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Los “gestos” de Sánchez amenazan la estabilidad de España

Separatismo, inmigración y gasto desbocado, el gran aderezo de demagogia e hipocresía del gobierno del PSOE para venderse al pueblo
Miguel Massanet
sábado, 28 de julio de 2018, 11:13 h (CET)

Sí, señores, no ha tardado mucho el nuevo presidente del Gobierno en poner en marcha sus recursos para llevar adelante su plan de intentar, con un partido con sólo 84 escaños en el Parlamento y sin fuerza alguna en el Senado, prepararse lo que ellos piensan que les va a favorecer, si consiguen permanecer en el poder el tiempo que le queda a esta legislatura, de cara a las legislativas del 2020. Nadie, en su sano juicio, pudiera pensar que todo lo que dijo P.Sánchez, cuando promovió la moción de censura que descabalgó al señor Rajoy de su puesto en la Moncloa, en cuanto a sus promesas de celebrar nuevas elecciones en tres meses, iba a ser llevado a cabo una vez conseguido su objetivo de situarse al frente del gobierno. Si hubo algún iluso que se tragó lo de unas elecciones inmediatas para aclarar el panorama político español, tan dislocado y desconcertante después de las últimas legislativas, es que no conocía bien la personalidad de este líder socialista, capaz de las más peregrinas combinaciones para conseguir hacerse con el poder. Claro que, nada más alcanzarlo ya se le ha empezado a conocer los gestos de “nuevo rico” tan propios de aquellos que no se saben encontrar cuando mejoran sus estatus y cometen los errores de bulto que demuestran que aquello de “el pelo de la dehesa” tiene más fundamento de lo que pensábamos.


Un avión oficial para asistir a un concierto, fotografías y grabaciones imitando los ratos de ocio del anterior presidente, cursilerías exponiendo sus manos de las que, al parecer, está muy satisfecho; no han sido sino pequeñas muestras de lo que nos espera al pueblo español en manos de semejante iluminado. Hoy, sin ir más lejos, nos hemos enterado de que lo de saltarse los PGE para aumentar el gasto público no era una amenaza vana, cuando la prensa nos ha revelado que una oferta de empleo público total para 2018 de 30.844 plazas se ha acabado de acordar por el Consejo de Ministros. "La mayor oferta de los últimos diez años", ha destacado la ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet, en la rueda de prensa posterior al Consejo. Según ha explicado la ministra: “la oferta de este año, además de atención a asilados y refugiados, se destinará a sectores prioritarios, como Seguridad Social y lucha contra el fraude, el refuerzo de la atención al ciudadano, la gestión de prestaciones por desempleo, seguridad y emergencias e Instituciones Penitenciarias, entre otras áreas.”. ¿Cuánto nos van a costar a los españoles en forma de aumento de impuestos o implantación de otros nuevos? Posiblemente los haya tan ingenuos que se crean que sólo van a pagar los ricos o las grandes empresas multinacionales y los bancos.


Empecemos por los resultados de la acogida del barco de inmigrantes “Aquarius” que no permitieron desembarcar los italianos de Salvini en su país ni tampoco fueron aceptados en Malta y, no obstante nuestro Gobierno ( “como un caso único” nos dijo el señor Borrell que, por lo visto no sabe en el avispero en el que se ha metido aceptando el cargo de ministro de AA.EE) les abrió la puerta de par en par, con lo cual les señaló a los sinvergüenzas dedicado al tráfico de personas hacia donde deberían dirigir sus futuras oleadas de migrantes para conseguir que sus remesas tuvieran éxito. Desde entonces, nuestra frontera del Sur, se ha convertido en un verdadero coladero por donde entran de 500 en 500 los inmigrantes que cada día desembarcan en territorio español, de modo que ya han colapsado todos los centros de acogida disponibles y, el Ejército, se ha visto obligado a improvisar lugares donde se puedan acoger a los sobrantes.


Veamos los efectos de la hipocresía solapada de nuestros gobernantes. Acogemos a los que vienen en barcazas, lanchas, botes de goma y toda clase de artilugios navegables para que no se ahoguen en el mar. No obstante muchos otros, atraídos por el efecto llamada, mueren ahogados o deshidratados, algo que no hubiera sucedido si no se los hubiera engañado e impelido a lanzarse a una ventura con todas las posibilidades de resultar un fracaso. Los que son rescatados son internados en centros, apilados porque no caben, se intenta identificarlos y los que pueden ser fichados y localizado su país de procedencia son repatriados, pero ¿qué pasa con el resto? ¡Se les da libertad para que se repartan por toda España o, los que lo consigan, se trasladen al resto de países de la UE!


Y ahora resulta que son necesarios más efectivos, a cargo del gasto público, para cuidar de ellos. Nadie admite lo más lógico y, Europa, mientras las avalanchas se reduzcan a invadir los países del Sur, parece que no está muy interesada en abordar el verdadero problema de la inmigración. Ni España ni Europa están preparadas para recibir las avalanchas de migrantes que nos están asediando, cada día más. ¡602 inmigrantes penetraron en Ceuta salvajemente, lanzando cal viva sobre la Guardia Civil de la frontera y bolsas llenas de heces (27 de ellos tuvieron que ser asistidos en los hospitales a causa de las heridas recibidas)! Y por muy lamentable que nos pueda parecer la situación de estas personas, lo cierto es que ni la ONU, ni Bruselas, ni la OMS ni todas las ONGs juntas, han sido capaces de conseguir que se actúe de forma coercitiva sobre los verdaderos culpables de que exista tanta migración; los dictadores que se han hecho dueños de los países de procedencia, a los que les viene de perillas que se vayan los ciudadanos y, entre tanto, se benefician de las ayudas que unos funcionarios corruptos, ineficaces y caraduras que desde la ONU les siguen enviando, puntualmente, sabedores de que nada de lo que envían llega a sus verdaderos destinatarios.


Pero, de cara a una audiencia, predispuesta a aceptar como bueno todo lo que venga de las izquierdas, esto de hacer el primo acogiendo a todos los inmigrantes que se nos envíen, que se distribuyan sin orden ni concierto por todo el territorio nacional, que se conviertan en delincuentes o que aumenten el lumpen dedicado a ganarse la vida a costa de aquellos comerciantes que pagan sus impuestos, sus alquileres, sus tasas municipales, sufren inspecciones y se les cierran los locales si no reúnen las condiciones establecidas por las leyes municipales para ejercer como comerciantes, mientras los vendedores ambulantes no tienen necesidad de someterse a tales compromisos y, por ende, la alcaldesa de Barcelona, la señora Colau, antes activista antisistema, prohíbe a los mossos y guardias municipales que tomen medidas para impedir que, semejante barbaridad, pueda ocurrir.


Pero Pedro Sánchez es el hombre de los “gestos”. Él sabe que, en el Parlamento de la nación , no va a poder sacar las leyes que le interesan y ha de acudir a cuantas martingalas se le ocurran para hacer ver que hace muchas cosas en favor del “pueblo” y, en especial, “ de los pobres”, aunque que sepa de sobras que va a llegar el momento en el que nuestro endeudamiento público ( ya por el 98% del PIB) va a entrar en aquel punto en el que Europa no nos vaya a consentir que permanezcamos y, entonces, todo lo que se haya pretendido avanzar se va a convertir en retraso, debido a que, como ha ocurrido en Grecia (el pueblo heleno se ha visto obligado a asumir una sacrificios, con un gobierno de izquierdas, que nunca tuvo que padecer cuando gobernaba la derecha) nos vamos a tener que apretar el cinturón cuando, precisamente, ya empezábamos a creer haber salido de lo peor de la crisis.


¡Claro que estos gestos, al menos una parte importante de ellos, no es que le salgan de su propia voluntad, al señor Sánchez, antes bien le vienen impuestos por aquellos que le apoyaron en la moción de censura, a cambio de promesas que, ahora, una vez instalado en el poder, se ve obligado a corresponder por muy cuesta arriba que se le haga! Si no cumple pierde las votaciones, como le ha ocurrido en el día de hoy en el que se ha rechazado su “senda de estabilidad y objetivo de déficit” uno de los fracaso más sonados y humillantes que se ha visto obligado a encajar.


Lo mismo sucede con el tema catalán. El señor Puigdemont, desde su dorado retiro en Alemania y quizá, dentro de poco, en su magnífica residencia en Waterloo, ha conseguido anular al PDEcat, englobándolo en el nuevo partido que denominan como “Crida per la República Catalana” con vistas a establecer una vía directa desde el lugar de Europa en el que decida instalarse, para gobernar cómodamente y sin peligro de ser encarcelado (¡gracias a los tribunales alemanes!), por medio de la cual dirigirá todos los hilos de la política catalana. Naturalmente, aún le va a quedar un hueso duro de roer, el señor Junqueras que, a diferencia de su cómoda situación de exiliado, se encuentra recluido en una cárcel, desde la que le resulta más complicado poder dirigir a sus subordinados que van a ser los que se le enfrenten, en una futuras elecciones (si es que deciden celebrarlas) para dirimir cuál de las dos formaciones nacionalistas se lleva el gato al agua.


O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadanos de a pie, vamos viendo como todos los pronósticos que, como las famosas leyes de Murphy cuando señalan la fatalidad de que, cuando algo puede salir mal, sale mal. En el caso de España mucho nos tememos que, o se consigue neutralizar a este individuo que se ha creído que dirigir una país como España, se puede hacer como quien juega una partida de brisca, o estamos abocados, vistas las primeras medidas con las que se nos han descolgado estos nuevos inquilinos de la Moncloa, a que no tardemos en encontrarnos en una situación que empiece a afectar a nuestra economía que, al menos hasta ahora, no ha empezado todavía a notar los efectos negativos que se desatarán, si el actual gobierno no rectifica a tiempo. Y no parece estar dispuesto a hacerlo.

Comentarios
Javier Arenas 28/jul/18    15:59 h.
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