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Etiquetas:   Emprendedores  

La necesidad de ir más allá: vicisitudes de la mujer emprendedora con discapacidad

Muchos son los pros para que más mujeres con discapacidad decidieran emprender su propio negocio
Redacción Siglo XXI
@DiarioSigloXXI
sábado, 24 de enero de 2015, 12:41 h (CET)
MADRID, 24 (SERVIMEDIA/BEATRIZ SANCHO)



En un momento como el actual en que el empleo por cuenta ajena está en crisis es necesario estudiar nuevas formas de acceder al empleo y una de ellas es el autoempleo. Así lo explica Roser Romero, secretaria de Organización de la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Cocemfe) para quien las mujeres “hemos incrementado de manera muy importante nuestra formación y experiencia profesional” y “esto puede aprovecharse y convertirse en experiencias de autoempleo”.

Insiste Romero en que las mujeres con discapacidad “cada vez estamos más presentes en múltiples sectores productivos y profesiones” y que esto, precisamente, “incrementa las oportunidades de poner en marcha experiencias de este tipo”. Pero que esto no lleve al engaño, la “cultura emprendedora no es la solución, sino una de las alternativas posibles para la obtención de los recursos necesarios para vivir”, clarifica.

Según el informe 'El empleo de las personas con discapacidad. Año 2013' presentado el pasado mes de diciembre de 2014 por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el aumento del desempleo entre la población se incrementó especialmente entre las mujeres con discapacidad, cuya tasa de desempleo creció un 2,5 por ciento y se sitúa actualmente en el 35,3 por ciento de la población activa del colectivo de personas con discapacidad.

Lo que parece no poder precisarse hasta el momento es el número de mujeres con discapacidad que han emprendido su propio negocio. Antonio Tejada, presidente de la ‘Asociación Española de Emprendedores con Discapacidad’, alega que esto es así porque no disponen de estudios realizados sobre el tema, aunque asegura que, según la información interna que manejan en su entidad, “es mayor el número de hombres con discapacidad que emprenden que el de mujeres” y que de cada diez personas con discapacidad “sólo tres son mujeres”.

Por su parte, Ana Puga, presidenta de la 'Asociación de Mujeres Emprendedoras con discapacidad' (Aemedis), recuerda que “las personas con discapacidad triplican la tasa de desempleo respecto a las personas sin discapacidad”.

No obstante, no todos los datos son tan poco halagüeños y, en este sentido, Tejada argumenta que en los últimos meses en la asociación que preside han observado una tendencia a la alta de mujeres con discapacidad que demandan asesoramiento. Además, destaca que “vienen con mucho ímpetu, garra y coraje” y también “con las ideas muy claras de que deben abanderar el cambio en su vida y ser valoradas a nivel profesional”.

RAZONES PARA EMPRENDER

Muchos son los pros para que más mujeres con discapacidad decidieran emprender su propio negocio. Entre ellas, Ana Puga, menciona fomenta la autonomía personal, pero también “la participación social, el bienestar y, en definitiva, la calidad de vida de las mujeres con discapacidad”, puntualiza. Y se hace perentorio promover el emprendimiento en la mujer con discapacidad debido a la “grave y doble discriminación que sufrimos: por el hecho de ser mujeres y de tener discapacidad”, denuncia Puga.

Matiza Antonio Tejada que esta doble discriminación “en ocasiones, puede ser triple o cuádruple” cuando a las variables de discapacidad y género les sumamos otras como las de “nivel de formación, si proviene de un ambiente rural o no, el poder adquisitivo o estatus social familiar y personal, la excesiva protección en el entorno más cercano de la persona que quiere emprender o la ausencia de accesibilidad, entre otras muchas”.

Por ello, para el presidente de la ‘Emprendedores con Discapacidad’: “el emprendimiento puede ser el principio de la liberación de estas cargas que impiden el normal desarrollo personal y profesional de la mujer, ya que se empiezan a tomar decisiones propias y a crear su propio camino gracias a la superación, empoderamiento, etc.”, subraya.

Roser Romero, que también es presidenta de la Comisión para la Autonomía Personal del Cermi y de la Confederación Estatal de Mujeres con Discapacidad (Cemudis), entresaca las características favorables de una mujer con discapacidad que emprenda un proyecto. “Las mujeres disponemos de una serie de competencias y habilidades personales y sociolaborales asociadas a roles sociales asignados, que pueden ser puestas en valor en la proporción de servicios interesantes para yacimientos de empleo emergentes”, indica.

Además, reivindica que precisamente por el hecho de que “participamos socialmente en igualdad de condiciones en todos los aspectos de la vida, debemos empoderarnos también en la puesta en marcha de iniciativas de autoempleo”. Sin embargo, sí distingue Roser Romero que las mujeres entre sí son muy diversas y que hay que tener en cuenta dentro de esta diversidad que “no todas las mujeres disponen de las competencias, conocimientos, experiencias, recursos y oportunidad para ser emprendedoras” y que, por este motivo, “habrá un amplio sector de mujeres que preferirán o que no tendrán más remedio que ser trabajadoras por cuenta ajena”.

CLAVES

La secretaria de Organización de Cocemfe tiene claro lo que es necesario para que la mujer con discapacidad emprenda: más formación, más experiencia laboral en el sector en que se piensa emprender, más ecosistemas de apoyo a la cultura emprendedora y al emprendimiento, recursos e infraestructuras para la puesta en marcha de oportunidades empresariales, difundiendo y poniendo en valor experiencias empresariales positivas y de fracaso promovidas por mujeres. Asimismo, Romero también cree que para conseguirlo hay que crear y participar en redes de colaboración empresarial, contar con la implicación del resto de las personas en la dinámica familiar y, por supuesto, con el apoyo de las administraciones públicas y entidades privadas para la puesta en marcha de programas de apoyo, discriminación positiva y sensibilización.

También la presidenta de Aemedis coincide con la representante del Cermi en que para que el emprendimiento de la mujer con discapacidad tenga más éxito hay que conseguir “una mayor visibilidad de las mujeres con discapacidad y una igualdad real en la sociedad actual que discrimina. Por este motivo, dice Ana Puga que profesionales, expertos, políticos, colectivos, instituciones y organismos “deben promover con más eficacia medidas que consoliden la participación ciudadana para que no existan trabas y, de este modo, mejore la seguridad y confianza en las mujeres con discapacidad.

Lo que una mujer con discapacidad requiere para emprender “no difiere del hombre”, sostiene Antonio Tejada. “Hay que tener inquietudes, querer cumplir sueños y comenzar a construir un camino profesional buscando la felicidad propia a nivel personal”, manifiesta Tejada, quien también es, según se define, “maestro que educa en equidad” y “periodista que denuncia la injusticia social y visibiliza minorías”.

A su parecer, lo que “realmente” hacen falta son ganas porque “el camino del emprendimiento no es sencillo, aunque sí muy gratificante si realmente eres emprendedor o emprendedora”, asegura por experiencia. “Se trata de marcar tus objetivos, tus metas y de alcanzarlas día a día”, explica Tejada.

TRABAS

Pero muchas son las trabas que este sector de la sociedad se encuentra y que afectan a sus emprendimientos. Entre ellas las que la presidenta de Amedis obtiene del análisis de la realidad y que son, a su juicio, la falta de concienciación social, de confianza en las capacidades, de formación especializada adaptada y de accesibilidad universal, además del “frecuente desconocimiento de la propia discapacidad”, añade.

Subraya además Ana Puga, y coincide con ella Antonio Tejada, que en ocasiones “no hay igualdad de oportunidades” y que, por este motivo, “debemos conseguir esa mayor visibilidad de las mujeres con discapacidad y una igualdad real en la sociedad actual que discrimina y no depende de las propias mujeres sino del conjunto de la ciudadanía”, sostienen los presidentes de las dos asociaciones.

Puga insiste en que uno de los mayores escollos que se encuentra una mujer con discapacidad a la hora de emprender un negocio es la doble discriminación mencionada anteriormente y que Tejada incrementa, como hemos dicho, a “triple y cuádruple en ocasiones”. Pero también enumera otras barreras para las mujeres con discapacidad que emprenden constatadas en la asociación que preside como “la baja autoestima por el miedo a afrontar retos, ya que, en ocasiones, la familia o el entorno educan sólo para ser amas de casa”.

Por último, la dirigente de Aemedis destaca como otros impedimentos “la poca confianza que tiene el entorno en las mujeres con discapacidad, tanto la familia como la sociedad en general”.

La también presidenta de Cemudis, Roser Romero, advierte, no obstante, que esta opción del emprendimiento tiende a sobrevalorarse cuando las sociedades y las administraciones “son incapaces de crear empleo con su políticas económicas, industriales, educativas, de investigación, etc., y trasladan la responsabilidad únicamente a las personas desempleadas”. “Si no eres capaz de autoemplearte es que eres un inútil”, menciona al respecto.

“En cualquier caso, España es un país de pymes y pequeños negocios gestionados por mujeres, que quizás no esté puesto en valor”, descubre la presidenta de la ‘Comisión para la autonomía personal del Cermi’. Y es que “la discapacidad no es sino una traba más añadida a las múltiples dificultades con que se encuentran las mujeres emprendedoras”, recalca Romero.

Para esta mujer, sin embargo, los obstáculos que se encuentra este sector de la sociedad son las mismas con los que se toparía cualquier persona emprendedora más las que se añaden, por supuesto, por la variable de género y discapacidad: menor formación que la población en general, ídem en experiencia laboral, inferior número de sectores y profesiones a las que acceder, horarios, cuotas de participación en las tareas familiares, estereotipos sociales, prejuicios, problemas de accesibilidad en el transporte e infraestructuras… “Todo esto nos pone en inferioridad de condiciones a la hora de emprender un negocio ya que en general nuestra experiencia en el mercado laboral, clave antes de poner en marcha uno, ha sido deficitaria respecto a los hombres y a la población en general”, confirma Romero.

EMPRENDEDORAS DE HECHO

Hay muchas historias normales, pero también variopintas de mujeres que con su discapacidad han emprendido exitosamente. En este periódico digital hemos dado cuenta de ellas de manera más profunda en estos dos reportajes y, una vez más, retratamos a varias féminas que dan el perfil.

Una es Mireia Cabañes, que tiene 27 años y ya hace dos décadas fue amputada tras ser diagnosticada con el sarcoma de Edwing. Cuenta que nunca le ha abandonado la sonrisa y que es esta la que le ha ayudado a enfrentarse al mundo continuamente. Licenciada en Comunicación Audiovisual, se especializó en Gestión y Creación de Contenidos Audiovisuales. Sin embargo, tras cuatro años peregrinando por diferentes empresas del sector y “aunque el trabajo me gustaba”, sintió que “tenía la necesidad de ir más allá”.

Confiesa Cabañes que quiso hacer realidad las ideas que ocupaban su cabeza y que así fue cómo surgió ‘La Quinta Avenida’, una agencia de Marketing y Comunicación. La traba principal y, de momento, la única que han tenido, dice que es el tema económico “debido a la escasez de ayudas para jóvenes emprendedores con y sin discapacidad que existen”. No obstante, en palabras de Mireia, “el balance es más que positivo, ya que no hay nada mejor que la sensación que se tiene al estar cumpliendo un sueño”.

También está Nadia Adame quien para Tejada es, sin duda, “un gran exponente de lo que significa en España ser mujer emprendedora con discapacidad”. Ella fundó en 2011 ‘Emprendedores con Discapacidad’, pero además es actriz, bailarina, coreógrafa y cofundadora y codirectora artística de ‘Compañía Y’, que produce y presenta obras de teatro, danza y cine, y ofrece talleres y cursos.

Otro caso significativo es el de Laura Guirao. Resulta ser otra de las fundadoras de ‘Emprendedores con Discapacidad’, pero también socia de la empresa ‘NoSoloRed S.L.’. Esta mujer es programadora y diseñadora web y está especializada en trabajos con software de código libre. Además tiene amplia experiencia en el CMS Joomla, así como los sistemas de aulas virtuales Moodle y Chamilo y en las aplicaciones web con PHP y MySQL.

Por último, aunque todavía no se ha materializado su proyecto, rescatamos también el caso de otra mujer con discapacidad que se encuentra en pleno proceso de realizar su sueño, su propio emprendimiento. Se llama Laura Castela y, al igual que Mireia Cabañes, es licenciada en Comunicación Audiovisual. Tiene amplia experiencia en interpretación y teatro. Su anhelo y sus esfuerzos los está dedicando en estos momentos conjugar ambas disciplinas bajo un proyecto que consiste en “la capacitación y adquisición de habilidades y destrezas comunicativas para perder el miedo a hablar en público y adquirir confianza y seguridad en uno mismo”.

PERSPECTIVAS

Los resultados de no tener en cuenta la variable de género para la inclusión laboral y social de las mujeres con discapacidad para Antonio Tejada son todos los datos de empleo de personas con discapacidad que “van demostrando una mayor brecha de desigualdad laboral existente entre hombres y mujeres con discapacidad, con un aumento de tasa de desempleo del 2,5 por ciento según el INE en el pasado ejercicio, mayor si cabe en proporción al colectivo de hombres y mujeres sin discapacidad donde sólo es del 0,5 por ciento”, apuntala Tejada.

Agrega el profesor y periodista que, según el Informe Capgemini titulado 'El perfil del trabajador con discapacidad 2014', “entre enero y octubre de 2014, la Fundación Adecco incorporó al mercado laboral a 2.387 personas con discapacidad, correspondiendo el 55% a hombres y el 45% a mujeres”. Respecto a estos datos, concluye Tejada que “esta dificultad añadida de acceso al empleo que tienen las mujeres con discapacidad repercute directamente en las posibilidades reales de independizarse y de tener autonomía propia”. “Si no se tiene en cuenta la variable de género se está realizando una doble discriminación”, esgrime.

Para el presidente de ‘Emprendedores con Discapacidad’ la doble discriminación de las mujeres con discapacidad se puede extinguir solo “erradicando primero la actual discriminación existente de género entre hombres y mujeres sin discapacidad y, posteriormente, erradicando la discriminación entre personas con y sin discapacidad”. Tejada expone que la exclusión y discriminación conforman “la cadena que debemos ir destruyendo a nivel horizontal y vertical.

El problema es que en mucho ámbitos el simple hecho de ser mujer, ya te presupone una menor valía en el mercado laboral”, remacha. Si a esto le sumamos el hecho de tener una discapacidad y los prejuicios sobre la capacidad de trabajo de las personas con discapacidad “tenemos un cóctel que mucha gente aún no es capaz de asimilar y de valorar correctamente”, concreta.

Señala como posibles soluciones Roser Romero el “evidente cambio de mentalidad necesario para que se termine con muchos de los estereotipos, roles y prejuicios que todavía hay hacia las mujeres con discapacidad. La educación en valores, puede llegar a ser nuestro mayor aliado, pero también es preciso que en el seno de las familias se modifique actitudes y miedos hacia la inserción de las mujeres con discapacidad”, alienta.

El problema más acuciante, en su opinión, es que, en general “se ve más a la discapacidad que a la persona; aquello para lo que tiene dificultades que aquellas cosas que sí puede realizar, y se la sigue comparando con los roles atribuidos a las mujeres y con la ‘chica 10’ que todos los hombres quisieran tener en sus vidas, en su trabajo, en los institutos o simplemente viendo en las calles”, retrata la también secretaria de Organización de Cocemfe. Informa, en cambio, que “la reciente creación de movimientos de mujeres con discapacidad está siendo la punta de lanza para ese cambio de mentalidad que precisa nuestra sociedad”.

Por experiencia propia, Antoni Tejada, testifica que como individuo te sientes realizado al realizar un proyecto empresarial, ya que “aumenta considerablemente tu capacidad de decisión y de búsqueda de nuevos caminos por explorar”. Pero a todo lo que ofrece el convertirse en emprendedor, él añadiría el significado de la palabra “futuro” porque es lo que “en definitiva se busca cuando uno comienza el camino del emprendimiento.

Un futuro digno que nos respete como individuos y donde no se prejuzgue quiénes somos por nuestras discapacidades y sí se tenga en cuenta una equidad en las oportunidades para que todos podamos competir y participar en la sociedad actual teniendo en cuenta objetivamente nuestras capacidades, sin que tampoco entre en juicio el hecho de ser mujer u hombre”.

Y es que como lo califica Roser Romero, el empleo, sea por cuenta ajena o propio, es uno de los principales factores de inclusión social. La capacidad de disponer de recursos económicos para vivir de manera digna, acceder al consumo y a la participación social, a la cultura, a la educación...”. En definitiva, asevera que “a aquellos recursos que cada persona consideran básicos para mantener un nivel de calidad de vida aceptable es lo que nos hace más personas”.

Finalmente, abrochemos recordando que para la presidenta de la Comisión para la Autonomía Personal del Cermi: “Si somos capaces de poner en marcha una iniciativa de autoempleo que coincida con nuestra motivación más profunda seremos más felices, crecerá nuestra autoestima y seremos más personas”.

Y si cómo opina esta mujer implicada tan efectivamente en el movimiento asociativo cuantas más experiencias en este sentido y más visibilidad tengan las mujeres emprendedoras con discapacidad, “mucho más positiva será la percepción que tenga la sociedad de la mujer con discapacidad en general”, invitemos pues a este sector femenino de la discapacidad a emprender, consigamos más ayudas y hagámosnos, parafraseando a Romero, “más fuertes ,trabajemos más y mejor por nuestros derechos entre los que se encuentran”, qué duda cabe, “la igualdad de oportunidades real y la no discriminación”.

(SERVIMEDIA) 24-ENE-15 BSR/gja
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