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Opinión
Etiquetas:   Disyuntivas  

Otra vida, insospechada

En el evidente desarraigo de nuestros portes, también deformamos períodos vitales como la infancia o la vejez
Rafael Pérez Ortolá
jueves, 25 de julio de 2013, 06:00 h (CET)
Con los diferentes “…ismos”, mantienen cohibidas las expectativas particulares. Las vidas crujen, pero los convencionalismos gozan de prolongadas venturas. Es ISMO es un tótem del que derivan buenos resultados…para algunos, los que subieron a su grupa. Tenemos la suficiente experiencia, acumulada e incrementada cada poco tiempo. Con los sucesivos ismos (sindicales, políticos, religiosos, etc.) nos intentan embadurnar, aunque no suelen pasar de meras pinturnas externas. Alguien, o unos pocos, son los encargados de manejar el pincel en cada ocasión. Los atosigantes marxismo o capitalismo, desgranaron miserias, opresiones, abusos y aún peores consecuencias con todos los grados de crueldad. Y encima, decían que con ellos finalizaba la Historia. ¡Bien apañados quedamos!.

Por mucho que los nombres utilizados adquieren relumbrón, disimulan muy mal la realidad rampante, con la que el ciudadano de a pie tropieza de manera reiterativa. En la misma medida que una idea es elevada a un IDEÍSMO elitista, voló de las mentes normales, para su ubicación en algún trono inaccesible.

Con una doble consecuencia nociva. Como ya no son unas simples ideas, sino toda una eleboración superior; superan a cualquier individuo en particular, están alejadas de ellos. Pero, como el ideísmo en sí, no tiene pies, ni ojos, ni manos, ni depósito para almacenar sus prebendas; dispondrá de los encargados de gestión para la administración de esos menesteres. Constituyen unas TRAMAS conocidas, pero cuelan a pleno rendimiento. A su fuerza de arrastre sucumben una gran cantidad de personas, que quizá sólo pretendían vivir su propia vida.

La canción, por repetida, no pierde un ápice de su malicia, tergiversó las QUERENCIAS de los corazones, para el encumbramiento de unos valores alejados de la autenticidad de cada sujeto humano. Los valores de unos pocos tomaron las riendas y con la anuencia o pasividad general. ¿La reiteración de los comportamientos forja las normativas? El lamento, como el pataleo respondón, no resuelven nada, por que en realidad no afrontan la raíz del asunto. Con sensación de impotencia, queda un rescoldo latente, ¿Será posible otro género de vida en común bajo los enfoques de un mayor carácter participativo? ¿Nos lo concederán? ¿Habrá que definirlos y pelearlos?.

Vemos el incremento de algunos disturbios asociativos, que medran en el disfrute de la vida. En la existencia surgen TRANCES constituyentes de aparición inflexible, antes o después. El sentimiento por las tragedias es uno de ellos, acaecido con naturalidad como en el caso de la muerte y otros avatares; o bien, enredados con la bestialidad de que somos capaces, ajenos a toda lógica, como podemos comprobar al abrir cualquiera de las primeras páginas informativas.

En el evidente desarraigo de nuestros portes, también deformamos períodos vitales; la INFANCIA o la VEJEZ sufren los arrebatos de esos estilos con reiteración. El solaz infantil, el tiempo liberado para sus escarceos o la cretividad fantástica; perdieron sus arrestos al son de actividades y juegos prefigurados por mentalidades con metas diferentes. Las conexiones de la convivencia dialogal con los ancianos también recorta sus extensiones. La regresión priva en aspectos como estos.

Asombra el continuismo insatisfactorio; el conformismo ocupa las orientaciones generales. Acaso veamos visiones cuando intuímos otras formas de vida adaptadas a lo que somos y sentimos. ¿Serán posibles los cambios con esos enfoques? Si pensamos en vidas extraterrestres, ¿Existirán? ¿Cómo las recibiríamos? De fuera o de aquí, con formas humanas o exóticas, al estilo de C.S. Lewis, no será tan descabellado pensar en la consideración de varias FIGURAS controvertidas en esas relaciones. Importa menos su carácter fantasmagórico o de humanoides. ¿Cuál sería la actitud en los contactos? La energía y fundamentos fuera de nuestro alcance, quizá coloquen con apariencia de humanos a figuras demoníacas, hadas, duendes o ángeles. Por eso cuesta distinguirlos. O, ¿Únicamente disponemos de la rutina visible? .

Ante un horizonte que pudiera ser tan amplio e ilimitado, también la variedad de las respuestas humanas sería curiosa de ver. Lucirían en esta competición, al menos por su número, los MEZQUINOS. Agarrotados a sus esquemas interiores y aferrados a sus posesiones efímeras, quizá meras elucubraciones. Endurecerían sus recursos vitales (Mentes y brazos), para afrontar con retraimiento novedades como las citadas. Con retos menos relevantes ya observamos estos comportamientos cuando alguna gran reforma benefactora asoma en su comarca o población. ¡Cambio a la vista! Todo lo que altere sus rincones, será mal recibido sin reflexiones de mayor dedicación.

Aunque no lo hagan en busca de coherencias significativas, los AVENTUREROS harían sentir su presencia. Gozan en el pleno disfrute de la deliciosa novedad en un movimiento incesante. La fruición del riesgo no para mientes en el análisis de las posibles consecuencias. Estarán menos atentos todavía con respecto a sus congéneres más apocados o en relacióncon las repercusiones sobre los desconocidos recién llegados. Aún en solitario, podríamos considerar que allá con sus andanzas; algo más de peligro entraña su capacidad de seducción para arrastrarnos hacia quién sabe qué componendas.

En ciertos momentos aparece el buscador de la belleza inusitada, evanescente muchas veces, pero siempre esquiva; en su trazado POÉTICO sus potencias iluminan, pero circulan por vías etéreas. Quines buscan las nuevas dimensiones en una prospección constructiva, conforman el grupo de los TRASCENDENTES, con “los cielos que proclaman la gloria” entrevistos en el cosmos. La felicidad cobra diferencias notables para cada intérprete; en contraposición a las visiones agoreras de mentes planificadas acostumbradas a conductas mostrencas. Hacia las nuevas coherencias, los códigos rancios pierden eficacia, acogotan hasta la parálisis. El dinamismo vital ronronea en la proximidad de las querencias íntimas e intransferibles que intento reflejar en el siguiente soneto:

Querencias
Potentes luces cósmicas influyen
En redes humanas de alta tensión,
Cruciales brotes de fascinación,
Que potente directriz distribuyen.

Ilusiona la noble condición
Para contactos vitales que brillen,
El gran visado existencial construyen,
En fiel sintonía con su versión.

Entre los ecos supremos incluyen
Rufián vil de un egoísmo ramplón,
Aunque de su déspota interior huyen,

Tocados por artes de creación
. Quizá dichas desvergüenzas desmayen,
Abrumadas por fondos de ilusión.
Comentarios
Isabel 26/jul/13    16:37 h.
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