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​Las elecciones madrileñas, el termómetro de la democracia española

Sentimos un escalofrío cuando un juez tiene la osadía de decir que los gobiernos populares se han caracterizado por “26 años de odio y señalamiento del diferente”
Miguel Massanet
martes, 4 de mayo de 2021, 03:58 h (CET)

Los españoles de a pie, entre los que nos encontramos, tenemos la certeza de que el gobierno actual, el del señor Pedro Sánchez y, hasta hace unos días, el del señor Pablo Iglesias, comenzó su andadura, tortuosa, insegura y poco eficaz, a partir del mes de enero del 2019. Sin embargo una ministra, una de estas que nos aportó el partido de Unidas Podemos ( deberían pensar en cambiar el nombre debido a la poca eficacia, escasa popularidad y evidente falta de capacidad y preparación de sus representantes parlamentarias y ministras del gobierno) esta señora  jueza ( parece que los representantes de la magistratura, que promocionó el gobierno del señor Sánchez, han sido y son los que están dando la campanada, en esta legislatura, por su poco acierto, escaso pudor cuando se trata de aplicar la Justicia y poca decencia cuando, como es el caso del juez Marlaska, después de haber recibido un rapapolvo fenomenal de parte del TS, sigue tan campante como si no hubiera pasado nada sin que se le haya pasado por su mente la idea, por otra parte evidentemente necesaria, de presentar su dimisión y regresar a su casa). Efectivamente la ministra de Trabajo, la señora Yolanda Díaz, nos ha sorprendido con unas declaraciones, por lo menos inquietantes y demostrativas de que alguien en este Gobierno de comunistas y socialistas, parece que acaba de caerse del tilo y no se entera de lo que ha estado pasando en esta nación desde el mes de enero del 2019, en el que el actual ejecutivo tomó en sus manos las riendas del país.


Nos dice la señora ministra que: “Este mayo, lo que va a pasar es que comienza la legislatura de verdad”.  Nos preguntamos si los dos años largos que venimos padeciendo a estos señores dirigiendo el país, aparte de que a muchos españoles nos ha parecido la peor pesadilla que podríamos tener, no han formado parte de la legislatura o es que, simplemente, se trata de un ensayo que unos aprendices, aspirantes a gobernantes, se han tomado para hacer prácticas con la economía, la salud, el trabajo, las libertades, las vidas y los derechos de los ciudadanos españoles y que, ahora, ( lo dice la señora Díaz) es cuando, por fin, se han decidido a empezar a gobernar después de que los fracasos en la conducción de la pandemia de coronavirus, su falta de anticipación en reconocer su magnitud y gravedad, los palos de ciego que han estado dando con la maltrecha economía del país, el grave endeudamiento en el que nos han metido ( en febrero de este año 2021 teníamos en España 1,367 billones de Deuda Pública o lo que representa un 121% del PIB) algo que tiene una consecuencias que, aún si llegara a recuperarse la economía y vinieran, algo que no está previsto, una serie de años de bonanza económica, nuestros hijos deberían pasarse parte de su existencia pagando impuestos para poder atender a sus intereses y saneamiento.


Pero lo que no sabemos es, si a lo que se refiere la señora ministra tiene relación con la puesta en marcha de Lomloe (la ley educativa de la señora Celaá), una ley cuestionada no solamente en España sino en la propia UE, ante cuyos tribunales está recurrida y si  los estudiantes van a mejorar su nivel y capacitación para su futuro o, si se aprueba curso con varios suspensos lo que estaremos consiguiendo es que, en lugar de licenciados competentes, salgan de las universidades una reata de jumentos, eso sí, todos muy bien aleccionados en las doctrinas leninistas. O si el aumento de los impuestos, reafirmado por el señor Pedro Sánchez , para poder atender a los faraónicos proyectos de mejoras sociales, que los filocomunistas del actual gobierno piensan que deben ponerse en marcha para añadirse al salario mínimo o básico de los españoles de rentas bajas, algo que ya está legislado, pero que sigue durmiendo el sueño de los justos porque, en realidad, seguimos sin disponer de la dotación necesaria para poder hacer frente a semejante dispendio, que se calcula en unos tres mil millones de euros y seguimos, como ya se ha dicho, entrampándonos hasta límites de que se pueda poner en peligro la estabilidad de las cuentas de nuestro país.


Cuando observamos el comportamiento que está teniendo el actual Gobierno de la nación en cuanto a unas elecciones, las de la comunidad madrileña, en las que lo correcto hubiera sido que permaneciera neutral mientras los distintos candidatos discutían y tenían debates sobre los temas que debieran interesar a los madrileños; no obstante, sin que le importare un ápice sustituir al candidato del mismo PSOE, el señor Gabilondo, restándole protagonismo y actuando sin preocuparse, poco ni mucho, de desmentir la propuesta del candidato, que se había comprometido a no pactar con el comunista Iglesias y a no aumentar los impuestos en la comunidad, durante su mandato; el presidente, Sánchez ha irrumpido, como elefante en cacharrería, para asumir el protagonismo en la contienda. El pobre señor Gabilondo que, a lo que en realidad aspiraba era que lo nombrasen Defensor del Pueblo de la comunidad y, pese a sus reticencias le han obligado a presentarse a las elecciones, porque no tenían a nadie mejor que oponer a la señora Ayuso, cargando con el “marrón” de convertirse en un personaje sin personalidad ni posibilidades algunas de obtener un buen resultado. Y así es como, señores, lo tienen, al pobre diciendo y desdiciéndose, según diga el guion de la Moncloa que se ve obligado a seguir. Y, consecuencia, de todos estos bandazos fue tal la confusión de este hombre que hasta ya se emparejó con Iglesias en el debate, cuando habló de gobernar juntos; desdiciéndose de su promesa original de no pactar con el comunista.


Pese a que en el Gobierno no quieren oír hablar de que los resultados de las elecciones de Madrid pueden tener efectos importantes en el resto de comunidades españolas, han sido ellos mismos con su comportamiento obstructivo, con su participación directa en los mítines, con la operación de convertir a la señora Ayuso en el enemigo a batir haciendo de ella el centro de todas las puyas, insultos, descalificaciones e injurias, presentándola como un ogro dispuesta a cargarse las libertades de los madrileños y a implantar un régimen opresivo sobre ellos. Lo que se han dejado en el tintero y lo que va a ser, salvo una sorpresa mayúscula, lo que les va a condenar a convertirse en oposición, es que la señora Ayuso no es una persona desconocida en la comunidad, no es alguien que acabe de llegar y de quién no se conozcan sus antecedentes, su forma de gobernar, sus defectos pero también sus múltiples aciertos y, por si fuera poco, gracias a la propaganda adversa de los socialistas y comunistas, la han convertido en un ídolo para los madrileños que se han tornado, a la vez, en sus mejores valedores y propagandistas para que, si las encuestas que, salvo el CIS de Tezanos ( el garbanzo negro), pronostican unánimemente la victoria de la candidata del PP, no estén todas equivocadas.


No podemos negar que, las esperanzas de todos los que no pertenecemos a esta izquierda resabiada que amenaza con la destrucción de España, están puestas en este órdago que se está planteando en Madrid y que estamos convencidos de que, si se produce como se espera, una victoria holgada de la señora Ayuso, que le permita gobernar de nuevo sobre todos los madrileños; el efecto contagio en otras comunidades, que ya están decepcionadas de estos gobernantes autoritarios y de talante totalitario que están intentando acabar con nuestra democracia para implantar un régimen de tipo dictatorial, como ya están haciendo, hurtando a los españoles el debate en el Parlamento sobre las leyes que van promulgando mediante el procedimiento de decreto-ley, mediante las cuales lo que se intenta es ir socavando, de una manera furtiva y maliciosa, los derechos constitucionales de los ciudadanos españoles; es muy probable que acaben tomando ejemplo de los madrileños.


O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie no podemos negar que sentimos un escalofrío de preocupación cuando un juez, como es el caso de Fernando Grande-Marlasca tiene la osadía, el atrevimiento, la cara dura y la desfachatez de decir que los sucesivos gobiernos populares en Madrid se han caracterizado por: “26 años de odio y señalamiento del diferente”. Queremos entender que lo del odio se lo ha sacado de su dura mollera, ya que no ha habido ninguna protesta durante estos años que ha gobernado la derecha, por parte del pueblo madrileño, respecto a conductas del gobierno popular que hayan tenido efectos en los que se demostrara odio contra nadie, si acaso prevención, vigilancia y actuación policial contra los delincuentes y respecto a aquellos que sólo buscan el desorden y el caos. Algo intuimos que, en el caso del señor Marlasca, por sus inclinaciones homosexuales, es posible que no se haya podido resistir a mostrar su resentimiento por algo que no se puede atribuir solamente a la comunidad madrileña, sino que, apenas hace unos años, se consideraba en toda la nación como algo inmoral, antinatural y denigrante. Y la frase de hoy, que dedicaremos a quienes muestren aversión al totalitarismo gubernamental. La frase se la debemos a Friedrich Hayek y dice así: “En un Estado totalitario la situación es, permanentemente y en todos los campos, la misma que en los demás países domina algunos ámbitos en tiempos de guerra. Se ocultará a la gente todo lo que pueda provocar dudas acerca de la competencia del Gobierno o crear descontento”. Sin duda, una frase para meditar sobre si les cuadra a quienes nos gobiernan.

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