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Sociedad

Discapacidad. Más de la mitad de las mujeres con discapacidad han sufrido abusos físicos

Agencias
@DiarioSigloXXI
lunes, 3 de junio de 2013, 15:01 h (CET)
- Según un libro presentado este lunes por el Foro Justicia y Discapacidad, que refleja la situación de este colectivo

MADRID, 03 (SERVIMEDIA)



El Foro Justicia y Discapacidad presentó este lunes 'Mujer, discapacidad y violencia', un libro que indica que más de la mitad de la población femenina con discapacidad ha sufrido abusos físicos, algo que en el caso de las mujeres sin discapacidad le ha ocurrido a un tercio.

Concebido con el ánimo de sacar a la luz la situación de las mujeres con discapacidad, que por el hecho de serlo se ven doblemente discriminadas, el trabajo nació de la sugerencia de Ana Peláez, comisionada de género del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi), según explicó este lunes en rueda de prensa Rocío Pérez-Puig, secretaria del Foro Justicia y Discapacidad.

El libro está dirigido por Pío Aguirre y Manuel Torres, ambos magistrados vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPG) y presidentes del Foro Justicia y Discapacidad, y consta de nueve capítulos, en los que se analizan, entre otros, aspectos como el maltrato a la mujer mayor o la situación de la mujer con discapacidad, su intimidad y violencia.

Con respecto a este último apartado, el de la mujer con discapacidad, el texto alerta de que las cifras de violencia hacia ella son "alarmantes".

Así, su autora, la comisionada de género del Cermi, señala en el texto que "desde los aún escasos estudios e investigaciones sobre este tema, generalmente provenientes de Europa, América del Norte o Australia, se apunta que más de la mitad de las mujeres con discapacidad han sufrido abusos físicos, en comparación con la tercera parte de las mujeres sin ella".

En la misma línea y siguiendo a Peláez, el Consejo de Europa indica que un 40% de las mujeres con discapacidad padece o ha padecido alguna forma de violencia, una cifra, sospecha la autora, que quedará seguramente corta, puesto que las estadísticas se hacen fuera de los cauces habituales y en buena medida parten de encuestas realizadas en el ámbito familiar de la víctima, donde no responderá seguramente con sinceridad.

El capítulo señala, igualmente, que si bien podría decirse que hay una mayor concienciación social sobre la necesidad de intervenir con aquellas mujeres que han adquirido una discapacidad como consecuencia de un acto de violencia, no lo hay con las que sufren esa violencia precisamente por el hecho de ser mujeres con discapacidad, cuya situación sigue permaneciendo invisible.

Finalmente, Peláez alude a la esterilización forzada y al aborto coercitivo a los que, asegura, sigue sometiéndose a "muchas personas con discapacidad", sobre todo a las que tienen discapacidad intelectual.

A su entender, para que esto no ocurra, la solución pasa por prestar servicios adecuados para tener la seguridad de que las mujeres y niñas con discapacidad que necesiten ayuda puedan disfrutar de sus derechos a la maternidad, al desarrollo sexual, a experimentar su propia sexualidad y a tomar sus propias decisiones al respecto de su sexualidad.

MUJERES MAYORES

Otro de los puntos que aborda el libro es el de la violencia hacia las mujeres mayores y con discapacidad, generalmente con movilidad mermada y en muchos casos con escasa formación.

Para disminuir los riesgos a los que se ve sometido este colectivo y en general el de todas las mujeres con discapacidad, el manual apuesta por establecer un servicio de orientación jurídica gratuito para las personas con discapacidad, por ofrecer formación específica sobre este aspecto a los cuerpos y fuerzas de seguridad y al personal sanitario y por eliminar barreras mediante servicios como intérpretes de lengua de signos.

Unido a las mujeres mayores con discapacidad, el texto hace un guiño a las que denomina "abuelas esclavas", que, según el manual, son las que presentan una serie de síntomas físicos o psíquicos derivados "de una excesiva carga de trabajo doméstico ajeno" o del cuidado de sus nietos.

No obstante, Aguirre restó importancia a este hecho, al menos en el contexto del libro, que, dijo, está dedicado a las mujeres con discapacidad y este tipo de abuelas no lo son.

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