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“La cultura egipcia está mucho más cerca de nosotros de lo que pueda parecer”

Teresa Bedman, egiptóloga y escritora
Luis del Palacio
martes, 26 de abril de 2011, 07:02 h (CET)


Su nombre es un auténtico referente en la Egiptología española como autora de media docena de libros sustanciales sobre la cultura del país del Nilo. En ellos ha sabido aunar el rigor científico con la amenidad, hasta el punto de que un título como Hatshepsut, de reina a faraónde Egipto, su última obra publicada, aporta saberes nuevos sobre una de las figuras más sobresalientes de la historia egipcia, fruto de una concienzuda tarea de investigación, a la vez que se lee con la curiosidad que genera una novela de aventuras.

Luis del Palacio / SIGLO XXI

A punto de tomar el avión hacia El Cairo, en un viaje de dos semanas cuyo objetivo es la organización burocrática y la obtención de permisos para la campaña de excavaciones del próximo otoño, nos recibe en la sede del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto, entidad que codirige con el profesor Francisco Martín Valentín. El 29 de abril, a las 7,30 de la tarde, presentarán, dentro de un acto abierto al público, los resultados de la Campaña 2010, en la Biblioteca Regional Joaquín Leguina, de la Comunidad de Madrid.

El interés de Teresa Bedman por la Egiptología nació cuando, a los años ocho años, su padre la llevó a ver una reposición de “Los diez mandamientos”, la mítica película de Cecyl B. de Mille. Estudió Historia en la Universidad pero, como ella misma dice, “lo que se veía de Egipto en la carrera equivalía a nada”. Fue en 1987, cuando se matricula en unos cursos sobre el Antiguo Egipto, organizados por la Consejería de Cultura de la Embajada de la República Árabe de Egipto y, a partir de ese momento, inicia en profundidad sus estudios de Egiptología, con la orientación del profesor Martín Valentín. Empezó a dar clases en los cursos organizados por la Asociación Española de Egiptología y desde 1997, año en que se funda el Instituto de Estudios del Antiguo Egipto, imparte clases de modo profesional.

Examinando tu bibliografía parece como si te hubiera interesado muy especialmente el papel que desempeñó la mujer en el Antiguo Egipto ¿Es esto así o se trata sólo de una impresión?

En realidad no se trata de algo premeditado. Me fui dando cuenta de que había un vacío bibliográfico sobre el papel que desempeñaron las mujeres en aquella cultura. El mundo femenino había sido, en cierto modo, postergado por los autores y estudiosos del Antiguo Egipto, cuando, precisamente, su función y la consideración que gozaron las mujeres fueron mucho más elevadas que las que tuvieron en Grecia y Roma. En 1999 publiqué, animada por el profesor Lara Peinado, Nefertari, por la que vive el sol. A continuación aparecieron títulos que no tienen que ver con el rol femenino: Tebas,los dominios del dios Amón, Pete Isis y Debod (una guía-cuento para niños en la que se explica cómo y por qué se encuentra el templo de Debod en Madrid) Y, por fin, mi segundo libro dedicado enteramente a las mujeres, Reinas deEgipto, el secreto del poder, en el quehago un estudio exhaustivo de todas las reinas y establezco el hilo conductor que las aúna en el mito que encarnaban, que era el de Isis: ellas eran, como reinas, la personificación de la diosa Isis. El último libro ha sido Hatshepsut, de reina a faraón de Egipto , publicado en colaboración con el doctor Martín Valentín.

Tengo dos títulos inéditos: uno está casi terminado y trata de la cosmética y el mundo de las pelucas egipcias y su simbología y otro sobre la mujer egipcia en su vida cotidiana. Como puedes ver, gran parte de mis libros tienen que ver con el rol de la mujer en la sociedad del Antiguo Egipto, pero en realidad no es algo que me propusiera de antemano sino que más bien surgió por el deseo de investigar en un campo que no estaba suficientemente estudiado.

¿Cómo ves el panorama de la Egiptología en España?

Tiene aún grandes lagunas pero si lo comparo con hace veinte o más años, cuando empecé, ha avanzado de manera asombrosa. Hay muchísimo más interés a todos los niveles. Los cursos que organiza el Instituto están siempre llenos. Y si bien es verdad que es de lamentar que siga sin existir una cátedra de Egiptología, la abundancia de cursos especializados trata de remediar esta carencia universitaria. Sin embargo, la Egiptología sigue siendo algo tabú en la universidad española, y eso quizá se deba a un miedo a emprender la enseñanza de una disciplina hasta ahora inédita entre nosotros. Existe un creciente interés entre la gente joven y en las universidades de nueva creación por romper esta barrera frente a verdaderas antiguallas académicas que rehúyen todo lo desconocido. Y no voy a dar nombres, aunque están en la mente de todos los que nos dedicamos a esto. No hay duda de que antes o después la Egiptología ocupará en España el puesto que le corresponde. En los últimos diez años se han organizado numerosas exposiciones sobre el Egipto faraónico y creo que el Instituto de Estudios del Antiguo Egipto ha jugado un papel decisivo en su promoción.

Vuestra reputación como egiptólogos de campo viene avalada por el Proyecto Sen En Mut, una obra de reconstrucción, restauración y estudio de la tumba-templo que perteneció a un personaje primordial dentro de la vida y el reinado de Hatshepsut y en el cual invertisteis ocho años. Dentro de unos meses comenzaréis la tercera campaña de vuestro segundo proyecto¿podrían tener algún tipo de repercusión negativa en vuestra labor como excavadores de la tumba del visir Amen Hotep Huy los acontecimientos que tuvieron lugar hace pocos meses en Egipto?

Creo que no. Soy muy optimista. Es evidente que la sociedad egipcia tiene que cambiar. Las condiciones en que se encontraba la gente eran penosas y la lucha contra la corrupción, acrecentada durante los treinta años del gobierno de Mubarak, es algo que la población demanda; amén de trabajo, sanidad etc. Los parámetros sociales han de cambiar para que Egipto avance. En lo que se refiere a nuestro trabajo, una vez superada la “gran confusión” creada tras las revueltas, sabemos que el ambiente es de gran tranquilidad y que en Luxor, por ejemplo, el ambiente dentro de las misiones arqueológicas es de total normalidad. Todos los proyectos aportan un gran capital a la gente del pueblo; constituyen una fuente de ingresos, al margen del turismo, del que se benefician muchísimas familias. Creo que Egipto dará un cambio cualitativo, a un ritmo probablemente más lento de lo que el pueblo desea; pero el primer paso ya está dado.

¿Cuál es tu opinión sobre los actos de expolio del patrimonio arqueológico que ha habido a raíz de las revueltas?

En un primer momento parece que hubo actos vandálicos contra intereses arqueológicos que pudieron tener alguna connotación religiosa. Esta opinión la baso en la “fatua” que se promulgó en octubre de 2010 desde la mezquita de Al-Axa, en El Cairo, una de las más importantes del mundo islámico. Esta proclama pudo haber movido a una pequeña parte de la población fanática. Sin embargo, en lugares alejados de las zonas arqueológicas “clásicas”, como Luxor o Assuan, ha habido conatos de asalto que parecen haber sido organizados por bandas que se dedican al tráfico de antigüedades, aprovechando los momentos en que no había vigilancia. En Luxor se dio uno de estos episodios pero la propia población se lanzó con palos y piedras contra unos malhechores que iban armados. En algunos de estos robos se aprecia que los ladrones sabían muy bien cuáles eran sus objetivos; por ejemplo, las cincuenta y cuatro estatuas que han desaparecido del Museo de El Cairo apuntan a un robo por encargo. En los almacenes generales de El Sinaí o Abusir, por el contrario, entraron con camiones y arramblaron con lo primero que encontraron.




Teresa Bedman.

Cómo ha recibido el mundo egiptológico la restitución en su puesto de HaziHawass?

Creo que con un gran alivio porque ello representa una idea de continuidad. Desde su destitución hubo una especie de vacío. Creo que labor de Hawass, a pesar de los detractores que pueda tener, ha sido muy positiva a lo largo de más de una década al frente del Servicio de Antigüedades. Lo conozco hace muchísimos años y sé lo mucho que ha hecho para mejorar las condiciones de trabajo de las misiones y, en general, la situación del patrimonio histórico de Egipto.

¿Cuáles son los principales problemas con que os enfrentáis a la hora de acometer vuestro proyecto?

Sin duda, el primero es el económico. Si cuentas con una buena base económica puedes contratar a más obreros y puedes prolongar la temporada de excavaciones, el trabajo se agiliza y serán menos las campañas necesarias para concluirlo. Por otra parte, no se nos han presentado problemas destacables. La excavación en sí es bastante compleja: tiene una necrópolis en el interior de la tumba y otra en el patio de acceso. Casi a diario aparecen nuevas tumbas. Lo que planificamos cada día debe adaptarse a los hallazgos que se producen cuando menos se espera; si aparece un nuevo enterramiento o un muro es preciso variar lo que tenías previsto.

El 29 de abril se presentan oficialmente los resultados de la Campaña 2011 en la Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina. Los resultados de los dos meses y medio que abarcó la temporada (entre el 1 de octubre y el 15 de diciembre) han sido espectaculares: se han hallado nueve tumbas, en el patio de acceso al templo apareció un nuevo muro dos días antes de cerrar la excavación y, sin duda, lo más notable han sido los magníficos relieves y el rostro del visir que nunca hasta ahora se conocía. Los relieves son de altísima calidad, aunque han sufrido a lo largo de los siglos el deterioro debido a la acción del hombre y también al efecto destructivo de las sales sobre una roca caliza de bastante mala calidad. Es muy probable que la tumba del visir Amen Hotep Huy fuera un lugar sagrado al que acudían peregrinos en época tardía para ofrecerle oraciones con objeto de que actuase de intermediario ante los dioses. Este aspecto se encuentra todavía en estudio, es una hipótesis, pero hay ya suficientes datos para sospechar que esto pudo ser así.

Me gustaría volver brevemente al tema económico: ¿Cómo se financia la excavación?

Fundamentalmente por la aportación del Ministerio de Cultura, la valiosísima ayuda de la Fundación Gaselec de Melilla y la contribución, que nunca agradeceremos lo suficiente, de personas interesadas en el proyecto.

España carece de una Ley de Mecenazgo, aunque parece que hay intentos de que esta situación cambie en un futuro próximo. Nuestro país no tiene una tradición en este sentido como la que puedan tener Inglaterra, Francia o Alemania. Siempre esperamos que sea “papá Estado” el que aporte esto o aquello y esto es imposible. Ciertos bancos financian proyectos culturales orientados, sobre todo, a la pintura, la literatura o el cine; pero el ámbito de la cultura es mucho más amplio. La cultura egipcia está mucho más cerca de nosotros de lo que pueda parecer y el patrimonio de Egipto nos compete a todos. Puedo mencionar como curiosidad que existen tradiciones, palabras, nombres que pasaron a nuestro acervo través de la difusión del Cristianismo. No mucha gente sabe que, por ejemplo los huevos de Pascua son un trasunto simbólico de la regeneración de Osiris y, como sucede ahora, se pintaban de colores y se les daba a los niños. Los cristianos coptos y los musulmanes han conservado la tradición de cocer huevos y pintarlos para después ofrecérselos a los amigos. Otra costumbre curiosa que tiene su origen en el Antiguo Egipto es la Fiesta de los Difuntos, que en nuestra cultura se celebra en noviembre, y que era muy parecido a nuestro Día de Todos los Santos: las familias acudían a las necrópolis, limpiaban y encalaban las tumbas, llevaban comida y flores en la creencia de que el “ka” del difunto participaba de aquella celebración. Un nombre tan castizo como “Isidro” (o “Isidoro”) es de claro origen egipcio y significa “regalo de Isis”. “Onofre”, “Susana”, “Isaura” (nombre que fue muy utilizado en Galicia y que significa “Isis aurea”) son sólo algunos de los numerosos ejemplos que podría citar de lo mucho que pervive de Egipto en nuestro entorno, instalado a través de un proceso de aculturación. Las vírgenes negras –tradición que sólo se da en España- son una representación de Isis que probablemente llegó a nuestro país a través de las intensas relaciones comerciales que hubo con Fenicia.

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