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OCU y Facua ven una “ocurrencia ridícula y muy peligrosa” que un comercio bilbaino cobre a sus clientes por probar su ropa

Agencias
@DiarioSigloXXI
viernes, 17 de enero de 2020, 19:07 h (CET)

MADRID, 17 (SERVIMEDIA)


La decisión del establecimiento textil Pascual Bilbao de cobrar 15 euros a aquellos clientes que deseen probarse alguno de sus trajes de novio supone una “ocurrencia ridícula y muy peligrosa” que, además, es “claramente ilegal” y representa un “tiro en el pie” para el sector a pesar de que, si se quedan con el producto, se les descuenta del precio final.


Así lo aseguraron, en declaraciones a Servimedia, la directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de OCU, Ileana Izverniceanu, y el portavoz de Facua, Rubén Sánchez, quienes coincidieron en que esta medida no beneficia al comercio tradicional.


Izverniceanu consideró “abusiva, ilegal y sancionable” esta propuesta que está “totalmente fuera de toda lógica”, por lo que pidió que el futuro estatuto de las personas consumidoras lo prohíba “de forma explícita”. También solicitará al Instituto Vasco de Consumo que determine su “carácter abusivo y no permita su aplicación” por vulnerar, además, el artículo 21.1 de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios.


A su entender, "la interpretación lógica, la tradición, el uso y la costumbre” indica que un establecimiento que decida implementar este canon “estaría fuera del mercado” porque el consumidor lo descartaría para decantarse por aquel “que le facilita más la vida”.


Con todo, en caso de que un comercio se decida a implantar esta tasa, recalcó la importancia de exponer estas condiciones “de forma muy clara antes de que el consumidor entre incluso en la tienda”. “De lo contrario, podríamos estar ante un caso de competencia desleal hacia otros establecimientos”, indicó.


En caso de que comenzase a “proliferar” este tipo de propuestas, el consumidor podría optar por comprar el artículo, “llevárselo a casa y, de esta forma, tendría dos años de garantía y de margen antes de devolverlo”. “Esto supondría un gasto mucho mayor para la tienda, ya que, después de usarlo, el consumidor tendría el derecho a devolverlo sin coste alguno alegando que no le gusta y recibiendo, además, el importe íntegro”, sostuvo.


“En el caso de un traje hecho a medida estaría justificado, porque es algo que no se puede vender a otro usuario, pero en este caso la justificación es totalmente ilógica e irracional”, resolvió, convencida de que cobrar por este motivo “va en detrimento del pequeño comercio porque en los grandes almacenes no existe este problema”.


TIRO EN EL PIE


Para el portavoz de Facua, se trata de una “fórmula muy interesante para trasladar a los posibles clientes el mensaje de que no merece la pena comprar en esa tienda”. “Realmente es un auténtico tiro en el pie y bastante absurdo el argumento”, aseveró, manifestando que se trata de una medida "para espantar a los consumidores del comercio tradicional” en favor de las tiendas físicas de las grandes cadenas o el comercio online.


Aunque mostró su “solidaridad” con el “gran problema” de este tipo de establecimientos en su “lucha” contra los “gigantes del comercio online”, consideró la medida “poco acertada e inteligente” ya que con ella el comercio tradicional “se podía estar privando de las ventajas de su plus de calidad y atención directa".


Por su parte, fuentes del Instituto Vasco de Consumo indicaron a Servimedia que, si se informa “debida y expresamente” el establecimiento en cuestión “no comete ninguna infracción ni atenta contra los derechos del consumidor pero este debe estar bien informado de que se le va a cobrar por ese servicio”.


Pascual Bilbao ha hecho suya la idea lanzada en 2018 por la Consejería de Economía y Hacienda de la Junta de Castilla y León para poner en marcha una decisión “muy meditada y no tomada a la ligera”, según apuntó a Servimedia uno de sus propietarios, Carlos Azula, quien aseguró haber recibido “mucho apoyo” por parte de otros comerciantes que “opinan lo mismo pero tienen miedo a dar el paso”.


“Queremos que se haga valer nuestro conocimiento, tiempo y género”, explicó, al tiempo que defendió que lo único que tratan con ello es “poner en valor el pequeño comercio y coto a una práctica habitual entre muchos clientes que venían a coger ideas para sacar información y comprar en otros sitios”.


En este punto, afirmó que la iniciativa no va “en contra de la venta en Internet porque hay mercado para todos, pero sí en contra de ese mal uso y pequeño abuso al pequeño comercio”.


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