liderando el futuro’, de CEOE, en la que defendió que España debe contar con sectores industriales estratégicos, como el de la innovación en medicamentos, que, a su juicio, “no sólo pueden aguantar mejor el embate de una crisis tan potente, sino que están en condiciones de aportar soluciones para salir de ella”, según subrayó la organización en un comunicado.


“En esta crisis hemos visto lo importante que es invertir en I+D, en innovación y cómo la colaboración público-privada nos ayuda a ser más rápidos para encontrar soluciones y más eficientes”, apuntó Sellés, al tiempo que destacó que la investigación privada en el campo biomédico “es el mayor dinamizador de la investigación pública”.


El responsable de Farmaindustria recordó también el liderazgo de las compañías farmacéuticas en la I+D “de toda la industria española”. “Hemos visto las inversiones que tiene nuestro sector en España, la riqueza que ya hoy genera y también la que podría generar si se dan las condiciones adecuadas”, señaló para, a continuación, asegurar que todos los países compiten por esas inversiones “y tenemos que ser uno de los países ganadores porque no siempre tienen que serlo los países del centro y norte de Europa”.


Sellés insistió en que la industria farmacéutica se ha puesto ya “a disposición” del Gobierno para trabajar en sus propuestas “sin demora” y animó al conjunto de la sociedad a ver la “oportunidad” que el sector salud en general y el del medicamento en particular “ofrecen a España”. “Hemos visualizado con claridad que el dinero dedicado a sanidad y medicamentos no lo podemos ver como un mero gasto y lo tenemos que considerar como una inversión que es rentable por su impacto positivo sobre lo sanitario, lo social y lo económico”, sentenció.


El presidente de Farmaindustria, junto al vicepresidente, Juan López-Belmonte, compartieron una batería de propuestas para generar empleos y aumentar la inversión en investigación y la producción de medicamentos en España y Sellés lamentó que España depende “demasiado” de China e India, por lo que abogó por “reindustrializar Europa y, sobre todo, España para evitar esa dependencia tan elevada”.


El vicepresidente López Belmonte expuso los cuatro grandes objetivos sobre los que la industria farmacéutica puede ayudar a la reactivación económica de España y subrayó que el primero es actuar sobre el empleo. “Creamos empleo de calidad, altamente cualificado y con contratos indefinidos”, puntualizó, al tiempo que subrayó que la industria tiene casi 6.000 personas trabajando en I+D y el 65% de ellas son mujeres.


“Entre empleo directo, indirecto e inducido damos ocupación a más de 200.000 personas en España”, abundó, al tiempo que puntualizó que se trata de empleo “de calidad, que genera riqueza y resiste mejor las crisis”. “En las condiciones adecuadas, podemos crecer y proporcionar a nuestro país empleos cualificados, con proyección y vinculados a la innovación”, agregó.


La segunda propuesta se basa en incrementar las inversiones industriales creando nuevas plantas de producción en España o modernizando o ampliando las actuales para recuperar la producción que se ha ido deslocalizando en países asiáticos en los últimos años. “Tan alta dependencia del exterior es un riesgo en un ámbito tan crítico como el del medicamento”, aseveró, al tiempo que afirmó que la industria española está “en condiciones de recuperar parte de esa producción perdida” y que este hecho “tiene un valor sanitario, pero también económico y social, en tanto que permitiría generar tejido productivo, exportación y empleo”.


El tercer objetivo es potenciar las inversiones en investigación básica y clínica e incrementar la colaboración de las compañías farmacéuticas con las instituciones para fortalecer la I+D del país. En este sentido, confirmó la posibilidad de intentar traer a España nuevos centros de investigación básica, convencido de que el liderazgo de España en ensayos contra el coronavirus es resultado de años de trabajo cooperativo, que le ha permitido convertirse en “referencia internacional” y de que, aunque parte de una “posición de privilegio en este campo, hay margen para crecer”.


El cuarto pilar pasa por crear el entorno adecuado para afrontar mejor futuras pandemias y otras emergencias sanitarias y, en este sentido, ambos responsables de Farmaindustria sostuvieron que el reforzamiento de ese ecosistema de investigación biomédica y de un tejido productivo que añada garantías de producción en España de determinados medicamentos esenciales resulta “imprescindible” para asegurar el fortalecimiento del sistema sanitario público y “apuntalar las bases de un modelo capaz de afrontar con garantías nuevas crisis sanitarias”.


Para poder llevar a la práctica estas propuestas, Farmaindustria reclama una estrategia de país a medio-largo plazo, un entorno regulatorio “estable y predecible, sin cambios estructurales unilaterales, es decir, no acordados con la industria” “En suma, un marco que facilite al sector definir planes a largo plazo que permitan generar inversiones mantenidas en el tiempo”, señaló la compañía, que recordó que el desarrollo del medicamento implica de 10 a 12 años de trabajo, además de altos costes, que cifró en unos 2.500 millones de euros y “mucho riesgo”.


Junto a ello, reivindicaron una estrategia farmacéutica “a largo plazo que parta de la visión del medicamento como inversión, no como gasto”. “Que implique mayor reconocimiento de la innovación y que defienda los derechos de la propiedad industrial y que vea el impacto positivo que el medicamento y la industria tienen no sólo en el ámbito de la sanidad, sino en los de industria, economía, trabajo o hacienda”.


A su juicio, esto implica también evitar “discriminaciones” entre empresas, especialmente aquellas que carezcan de justificación económica, presupuestaria o de bienestar para los pacientes y usuarios de la sanidad pública, o medidas en el sistema de precios de referencia que comprometan la viabilidad económica de muchos medicamentos.


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