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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Garoña  

Garoña ¿una decisión meramente política?

“Los amantes de la verdad o de la belleza no pueden ocuparse de la política, la cual, a su vez, no se ocupa de la belleza ni de la verdad de las cosas” J.A. Barbey D`Aurevilly
Miguel Massanet
viernes, 4 de agosto de 2017, 10:28 h (CET)
Resulta sorprendente que, en este país, una nación deficitaria de energía, que debemos importar normalmente corriente eléctrica procedente de las centrales francesas, (aunque este 2017 haya ocurrido lo contrario y haya sido España la que le ha tenido que ayudar a Francia lo que, por cierto, ha impedido que la energía eléctrica en nuestro país bajase de precio); se pueda permitir prescindir de buenas a primeras de una central nuclear como es la burgalesa de Garoña, después de haberla mantenido en stand by durante cuatro años y medio; además de haber recibido el informe favorable a su reapertura por parte del Consejo de Seguridad Nuclear que dio luz verde después de que sus técnicos invirtieran en el estudio no menos de 30.000 horas, lo que ha motivado que la Asociación de Técnicos de Seguridad Nuclear se manifestara al respecto, afirmando que la decisión del Gobierno socava la credibilidad del CSN.

Para un profano, un ciudadano de a pie cualquiera no deja de chocarle que este cierre haya venido precedido de una serie de campañas llevadas a cabo por la izquierda, tradicionalmente contraria a este tipo de energía; que el propio Gobierno que hoy ha tomado la decisión de prescindir de ella con anterioridad parecía decidido a sacar el máximo provecho de un tipo de energía que, hoy por hoy, es la más barata, rentable, limpia y segura. Y respeto a este tema de la seguridad, que parece que preocupa tanto a ecologistas (unos izquierdistas camuflados de vigilantes de la naturaleza) como a los partidos de izquierdas, que han centrado su punto de mira en criticar al gobierno porque continúa manteniendo en el país dos centrales en Almaraz con fecha de cierre en el 2029; otras dos en Ascó cuya explotación está prevista hasta el 2021; una en Trillo productiva hasta el 2014 y otra en Cofrentes con duración hasta el 2021. En conjunto se calcula que la energía nuclear proporciona el 22% del total de energía producida en España. ¿Acabarán todas como Garoña?

Al parecer, han influido en esta decisión (al menos es lo que ha trascendido oficialmente) de impedir que la central de Garoña continuara en explotación hasta el año 2031 varios inconvenientes. Son dos los aspectos que parece que han hecho que Iberdrola, una de las dos propietarias de la central burgalesa, se impusiera a Endesa, la otra propietaria de la factoría, que estaba dispuesta a seguir manteniendo la central en producción durante el tiempo que se había concedido de prolongación de vida útil. El primero hace referencia al elevado coste de las inversiones de seguridad exigidas para la reapertura y el segundo al aumento de los impuestos ambientales; ambos parece que han sido capaces de enfriar a las dos propietarias de Garoña, respecto a su intención de mantener la reapertura de la central nuclear.

No obstante, desde el punto de vista profano, añadiríamos otros factores que no dudamos que han sido los que han influido, más que los que hemos citado anteriormente, a que esta central de Garoña – que no olvidemos que, directamente, daba trabajo a 400 personas e, indirectamente, proporcionaba a la región medio de vida a 600 personas más lo que, sin duda, va a suponer un problema grave para toda la región que ya ha sido puesto encima de la mesa por los sindicatos obreros de la zona – fuera condenada al desmantelamiento lo que, no lo olvidemos, también va a comportar importantes costes debido a que el proceso puede durar de 15 a 16 años, con la circunstancia de que los residuos nucleares han de encontrar un acomodo seguro que, de momento, no está disponible, lo que requerirá que se fabrique una estructura segura para almacenarlos hasta que el almacén nuclear definitivo esté preparado para recibir los residuos nucleares sobrantes.

La realidad es que el Gobierno, una vez más y van… ha tenido que doblegarse ante el rechazo de los partidos de la oposición a la reapertura de la central de Garoña, siguiendo la tendencia de la izquierda mundial, de oponerse a todo lo que signifique progreso, centrándose en las partes negativas y negándose a admitir sus aspectos positivos que han hecho que, en países como Alemania y Francia, se sigan manteniendo en activo centrales nucleares; algunas de las cuales, por cierto, los franceses las tienen no muy lejos de nuestra frontera, lo que entraña que, si se produjera un accidente nuclear, todo el norte de España estaría, con toda posibilidad, afectado por el siniestro. Las otras energías de las que disponemos, la más adelantada de todas, aparte de la hidroeléctrica que, gracias a los pantanos que hizo construir el general Franco y que, en la demostración mayor de ignorancia del beneficio que para España supusieron, en su día, fueron motivo de críticas de los mismos que ahora disfrutan de electricidad gracias a ellas; es la Eólica que hoy cubre un 19,2% de la demanda nacional, pero cuyo coste es muy elevado y el impacto medioambiental constituye uno de sus mayores defectos, difícil de admitir por aquellos que tanto se preocupan por conservar los paisajes de nuestra nación.

Y aquí viene bien una reflexión que ayuda a entender porque algunos pensamos que Rajoy se equivocaba cuando, en lugar de provocar unas nuevas elecciones en un momento muy favorable para él, se dejó llevar por sus prisas de formar un gobierno y permitió que sus adversarios políticos le forzaran a gobernar en minoría, lo que le está obligando continuamente a ceder ante las presiones de aquellos que, con sus votos, pueden hacerle morder el polvo cada vez que se lo proponen. O, como ha sucedido cuando ha necesitado votos para aprobar los PGE, tener que bajarse los pantalones ante los vascos que le han pegado un mordisco en cierta parte de su anatomía, que ha hecho temblar las propias arcas del Estado. Ahora mismo, ante el desafío catalán y siendo el líder el principal partido de la oposición, el señor P.Sánchez; por mucho que aparente tranquilidad, por mucho que insista en la confianza en el apoyo del PSOE para evitar el referéndum catalán, sabe perfectamente que Sánchez le está preparando la mayor traición para cuando llegue el momento de actuar con firmeza en contra de los secesionistas catalanes, momento en el que intentará ofrecerles la España federal, seguramente con privilegios para Cataluña que, naturalmente, deberían de repercutir en la financiación del resto de las autonomías españolas.

Rajoy y su gobierno pueden encontrarse, en el momento cumbre del enfrentamiento contra el secesionismo catalán, ante el hecho de que su adversario del PSOE, aquel que tiene una obsesión sicopática contra él, le vuelva la espalda e intente obligar al PP a negociar un arreglo espurio que comporte una revisión de la Constitución, que contemple lo que, hasta ahora y durante una serie de años, se les ha venido negando sistemáticamente a los políticos nacionalistas catalanes. Todo está relacionado: ahora Garoña, más adelante las otras nucleares y, en el momento menos pensado, van a provocar, si se ponen de acuerdo los socialista y los de Podemos, con el apoyo de nacionalistas, algo muy posible, una moción de censura contra el actual gobierno del PP, con la posibilidad de que, si la ganaran, el señor Pedro Sánchez llegara a lo que ha venido siendo su sueño desde que entró el a secretaría general de su partido: llegar a ocupar la Moncloa, al frente del gobierno de España. Siempre a la zaga, nunca al frente llevando la iniciativa; esta es, sin duda la forma que tiene este gobierno de enfocar su política, de cesiones, de dudas, de rectificaciones y, finalmente, si no se ponen rápidamente las pilas, van a verse llevados a ocupar la oposición y, en este caso, no será como cuando, el señor Felipe González, gobernaba la nación, con un PSOE incapaz de rendirse ante el nacionalismo catalán ni vasco, un hábil político que sabía llevar el gobierno con sensatez y buen tino; ahora, la alternativa al PP, la tenemos claramente retratada en el espejo de nuestro más inmediato futuro: un gobierno de P.Sánchez con el apoyo de IU y Podemos y con la presencia masiva, en los ministerios más importantes del país, entre ellos los de Defensa e Interior, de los acólitos de confianza del señor Pablo Iglesias. La antesala de un gobierno comunista, al estilo del preceptor de los líderes de Podemos, su admirado Nicolás Maduro.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, sentimos como si España estuviera deslizándose por la pendiente de la más absurda de las insensateces, hacia una situación en la que, todo lo que se había conseguido avanzar durante los años precedentes a la crisis del 2008, va a desparecer en manos de aquellos que han decidido partir de cero, para implantar un régimen igualitario en el que se entra con facilidad

(vean ustedes lo que ha sucedido en varios países de Hispanoamérica) pero, cuando se les permite que se hagan con el poder, el pretender que persista un régimen democrático es tanto como pedir un imposible ya que, la evolución normal de este tipo de regímenes al estilo soviético, siempre acaban bajo la mano dura del dictador de turno. No sabemos si se está a punto de rectificar, pero lo que sí parece evidente, es que el tiempo que resta para intentarlo, cada vez se hace más corto.
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