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Nacional

(Ampliación) Torres-Dulce obliga a acusar de colaboración con ETA a los dos mandos policiales del “Faisán”

Agencias
@DiarioSigloXXI
viernes, 19 de abril de 2013, 15:02 h (CET)
- La Fiscalía pide hasta cinco años de cárcel para Pamies y Ballesteros



MADRID, 19 (SERVIMEDIA)



El fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, ha obligado a la Fiscalía de la Audiencia Nacional a acusar de un delito de colaboración con organización terrorista al antiguo jefe superior de Policía del País Vasco Enrique Pamies y al inspector José María Ballesteros, para los que se piden hasta cinco años de cárcel como presuntos responsables de la delación que, el 4 de mayo de 2006, alertó a ETA en el bar 'Faisán' de Irún (Guipúzcoa) de la operación que se iba a llevar a cabo contra su aparato de extorsión.



La Fiscalía, por lo tanto, les acusa de un delito de revelación de secretos y, alternativamente, de un delito de colaboración con organización terrorista. El escrito de acusación hace referencia al artículo 25 del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal, que establece que “el Fiscal General del Estado podrá impartir a sus subordinados las órdenes e instrucciones convenientes al servicio y al ejercicio de las funciones, tanto de carácter general como referidas a asuntos específicos”.

El Ministerio Público pide para Pamies dos años de cárcel por el delito de revelación de secretos y, alternativamente, cinco años de prisión por la colaboración con organización terrorista. En el caso de Ballesteros, se solicita un año y medio por la revelación y cinco años por la colaboración.

La Fiscalía sostiene que el inspector Ballesteros fue la persona que entregó a las 11.23 horas del 4 de mayo de 2006 a Joseba Elosua, dueño del bar ‘Faisán’ y presunto enlace del aparato de extorsión de ETA, un móvil. La Fiscalía afirma también que a través de ese móvil, Pamies alertó a Elosua de la operación contra el aparato de extorsión de ETA que se iba a llevar a cabo en pleno proceso de negociación entre el Gobierno y la banda terrorista.

OPERATIVO FRUSTRADO

El escrito, dirigido a la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, el órgano que se encargará de celebrar el juicio, señala que “desde 1998, la Unidad de Información de la Policía de San Sebastian venía realizando una investigación contra la red de extorsión de ETA, denominada Gezi, que parecía tener como centro neurálgico el bar Faisán”. Esta investigación, denominada ‘Urogallo’ y que había sido aparcada, fue retomada a principios de 2004 por la Comisaría General de Información en colaboración con la Comisaría de San Sebastián. Ante el hecho de que el aparato de extorsión actuaba indistintamente en España y Francia, ambos países crearon en enero de 2006 un grupo conjunto de investigación.

Los investigadores, “tras meses de escuchas, vigilancias y seguimientos”, tuvieron conocimiento el 3 de mayo de 2006 que al día siguiente se iba a producir una entrega de dinero, en concreto de nueve millones de pesetas, a Cau Aldanur, el presunto enlace de la red de extorsión de ETA.

La policía activó en la noche del 3 de mayo un operativo conjunto con las autoridades francesas para intervenir el dinero y detener a los miembros de la trama de extorsión.

OBSTACULIZAR LA OPERACIÓN

El fiscal señala que Pamies, entonces jefe superior de Policía en el País Vasco, tuvo conocimiento de la operación en la mañana del 4 de mayo “y decidió obstaculizarlo”. Uno de los objetivos de Pamies, según el Ministerio Público, era impedir la detención de Gorka Aguirre, destacado líder del PNV que mediaba supuestamente entre ETA y los empresarios extorsionados.

El que fuera jefe superior de Policía en el País Vasco buscó para esta misión “a una persona que no perteneciera a la plantilla de San Sebastián y no pudiera ser reconocido”. Pamies eligió para esta tarea a Ballesteros, inspector destinado en la Brigada de Información de Vitoria, “entre cuyas funciones no estaba la investigación del terrorismo de ETA, sino del yihadista, lo que le hacía especialmente acto para la misión”. “Ballesteros, informado de los propósitos de Pamies, aceptó llevar a cabo lo que se le ordenaba, a sabiendas de su carácter ilícito”, subraya el escrito de calificación.

CHIVATAZO A ELOSUA

El inspector se dirigió a primera hora del 4 de mayo a Irún y acudió primero al domicilio de Elosua, donde fue visto por el dueño del bar y su mujer, Avelina Llanos, aunque el policía no les reconoció. Ballesteros realizó entonces, a las 11.04 horas, la primera llamada a Pamies, quien se encontraba en Vitoria. El jefe policial indicó al inspector que debía dirigirse al bar ‘Faisán’ pero le advirtió de que debía acceder por la puerta trasera, ya que sabía que la parte delantera estaba siendo vigilada.

A pesar de esta advertencia, Ballesteros fue captado a las 11.17 horas por las cámaras de vigilancia policiales frente al establecimiento. Una vez en el interior, y tras identificar a Elosúa, le entregó un teléfono y le dijo que alguien iba a hablarle. “La llamada comenzó a las 11:23:31 y duró 8 minutos y 11 segundos”, detalla la Fiscalía, que sostiene que en ella Pamies le comunicó a Elosua detalles de la operación que se iba a llevar a cabo, le dijo que debía tener en cuenta “la situación política” y le advirtió de que Cau Aldanur no debía cruzar la frontera y de que no debía hablar ni por móvil ni en su coche.

ALERTAR A ETA

Ballesteros abandonó el bar a las 11.33 horas por la puerta principal, siendo grabado de nuevo por las cámaras policiales, aunque permaneció por la zona otros 12 minutos. Elosua también abandonó el establecimiento y se dirigió primero a un garaje donde los investigadores piensan que guardaba las cartas de extorsión y los sellos de ETA. Tras media hora en el interior, regresó al bar e intentó contactar con Cau Aldanur a través del móvil de su hijo, “no acertando por los nervios a marcar el número”. Tras este intento, salió al exterior para llamar desde una cabina.

Elosúa, finalmente, se desplazó en coche sobre las 12.40 horas a Francia junto con su cuñado, Carmelo Luquín, y, una vez cruzada la frontera, se detuvo ante una cabina para telefonear al enlace del aparato de extorsión de ETA.

La baliza instalada por la policía en el coche capta como Elosúa le relata lo ocurrido a Luquín, lo que sirve para que el equipo policial detecte que se ha producido una filtración. Las autoridades francesas decidieron entonces desmantelar el operativo.

El dueño del bar ‘Faisán’ se encontró finalmente con Cau Aldanur en Bayona (Francia), aunque Elosúa tan solo portaba un sobre con recortes de periódicos y no con dinero.

“La operación contra la red se llevó finalmente a cabo el 22 de junio de 2006, siendo detenidos todos los integrantes de la red, pero sin que se encontrase una sola carta de extorsión en ninguno de los registros ni los 54.000 euros de un posible pago”, subraya el fiscal.

DIRECTOR DE LA POLICÍA

La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional dictó el pasado 11 de abril apertura de juicio oral para los dos mandos policiales. El instructor del caso, el juez Pablo Ruz, había decidido dejar fuera del procesamiento al tercer imputado, el ex director general de la Policía Víctor García Hidalgo, al no haber prueba suficiente de que la delación contase con su colaboración y connivencia. Las fuentes consultadas explicaron que el juicio por el ‘chivatazo’ del bar ‘Faisán’ podría celebrarse entre mayo y junio de 2013.

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