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Opinión
Etiquetas:   Disyuntiva   Alimentos  

Minerales equilibrados en el organismo

Algunos de estos pequeños elementos pueden cambiar mucho nuestra vida
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 29 de abril de 2016, 08:41 h (CET)
Suele hablarse del efecto mariposa por la capacidad de un leve aleteo para impulsar movimientos progresivos de rumbos imprevistos, hasta cataclismos mayúsculos, a través de conexiones casi infinitas. Pues bien, causa verdaderos asombros la observación minuciosa de los mecanismos funcionantes dentro del cuerpo humano. Apenas unas TRAZAS de algún componente orgánico o mineral, unos miligramos o unos nanomoles, pueden se imprescindibles para las funciones vitales. Por el contrario, pequeños excesos de dichas sustancias alteran mecanismos importantes.

El cuerpo mantiene un orden constituido de márgenes relativamente estrechos. Los componentes fijos, grasas, proteínas, etc.; dentro de unos porcentajes conocidos. Los cambiantes, también sujetos a una limitaciones concretas. Configuran las CONSTANTES del organismo, como la temperatura, las tensiones vasculares o los ritmos de cada órgano. Las salidas de tono en estos aconteceres ocasionan severas complicaciones, pasajeras o irreversibles. En los casos menos graves, la duración de los mismos complica los resultados. En ambas situaciones se verá afectada la calidad de vida e incluso la mortalidad.

Leí hace unas semanas el artículo de Cheungpasitporn y colaboradores, en la prestigiosa Mayo Clinic Procedings, muy apropiado para la consideración de estos equilibrios orgánicos; en este caso, sobre el magnesio. Uno de los CATALIZADORES facilitador de innumerables reacciones intracelulares; relacionadas con la producción de energía corporal, regulación de neurotransmisores, síntesis proteíca, regulación del calcio en las células, entre otras influencias. Han sido publicados centenares de estudios precisando la relevancia del magnesio para la normalidad biológica.

Tras de las valoraciones clínicas y estadísticas efectuadas, los autores exponen una serie de orientaciones, cuya aplicación práctica e interpretación pueden ser útiles para la mejora de la calidad de vida. Destaca en primer lugar, el porcentaje de sujetos con cifras de magnesio en sangre fuera de las consideradas normales. Un 20 %, 1 de cada 5. Por exceso, un 12 % y por defecto, un 7´5 %. Dada su extendida participación en las reacciones del organismo, esos datos dirigen nuestro interés a las consecuencias del desfase, motivos por los que se ocasionó o circunstancias que hubiéramos desatendido. Algo no parece ir bien, cuando semejante desfase aparece en el panorama general estudiado.

No entro en las valoraciones clínicas de mayor caladao, pero me detengo en el análisis de la MORTALIDAD, relacionada con las alteraciones del magnesio. Aumenta el índice de mortalidad en ambos grupos de anormalidades; pero es mucho mayor en los excesos del mineral en sangre, con independencia de otros cambios en el organismo. Ocurre algo similar con los periodos de estancia en el hospital, se alargan con estas alteraciones, con la misma tendencia a los peores resultados en relación con los excesos de magnesio. Por dietas defectuosas o por ingestión excesiva -suplementos-, habrá que estar atentos, pues un 20 % de gente afectada por dichos disturbios acarrea excesivas repercusiones.

En un recorrido en torno a lo publicado sobre el magnesio, observaremos que tiene buena prensa. Es favorecedor del buen funcionamiento orgánico, muscular, energía, ritmo cardíaco, bronquios y pulmón. Aunque quizá recalcan poco que siendo eso verídico, lo es dentro de las proporciones adecuadas. Parece un tanto arriesgada la utilización de SUPLEMENTOS de magnesio sin la debida justificación, muchas veces administrados de manera prolongada. Apenas se determinan sus niveles antes de comenzar con los suplementos. Los efectos adversos de los excesos provocan también otras alteraciones, debilidad muscular, bloqueos cardíacos, dificultades en la ventilación pulmonar y otros de menor relieve.

Aparte de las influencias de los diferentes minerales entre sí dentro del organismo, en dichas conexiones actúan los fármacos empleados, sobre todo los diuréticos y el funcionamiento de los riñones. Para el ciudadano corriente, bastará con la idea general de una DIETA VARIADA, para no acumular carencias o sobrecargas inconvenientes. A la costumbre, a la alimentación, los desarreglo suelen sobrevenirle por las polarizaciones a la moda.

Quién no habrá escuchado un sin fin de diatribas en contra de la sal en los alimentos, en el pan, en las comidas; con las consiguientes exigencias en cuanto al etiquetado de cada producto. Basta con la visita a un supermercado o matener sintonizada alguna emisora. Los RAMALAZOS de la moda, una publicación aislada, tienen la particularidad de evadir el sentido complejo de cada sujeto; a la vez, apenas atienden a las peculiaridades, cuando, ni todos reaccionan igual ni están sujetos a las mismas condiciones. Eso del uniformismo, de meter a todos en las mismas conclusiones, resulta intempestivo dentro del terre no biológico.

Siendo importante el cloruro sódico para las funciones vitales, están demostrados los efectos nocivos del EXCESO de SAL en las comidas, hipertensión, accidentes cerebrovasculares, cardiopatías, entre otros; por lo tanto, la moderación es necesaria. Aunque las respuestas varían según los sujetos. En las campañas de supresión de la sal, el organismo recurre a mecanismos progresivos de adaptación, que anulan su efectos en poco tiempo. Insisto en esa manía de planificar para todos en un conjunto, que es en realidad heterogéneo.

Por otro lado, los niveles bajos de sodio, HIPONATREMIA, sea por comidas deficientes, sobre todo en ancianos, empleo de diuréticos, supresión de la sal; acentúan el deterioro del individuo. Disminuye la movilidad, tan fundamental para la gente de más edad. Aumentan los índices de mortalidad en porcentajes muy significativos en cuanto se ven afectados por otros procesos y les pilla en esas condiciones. La moderación no conviene radicalizarla.

Con el hierro realizamos también comportamientos curiosos y contradictorios, contando con las necesidades cambiantes del organismo. Según los factores genéticos, muy influyentes en el metabolismo de este mineral. Según la época de la vida, en fases de crecimiento, embarazos, ejercicio físico, enfermedades u otras circunstancias. Las deficiencias en los aportes de hierro son más frecuentes de lo esperado, en especial en las mencionadas fases de mayores requerimientos. Como contraste, su utilización en el dopaje deportivo alcanzó niveles preocupantes en sus variadas fórmulas (EPO, ferritina, hierro). Se cruzan las dos tendencias habituales, desinterés en los aportes y extravagancias en los excesos.

El recurso de la diversidad resuelve gran parte de los desconocimientos en las cuestiones de la alimentación. Las tendencias a pautas fijas suelen acumular la toma de sustancias que siendo buenas acaban siendo peligrosas por su incremento; pasando también las carencias leves a deficiencias importantes. Ambas desviaciones acaban creando peligros solapados.
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