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Etiquetas:   Inglaterra   Donald Trump   Boris Johnson   Coronavirus  

Las medidas de Boris Johnson contra la pandemia son tardías y limitadas

En la noche británica del lunes 23 el primer ministro Boris Johnson ha anunciado el auto confinamiento obligatorio de 66 millones de residentes del Reino Unido y el cierre temporal de una serie de establecimientos que no expendan medicina so alimentos esenciales
Isaac Bigio
martes, 24 de marzo de 2020, 13:20 h (CET)

Dicha medida es insuficiente y tardía. Se da cuando el número de infectados ha estado sobrepasando los 6,650 casos y la cantidad de muertos por Coronavirus la cifra de 335. Esto implica un promedio de 5% de fallecidos para cada contaminado por el COVID-19 en UK. La epidemia en Alemania, en cambio, ha producido 3 veces menos fallecidos aunque allí haya casi 5 veces más personas que hayan contraído dicho virus.

La curva de infectados y muertos por el COVIF-19 en Reino Unido se ha disparado como efecto de que inicialmente esta monarquía fue la que menos restricciones adoptó en su continente. Hasta el viernes 20 los colegios estaban abiertos, mientras que los restaurantes y pubs solamente fueron obligados a cerrar temporalmente hace pocos días. Londres fue la última gran metrópolis en suspender el festival de San Patricio, algo que hizo casi una semana después de que fuese cancelado en Dublín.

El planteo original de Boris Johnson consistía en hacer frente al virus con la estrategia de la “seguridad del rebaño”, algo que implicaba dejar que muchos británicos se infecten para generar anticuerpos y con ello expandir dichas autodefensas. A los 650 Miembros del Parlamento se les exigía que fuesen a sentarse apiñados en la cámara de los comunes pese a que al menos 3 de ellos estaban diagnosticados con Coronavirus. Sin embargo, esta estrategia no hizo más que hacer que la curva de contaminados se empine casi verticalmente. El propio Primer Ministro debió reconocer que su país estaba dos semanas de caer en la catástrofe que azota a Italia.

Las medidas siguen siendo limitadas pues hay muchas empresas no esenciales que siguen abiertas, no se han cerrado las fronteras y se permite a la gente salir a los parques.

Algo muy serio es que no quedan garantizadas las medidas de protección para los trabajadores del transporte público y otros rubros que están conminados a seguir laborando, y que a la mayoría que ha sido obligada a no ir a trabajar no se les garantiza que sigan percibiendo los mismos ingresos o mantenga la estabilidad laboral. Carphone Werehouse acaba de decretar el cierre de sus más de 530 tiendas y el despido de casi 3 mil trabajadores. Virgin, pese a que su propietario es uno de los magnates más ricos del mundo y tiene 4 islas privadas en 3 continentes, ha mandado a miles de sus trabajadores a casa sin pagarles durante dos meses mientras que les ha reducido a la mitad del tiempo los beneficios por enfermedad.

Un fuerte problema que tiene ahora el Servicio Nacional de Salud (NHS) es la carencia de personal. Tras la salida de la Unión Europea miles de médicos, paramédicos, enfermeros y cuidadores han vuelto a sus naciones dejando muchos vacíos en la atención.

Tras al menos una década de políticas de austeridad y recortes se han eliminado numerosos servicios de salud y de protección social, mientras que el número de indigentes que duermen en las calles y el de hogares pauperizados y propensos a estar mal alimentados y posibles víctimas del virus se ha agigantado.

También tenemos que en Reino Unido hay al menos medio millón de indocumentados a quienes Boris Johnson cuando fue alcalde de Londres (2008-16) prometió luchar por darles una amnistía. Este sector hoy no puede laborar ni cobrar beneficios, por lo que está obligado a seguir desempañando los peores trabajos de limpieza para poder sobrevivir. Ello implica que este sector es altamente vulnerable y puede ser un caldo de cultivo de infecciones y de transmisión del virus. No hay manera de poder deportar a todos ellos y menos aún en las actuales circunstancias donde las prioridades son otros. De allí que la mejor receta es darles una amnistía inmediata a todos a fin de regularizarlos, ponerlos bajo control médico y beneficios temporales, y luego hacer que el estado amplíe su base tributaria exigiéndoles impuestos.

La mejor manera de combatir al coronavirus consiste en una mayor inversión en la seguridad social y en garantizar el abastecimiento. Este último es otro gran problema pues hay gran escases, algo que obliga a que el Estado racionalice y materialice el hecho de que todos los hogares puedan tener provisiones. Un planteo importante sería que el Gobierno otorgue a cada uno de los hogares canastas que incluyan mascarillas, mandiles, geles, jabones, rollos de papel higiénico, vitaminas, cítricos y productos para proteger el sistema inmunológico.

Las rentas y las tarifas deben quedar congeladas y los intentos de desalojo quedar suspendidos.

Los planes para romper totalmente con la UE el 31 de diciembre deben quedar aplazados, mientras que se impone una reorientación en la política exterior, la cual ha estado muy cercana a la de Donald Trump. Este último ha demostrado estar más preocupado con fomentar guerras comerciales y bloqueos económicos contra China, Irán, Venezuela, Cuba y otros países, antes que buscar una coordinación global para detener y revertir el avance del COVID-19.

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Pablo Emilio tobon 26/mar/20    16:45 h.
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