Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
18º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Reflexiones   Consejos  

Contradicciones cabales

Frente a las uniformidades falseadoras, las contradicciones son sanas
Rafael Pérez Ortolá
viernes, 12 de febrero de 2021, 11:38 h (CET)

Las uniformidades no son de este planeta, y las personas estamos aquí por ahora. Casi estamos ante una de las esencias de la vida. Sea en torno a las realidades físicas o alrededor de las opiniones. El desequilibrio motivado por la enorme variedad propicia las contraposiciones y las contradicciones. Por eso, los pensamientos dispares con sus consiguientes manifestaciones siempre ofrecen rasgos discordantes; tanto más si en la exposición de las mismas adolecen de una ligereza negligente. La gravedad de la contradicción se aprecia, como bien apunta Víctor Gómez Pin en su blog, en los CONCEPTOS teóricamente mejor elaborados; por aquello de su fuerte imbricación en las mentalidades.

Vivir con las contradicciones no significa potenciarlas, podemos permanecer indiferentes ante sus sobresaltos, intentar asimilarlas con aplicaciones sensatas, o por último, agrandar sus aristas hasta transformarlas en mandobles peligrosos. Por desgracia, nos dejamos llevar por el influjo de los ambientes sin apenas meditarlo; y las presiones en tales ámbitos tienden a la CONFLICTIVIDAD, en la cual apenas se escucha, centrados en la pugna por la imposición de las ideas particulares. Ese discurso evolutivo nos interesa sobremanera por sus repercusiones no deseadas. Las tensiones incrementadas no favorecen el asiento de las argumentaciones, su fogosidad es paralizante, cuando no claramente agresiva.

No hablamos sólo de sistemas foráneos, la esencia discordante está arraigada en los adentros de cada sujeto. No estamos constituidos por un mazacote homogéneo; las peripecias de la biología son cambiantes, de un dinamismo multifactorial. Si añadimos los matices psicológicos, todavía se complica más esa constitución. Por si faltaba algo, los años pasan y las cosas se van apreciando de distinta manera. Comprobamos a menudo esa INESTABILIDAD, modificamos los criterios influidos por las circunstancias externas y por el talante emanado desde los interiores de uno mismo. Necesitamos congeniar con estos cambios para evitar los descarríos; para ello es fundamental la adaptación sucesiva.

No nos queda otra, estar atentos a las diferentes formas de la convivencia, es imprescindible; algunas son totalmente opuestas a las otras. La dificultad para seguir dentro de una directrices determinadas es obvia. Más que soluciones , hemos de contentarnos con aproximaciones; las condiciones cambian antes de habernos adaptado a las anteriores. Pensemos en las bondades democráticas. Cuando las valoramos, pronto tropezamos con las versiones contrapuestas, funcionando con las socorridas MAYORÍAS, según las opiniones decisorias de cada cual. Pero las contradicciones acogotan si vamos perdiendo empatía, fraternidad y los mínimos afectos sociales.

Existen problemas difíciles de soslayar, superan al simple contraste e involucran a otras formas de funcionamiento de las personas. En su análisis ya no es suficiente la calibración del asunto en sí; sobre todo si la actitud de los intervinientes se sale de la buena voluntad. Los recovecos de cada sujeto quedan fuera del alcance normal para los demás. La desvergüenza ensombrece el proceso deliberativo en su conjunto; apreciamos grandes dosis de CINISMO en los principales participantes habituales. Ni se habla en serio de acuerdos, estos se tornan en imposibles con las posturas sometidas a intereses ocultos; las razones auténticas ni se tratan ni se las espera en plena vorágine.


Cuanto mayor homogeneidad se aprecie en los comportamientos, estos se vuelven más sospechosos de albergar engañifas subyacentes; su misma uniformidad los delata. Mucho se han tergiversado palabras como tolerancia o participación verdadera, información o transparencia; son ejemplos claros de las malas conductas frente a las contradicciones, porque sus significados se tornan inextricables. Algo similar ocurre con la idea de PLURALISMO, quizá quede como concepto archivado, pero según se mire, tiende a ser una especie en extinción, son excesivos los apaños para desarrollar conexiones limitantes. ¿Hablar de pluralismo mientras no se tengan en cuenta los participantes?

A pesar de las reiteradas evidencias, somos testarudos, no queremos darnos por enterados de la realidad discordante. Lejos de asumir sus condicionamientos, perseguimos enajenados la meta de mantener postura por encima de los demás, como si no existiesen otras versiones con derecho. Semejante descarrío no presagia nada bueno, desplaza las deliberaciones por terrenos impropios, basados en la anulación de mucha gente en beneficio de los mangoneantes. Por el contrario, el que llamaré IMPERATIVO CONTRADICTORIO es el fiel reflejo de los aspectos existenciales cruciales. A base de respeto, intercambio de ideas y conocimientos, así como resoluciones centradas en el pluralismo; genera la opción prometedora.

El reto nos empuja a sacar el mejor partido de la suma de factores con cualidades dispares. Con el símil musical de la orquesta, compiten violines y trompetas, oboes y pianos, en una aparente divergencia irremediable. Es la administración de sus intervenciones la que les conduce al resultado final. La melodía fantástica conseguida permitirá todo tipo de ensoñaciones para satisfacción de cada participante. En el logro final cuentan músicos y escuchantes. Esa ARMONÍA destila la mejores aportaciones, incluso novedosas, con registros particulares. La mezcla palpita con su fascinante celebración, cuando los objetivos trazados enlazan con ese conjunto de facultades en ejercicio, siempre renovadas en cada movimiento.

Con la pretensión de un pragmatismo acérrimo, nos involucramos en divergencias de poco fundamento. Si lo que parece bueno en la práctica ha sido poco reflexivo o apenas tiene en cuenta al prójimo, el cumplimiento de los requerimientos propios se vuelve un tanto frívolo. El UTILITARISMO funciona con un gran número de ramificaciones, cada una de ellas con indudables consecuencias. Lo apreciamos en las vidas particulares, pero en especial cuando contemplamos las tramoyas de los gestores públicos; suelen agitarnos con sectarismos mal encarados por reducir el enfoque de la utilidad para unos grupos reducidos. Las utilidades también son dispares, requieren de buen temple para los logros equilibrados.

Acabo con un toque de atención a favor de la simpatía, aportadora de razones para compartir el estado de ánimo con las demás personas; aunque también con otro toque, de alarma, para no reducirla en exclusiva a los que piensan como nosotros. Este es un fenómenos muy extendido en las redes sociales, eligiendo sólo sintonías; nos recluye en sectores atrincherados.

Las discordancias cabales son vitales por excelencia, pero no cualidades aisladas. Acompañadas de la inteligencia y la razón, nos invitan a la belleza de una auténtica SIMPATÍA, para la elaboración en común de una convivencia sana. Las actitudes crispadoras en sentido contrario, sólo refuerzan el valor de la orientación empática en busca de esa simpatía entre estados de ánimo distintos.

Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Disculpe, venía a sembrar dudas

Venancio Rodríguez Sanz

Hambre de Dios

Jaime Fomperosa Aparicio, Santander

Excursión al ibón de Campo Plano

Venancio Rodríguez Sanz

​Giro imposible de Sánchez

Es importante que abra la puerta al comunismo para que salga del Gobierno con urgencia, además de clarificar las presuntas corruptelas de Ábalos y otros

Ley de Memoria Democrática

Recordar para un demente es volver a poder respirar y soñar. Recordar para un perdedor es amasar odio para intentar envolver con él al enemigo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris