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Gobierno y Tercer Sector apuestan por "centrarse" en los beneficiarios de los servicios sociales y contar más con ellos tras el Covid-19

Agencias
@DiarioSigloXXI
miércoles, 3 de junio de 2020, 14:48 h (CET)

MADRID, 03 (SERVIMEDIA)


El Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, Plena Inclusión España, Autismo Sevilla y la Fundación Cibervoluntarios reclaman un nuevo diseño de los servicios sociales tras la pandemia por Covid-19 para que en la nueva era que se abre después del coronavirus estén "más centrados" en las personas beneficiarias y escuchen sus necesidades.


Así lo han puesto de manifiesto durante una mesa redonda organizada por Plena Inclusión España y la agencia Servimedia, dentro del seminario online 'Sostenibilidad en la nueva normalidad: Escenarios para servicios sociales y el Tercer Sector'.


La directora general de Diversidad Familiar y Trabajo social del Ministerio de Derechos Sociales, Patricia Bezunartea, indicó que los servicios y políticas sociales que se prestan en la actualidad en España "se han quedado posiblemente obsoletos", a excepción de iniciativas como las que impulsan Plena inclusión y otras entidades, que "desde hace años insisten en centrar el foco de la acción en las personas".


Su enfoque "es demasiado asistencialista", y subrayó que la crisis de 2009 y los recortes agravaron aún más esta situación. Por eso, declaró que no le gustaría "volver a la anterior normalidad" en lo relativo a lo social.


"La desigualdad y la pobreza no se redujeron en los diez años que han pasado desde entonces". Al contrario, "muchas situaciones se cronificaron", lamentó. De ahí que la llegada de la Covid-19 "haya tensionado todo el sistema", en lo laboral, lo sanitario, lo social....


La parte positiva, en su opinión, es que se han generado "nuevos e importantes consensos", como "la preminencia de los cuidados, el valor de los derechos (sociales, laborales, de ingresos...) y la defensa y garantía de lo público y comunitario".


"Ha quedado de manifiesto la necesidad de reformar el modelo, de introducir cambios estructurales y de poner el foco en las personas", dijo Bezunartea. Se refirió a iniciativas autorganizadas que han surgido de forma espontánea durante la crisis, como el vecino que pone un cartel en su comunidad para llevarle comida o comprar medicinas a quienes no pueden salir de casa.


"Es eso que en los servicios sociales llevábamos muchos años diciendo que había que hacer y que nunca se hacía". A su juicio, "se ha generado una conciencia de que se pueden hacer las cosas de otra manera", y eso "pasa por una reflexión profunda y por cambiar la mirada de los profesionales". "La inercia nos lleva muchas veces a prestar más atención al funcionamiento del servicio en sí que a lo que nos demandan las personas".


Esto, prosiguió, se nota en "cosas tan pequeñas" como el diseño de los mismos centros. Ahí se ve si están pensados para dar una atención personalizada o para aplicar un protocolo estándar a todo el que entra. "Con decisiones muy pequeñas, se pueden lograr cambios muy grandes", aunque se necesita tiempo, resaltó.


PREGUNTAR A LOS USUARIOS


Maribel Cáceres, patrona de la Fundación Cermi Mujeres y miembro de la Junta Directiva de Plena Inclusión España, destacó a su vez la importancia de que las personas con discapacidad intelectual sean preguntadas sobre cómo quieren organizar su vida. "Eso es lo que defendemos y hacemos en plena inclusión: Preguntamos a la gente dónde quiere vivir, qué necesita...".


Cáceres puso su experiencia como ejemplo, ya que decidió compartir un piso tutelado con cuatro compañeros. "Hay quien prefiere estar en una residencia y quien prefiere una vivienda compartida", y se debe respetar, subrayó.


Por su parte, Yolanda Rueda, presidenta y fundadora de Cibervoluntarios, destacó la necesidad de que las organizaciones del Tercer Sector y "las personas con discapacidad en particular se empoderen de las nuevas tecnologías".


Esto supone aprender a utilizarlas en su propio beneficio y, en el caso de las organizaciones, incorporarlas para mejorar los servicios y apoyos que prestan.


En su opinión, existe el riesgo de que las nuevas tecnologías "aumenten la brecha digital y puedan ampliar la diferencia entre clases sociales".


Por eso reivindicó "el acceso a Internet como un derecho", y reclamó garantías "éticas y de accesibilidad universal" en las "nuevas herramientas que están por llegar, como la Inteligencia Artificial".


Rueda insistió en que estos avances pueden traer mejoras muy importantes en la calidad de vida de las personas con discapacidad y de otros colectivos vulnerables, pero se deben cumplir ciertas garantías.


APRENDER


Para el director de Autismo Sevilla, Marcos Zamora, toda esta crisis del coronavirus "nos ha enseñado mucho sobre las luces y las sombras de nuestra sociedad", y ha puesto de manifiesto "una serie de aprendizajes que hemos de tener en cuenta".


En esta línea, Zamora subrayó "las ventajas" de la transformación digital, que "nos ha permitido estar cerca de muchas familias y usuarios, sobre todo en el ámbito rural", así como el mantenimiento de algunos servicios.


Sin embargo, también ha puesto en evidencia las dificultades que tenemos las organizaciones del tercer sector para que todos puedan acceder a nuestros servicios digitales".


Según Zamora, la Covid-19 "también ha puesto en valor nuestro modelo de colaboración con las familias", pues "allí donde hemos invertido en formación de padres", se ha conseguido una buena comunicación, aprovechando las nuevas tecnologías.


La crisis también ha demostrado los beneficios de trabajar con las familias en cuanto al bienestar de nuestros usuarios, agregó, y "el impacto positivo" de años de trabajo en cuanto a la participación de las personas con TEA en los recursos disponibles en sus ciudades.


Así, reclamó que familias y usuarios sean los protagonistas de las intervenciones sociales, y declaró que "otro de los aprendizajes de esta crisis" ha tenido que ver con "la falta de ajustes razonables" en los entornos sanitarios y en las residencias para atender a las personas con TEA.


A cambio, destacó que en aquellos centros "donde ya trabajábamos esta necesidad, la atención al colectivo mejoró mucho".


La misma idea en este punto sostuvo Patricia Bezunartea, quien defendió "poner el foco en los proyectos de vida de las personas" y proporcionarles " los apoyos adaptados" que requieran. "Esto vale para cualquier colectivo (discapacidad, mayores, sin hogar....) con el que queramos trabajar", concluyó.


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