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Nacional

Seis años de prisión para la celúla yihadista de Melilla que reconoció el delito y rechazó el uso de violencia

Agencias
@DiarioSigloXXI
viernes, 14 de julio de 2017, 16:03 h (CET)
MADRID, 14 (SERVIMEDIA)



La Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha condenado a penas de seis años de cárcel por un delito de integración en organización terrorista a los seis miembros de una célula yihadista de Melilla dedicada a la captación, radicalización, adoctrinamiento y envío de combatientes a zonas de conflicto que durante el juicio celebrado el pasado lunes reconocieron los hechos y rechazaron el uso de la violencia.

Los magistrados de la Audiencia Nacional sentencian así el acuerdo de conformidad alcanzado entre la Fiscalía -que inicialmente solicitaba doce y diez años de cárcel- y los acusados, una vez que estos asumieron "la naturaleza terrorista de las acciones violentas cometidas para imponer cualquier idea y la inexistencia de justificación alguna para esos actos violentos", así como su compromiso de evitar en lo sucesivo "lecturas erróneas y desviadas de la religión". Por ello, se les aplica la atenuante de confesión.

El líder de la célula, Mustafa Al Lal, reconoció en la vista su influencia como referente ideológico y religioso en una parte importante de la comunidad musulmana de Melilla y rechazó el uso de la violencia para imponer "la visión totalitaria, antidemocrática y deformada del islam que propugnan las organizaciones terroristas como Al Qaeda y el Daesh".

Los hechos que reconocieron los acusados integran el delito de pertenencia a organización terrorista, en tanto que el dirigente Al Lal utilizaba una espacio religioso como es la mezquita para la actividad de una célula proselitista de la doctrina yihad, "que promueve la violencia para imponer la ley islámica", lo que, según el Tribunal, constituye una subversión del orden constitucional como finalidad.

De acuerdo con los hechos probados, los seis acusados formaban parte de una estructura localizada en la Ciudad autónoma de Melilla que desarrollaba bajo el ideario yihadista labores de captación, radicalización, adoctrinamiento, financiación y posterior envío de voluntarios para llevar a cabo acciones operativas de naturaleza terrorista a zonas de conflicto con integración en la rama de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), o bien el desarrollo de acciones terroristas en suelo occidental.

La actividad de esta estructura se detectó en el año 2005 en torno a la Mezquita As Salam hallándose activa hasta su desarticulación en el mes de mayo de 2014, en el que la mayoría de sus integrantes fueron detenidos. Durante esos años sus miembros mantuvieron un permanente contacto tanto personal y directo como telefónico y en redes sociales.

El grupo, señala la resolución, tenía una férrea cohesión ideológica adquirida a lo largo de los años bajo la dirección y el liderazgo de Mustafa Al Lal ("es el líder de la Mezquita"), quien determinaba el ideario del grupo, las reuniones y el papel que cada uno de los miembros debería desempeñar. Los adeptos eran buscados entre jóvenes y muchos de ellos procedentes del Ejército o de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

La célula actuaba en distintas fases: primero captando a personas permeables a la radicalización de entre los colectivos citados, jóvenes y miembros del Ejército con formación militar. Después se procedía al adoctrinamiento exhaustivo tanto a través del propio aparato mediático creando al efecto (SHARIA4SPAIN) como a través de los encuentros y reuniones privados lideradas por Mustafa Al Lal. Compaginando estas actividades se les proporcionaban espacios para el entrenamiento personal y físico que les cohesionaba como grupo y les otorgaba una fuerza necesaria para la misión que debían de cumplir. Es decir, explica el Tribunal, viajar a zona de conflicto para una vez incorporados a organizaciones terroristas asentadas en el lugar cometer acciones terroristas. O bien, prepararse para realizar la yihad violenta en "casa" y conseguir de este modo su fin último, la imposición de la sharia.

Los deseos yihadistas de los miembros del grupo se materializaron, dice la Sala, con el envío, en septiembre de 2012, del procesado ausente Benaissa Laghmouchi a Malí para su incorporación operativa en la organización terrorista AQMI.

Además, el grupo tenía su propio sistema de financiación que les otorgaba recursos para dedicarse casi en exclusiva a las actividades yihadistas, y medios para desplazarse a zonas de conflicto.

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