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Sociedad
    

El calentamiento global se intensificará con más lluvia en las zonas tropicales

Agencias
@DiarioSigloXXI
sábado, 9 de mayo de 2020, 12:34 h (CET)

MADRID, 09 (SERVIMEDIA)


Un aumento de las precipitaciones en zonas tropicales incrementará la liberación de dióxido de carbono (CO2) por parte de microbios desde el suelo hacia la atmósfera, lo que intensificará el calentamiento global al agregarse las emisiones de ese gas de efecto invernadero a las que ya se expulsan desde actividades humanas.


Ésta es la conclusión de un estudio elaborado por investigadores de instituciones de Estados Unidos y Canadá, y publicado en la revista 'Nature'. El trabajo se basa en el análisis de sedimentos extraídos del delta submarino de los ríos Ganges y Brahmaputra (Bangladesh).


"Descubrimos que los cambios hacia un clima más cálido y húmedo en la cuenca de drenaje de los ríos Ganges y Brahmaputra en los últimos 18.000 años aumentaron las tasas de respiración del suelo y disminuyeron las reservas de carbono del suelo", apunta Christopher Hein, del Instituto de Ciencias Marinas de Virginia (Estados Unidos) y autor principal del estudio.


Hein indica que este hallazgo tiene "implicaciones directas para el futuro de la Tierra, ya que es probable que el cambio climático aumente las precipitaciones en las regiones tropicales, acelerando aún más la respiración del carbono del suelo y añadiendo aún más CO2 a la atmósfera que el agregado directamente por los humanos".


La respiración del suelo se refiere a la liberación de CO2 por parte de los microbios a medida que se descomponen y metabolizan la hojarasca y otros materiales orgánicos en y justo debajo de la superficie del suelo. Esto equivale al proceso en el que los animales multicelulares grandes, desde caracoles hasta humanos, exhalan dióxido de carbono como forma de metabolizar los alimentos.


Las raíces también contribuyen a a la respiración del suelo por la noche, cuando la fotosíntesis de apaga y las plantas queman algunos de los carbohidratos que producen durante el día.


SEDIMENTOS


El estudio se basó en el análisis detallado de tres núcleos de sedimentos recogidos del fondo del mar en la desembocadura de los ríos Ganges y Brahmaputra, en Bangladesh. En esa zona está el abanico submarino y de deltas más grandes del mundo, gracias a un volumen prodigioso de sedimentos erosionados del Himalaya.


Ambos ríos transportan más de 1.000 millones de toneladas de sedimentos al golfo de Bengala cada año, más de cinco veces las del río Mississippi.


Los núcleos registran la historia ambiental de la cuenca de drenaje del Ganges y el Brahmaputra durante los 18.000 años, desde que la última Edad de Hielo comenzó a menguar. Al comparar las fechas de radiocarbono de las muestras de sedimentos a granel de estos núcleos con las muestras de moléculas orgánicas que se sabe que se derivan directamente de las plantas terrestres, los investigadores pudieron medir los cambios a través del tiempo en la edad de los suelos parentales de los sedimentos.


Los resultados muestran una fuerte correlación entre las tasas de escorrentía y la edad del suelo: las épocas más húmedas se asociaron con suelos más jóvenes y de respiración rápida, mientras que las más secas y frías estaban vinculadas a suelos más viejos capaces de almacenar carbono por periodos más largos.


Las épocas más húmedas se correlacionan con la fuerza del monzón del verano indio, que son la principal fuente de precipitación en la India, el Himalaya y el centro y sur de Asia.


Los investigadores confirmaron los cambios en la fuerza del monzón utilizando varias líneas independientes de evidencia paleoclimática, incluido el análisis de las proporciones de isótopos de oxígeno de los depósitos de cuevas chinas y los esqueletos de fitoplancton de océano abierto.


La magnitud de la correlación descubierta por Hein y sus colegas corresponde a casi duplicar la tasa de respiración del suelo y el recambio de carbono en los 2.600 años posteriores al final de la última Edad de Hielo, a medida que se fortalecía el monzón de verano de la India. "Descubrimos que un pequeño aumento en los valores de precipitación corresponde a una disminución mucho mayor en la edad del suelo", apunta Hein.


Este investigador explica que "pequeños cambios en la cantidad de carbono almacenado en los suelos pueden, además, desempeñar un papel descomunal en la modulación de las concentraciones atmosféricas de CO2 y, por lo tanto, en el clima global, ya que los suelos son un reservorio global primario de este elemento".


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