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Etiquetas:   Iglesia  

Discurso económico de la Iglesia

José Luis Heras Celemín
domingo, 12 de abril de 2015, 21:51 h (CET)
el paso al homo reciprocans”. “El mal y la muerte han sido derrotados por Jesucristo, que es el Señor del Mundo. Con Él un mundo nuevo ha comenzado. Esto es lo que intenta hacer presente el cardenal, un mundo que empieza en Jesucristo”.

Las frases surgieron al comienzo mientras el auditorio intentaba relacionarlas con la ciudad de la que venía el orador: Tegucigalpa, una de las ciudades más violentas del mundo.

Con ellas, el arzobispo Osoro presentaba al cardenal de Tegucigalpa Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga. Un currículo único: salesiano, maestro, profesor de Física, Química y Matemáticas, músico que toca piano y saxofón, piloto de aviones, habla seis idiomas (español, francés, inglés, alemán, italiano y portugués) además de latín y griego, doctor en Teología, Psicología y Psicoterapia. Sacerdote, obispo y cardenal. Después, algunas apreciaciones personales de quien se quedaría absorto escuchando al hondureño: “Va diciendo por ahí que hay que hacer trasplante de ojos y de corazón, para ver y sentir la realidad como Jesucristo”. “Vive en riesgo de existencia apostólica, como San Pablo”. “Pasión por la identidad cristiana”. “Presidente de Cáritas.”

“Se le pasó la mano”, agradeció el presentado con tono dulce, sudamericano, para entrar en el tema que le llevaba allí, que no era la realidad de la Iglesia en la América pobre, sino exponer el discurso económico de la Iglesia.

El hondureño preparó el ambiente reconociendo que la economía es un tema espinoso y que estaba en el lugar apropiado, el Foro Nueva Economía, “porque la economía no está funcionando…, y el papa Francisco ha empezado a llamar la atención”.

A partir de ahí, el discurso, pura sucesión de titulares, se convirtió en una sarta encadenada de preguntas con respuesta, principios económicos concatenados e ideas:

“¿Qué sabe el Papa de Economía?”. El liberalismo economicista, que tiene como hijo mayor al capitalismo moderno, terminó como un juego de azar, porque no reconoce la centralidad de la persona, se rige por una economía de mercado absolutizada y provoca desigualdad y pobreza, que son el déficit más importante de la economía de mercado”.

El neoliberalismo está en una crisis que pone en valor los desniveles que produce. “Una economía de exclusión y de inequidad mata”, dice el papa Francisco en la exhortación apostólica “Evangeli gaudium”: “Hay que pensar en algo nuevo”. Se acaban las alegorías y empiezan las tragedias.

“Si no hay equilibrio entre la libertad, la responsabilidad ética y la libre empresa se cosifica utilitariamente a la persona reduciéndola a un bien de consumo”. Si el mercado se deja permear por la responsabilidad social, si la persona entra en el mercado, habrá un capitalismo más humano. Si no, se llegará a la “dictadura de una economía sin rostro y sin alma humana… en una sociedad de élites que produce una economía del descarte”.

“No soy anticapitalista, reclamo las virtudes del capitalismo porque un capitalismo insolidario es de por sí anticapitalista”. Sí, somos corresponsables en el sistema productivo, “hay una asignatura pendiente, la participación… el trabajo y el derecho al trabajo”.

El paro, especialmente en Europa, es una espada de Damocles ¿Qué hacer, atender a las fuentes de trabajo sólo? ¿Qué hemos hecho del trabajo y del trabajador si sólo se minimizan costes y se produce deshumanización? Papel moneda, bonos, bolsa de valores, intereses…

“Se despreocupan del ser humano y se refieren al ser humano como un medio para lograr… rentas de capital y no de personas”. La voracidad neocapitalista, que no se sacia, tiene responsabilidad social.

El capitalismo no sabe qué le pasa “Aquí estamos para ganar, dijo un empresario, yo no soy Teresa de Calcuta”. Sólo se habla de cosas, de más cosas, de dinero y de placeres, pero no del hombre.

La persona si no se autoestima, tiene que someterse a dependencias externas para auto trascenderse. “El dinero y lo que con él se puede comprar son parte de un sentir psicológico,… de una sociedad que opta por el egoísmo”.

“El tipo de una economía de mercado que se concretiza en la competencia empresarial, como rivalidad, se mitigaría con dos medidas”: Política social. E integración de esfuerzos públicos y privados buscando una economía social de mercado en línea con los postulados éticos de la justicia.

Se necesitan reglas que rijan el mercado, pero lo más importante es la persona humana, que es el eje de la vida social. El desarrollo capitalista debe tomar en cuenta a la persona humana en un equilibrio ético con los medios de producción. El mal del capitalismo estuvo en prescindir de la persona y de la ética. Debe haber equilibrio entre el capital y el esfuerzo del trabajador. Cuando el Papa dice que esta economía mata, se refiere a la práctica de dejar al margen a la persona humana, que queda relegada y sufre las consecuencias: marginación, exclusión, emigración, paro, y, “como denominador común, pobreza”.

Lo que está mal hoy, puede superarse. Para que haya capitalismo debe haber empresa y medios de producción, pero hay que superar el mal constatable del liberalismo. La economía de mercado propia del neoliberalismo produce el homo economicus. Paralelamente, debe aparecer el desarrollo de la persona para conseguir un humanismo económico en el que surja, “de forma exitosa, el homo reciprocans” La atención y el ambiente fueron relajados con una excusa por la duración del discurso: “Me cuesta trabajo aterrizar”.

Después siguió, duro, resumiendo y acribillando con ideas y preguntas.

“¿Cura, qué estás hablando de economía? Yo tengo un espacio ahí, la ética”. El capitalismo distorsiona con una mirada culposa. Globalización de la indiferencia. Redistribuir la riqueza con miras al bien general, buscando la cohesión social y responsabilizando a los que deciden.

El sujeto es más que la cosa. Hay un desgaste ético que produce tristeza, porque donde se busca existe corrupción.

La persona corrige al capitalismo como modelo social. Es el elemento referente ineludible para superar las carencias éticas.

¡Qué buena la colaboración entre religiones para conseguir la ética… y la generosidad!

Eso puede aportar la religión al mundo. No bipolaridad, sí dipolaridad. Lo económico no debe producir dipolaridades. La empresa y la economía pueden usarse como elementos de humanización.

Deuda: una carga a las generaciones que vienen. “Después de mí el diluvio, piensan algunos gobernantes. Que paguen otros, yo salgo muy bien. Esa opción no es buena ¿Por qué gastar lo que no se tiene?”.

El mercado dispone la realidad humana, impone su modo de pensar y actuar y aplica su escala de valores.

El libre mercado no es enemigo de la cooperación. La economía de mercado es un desafío para la evangelización.

Una vez dejado el atril, desde la mesa, el cardenal contestó afable y exacto sobre:

Populismo de Venezuela.- “Hay que decir la verdad, un pueblo no puede ser gobernado por dictadores”. Reprimir es signo de debilidad. Venezuela no puede estar aislada, la aísla un gobierno que cuestiona la libertad. Delito de lesa humanidad. Un dictador se cree Dios.

Ley del aborto en España.- “No me toca, no vivo en España… Si tú prometes algo, tienes que cumplirlo”.

Deuda externa griega y argentina.- “Las deudas deber pagarse, pero hay situaciones en que una deuda es impagable”. Aplicar los intereses de la deuda para aliviar la pobreza.

El G 9 (grupo de cardenales encargado de la reforma de la Curia).- No es la primera reforma de la Curia. El Papa está con nosotros y escucha.

Errores de la Iglesia y pederastia.- Hay que corregir, pero también hay cosas buenas.

Posibilidad como papable.- ¡Líbreme Dios!

Cristianos en África, Asia y matanzas.- Falta solidaridad. ¿Qué hace el Consejo de Seguridad de la ONU? El 25 de septiembre el papa Francisco irá a la ONU “espero que dé una sacudidita”

Catolicismo y socialdemocracia.- El cristianismo no tiene partidos.

La política.- Ha quedado degradada porque se ha convertido en un fin para enriquecerse. Es noble y hay que devolverle dignidad. Políticos de calidad, porque “la suma de mediocridades no va a producir la excelencia”.

Corrupción política.- “Vete a la política y límpiala”.

¿Por qué vive con riesgo?- Apuesto por la libertad desde la ética.

Al acabar, el auditorio, tranquilo, asimilaba el discurso económico de la Iglesia..
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