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Etiquetas:   Pandemia   Coronavirus   Globalización  

​De la renta básica universal y otras cosas

Mientras nos ejercitamos en la desescalada tratemos de avizorar el futuro
Francisco Rodríguez
martes, 12 de mayo de 2020, 08:18 h (CET)

A punto de entrar en el problemático campo de una economía maltrecha oigo hablar de renta básica universal y me quedo espantado de la barbaridad que algunos social-comunistas quieren implantar.

Una cosa es un salario mínimo suficiente y otra cosa una renta básica. El salario siempre tiene una contrapartida: el trabajo al que todos estamos llamados. La renta o el ingreso básico universal no tienen contrapartida de trabajo. Una pensión de jubilación o invalidez sigue siendo una contrapartida al trabajo realizado a lo largo de la vida hasta que llega el momento, por la edad o la enfermedad, de no poder seguir realizándolo.

Dar dinero sin contrapartida de trabajo sería gravar al emprendedor con altos impuestos y dedicarlos a quien no trabaja. Por tanto cualquier ayuda que pueda darse a alguien no puede ser ni universal ni permanente sino limitada en el tiempo y por causas tasadas.

Cuando el gobierno del estado se lanza por la pendiente de impuestos crecientes para mantener una administración gigantesca y dedica alguna parte a los que no trabajan, bien porque no buscan, bien porque se acomodan a un sistema asistencialista, normalmente lo hace por cálculo electoral buscando el voto cautivo de estos perceptores de la renta o ingreso básico universal: si no nos votas, no cobras. Hay ejemplos.

También quiero apuntar a que, mientras el gobierno nos confinaba en nuestras casas en una especie de arresto domiciliario, los mayores asilados en residencias morían irremisiblemente sin asistencia ni medicamentos. Oí contar a un representante de estos establecimientos que solo les enviaban morfina y sedantes y mientras se está pergeñando en el congreso una ley para ¡despenalizar la eutanasia! y seguramente lo conseguirán, lo mismo que despenalizaron el aborto que provoca cada año el triple de muertes que las causadas por el virus que nos azota.

Algunos ecologistas iluminados hablan sin pudor de que se trata de la venganza de la madre tierra (¿la Pachamama?) porque el planeta tiene demasiada gente. En la línea de Malthus o Paul Erlich, los globalistas, que manejan todos los hilos, buscan una vacuna contra el Coronavirus-19 que además impida la fecundación humana.

Para ver cosas estar vivos: los que no creen en Dios adoran a nuestro planeta y quieren descargarlo de habitantes ¡Qué manía!

Los mismos que pregonaban la libertad absoluta en la vida diaria hoy quieren tenernos militarizados. Los que han impuesto el cierre de todo, incluidas las iglesias, han excluido las clínicas abortivas como servicios esenciales, porque hay que salvar vidas ¿las de los bebés no nacidos, las de los ancianos?

Muchos que denunciaban toda forma de censura por atacar a nuestras libertades constitucionales, ahora quieren censurar toda manifestación discrepante y hasta el intercambio de mensajes por las redes para evitar bulos y críticas al gobierno. Los bulos del gobierno tienen ”bula”.

Quizás la pandemia esté sirviendo para conocer mejor a nuestros gobernantes, sus ideas y sus proyectos, pues la ocasión les ha facilitado un ensayo general del totalitarismo que quisiera imponernos este gobierno de coalición social-comunista.

Por desgracia seguiremos bastante tiempo teniendo que hablar de estas cosas y no de la belleza de la primavera ni del veraneo y hasta del futbol, aunque yo no sea aficionado.

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