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Sociedad

La ONCE celebra la decisión de la Eurocámara para hacer efectivo el Tratado de Marrakech en la UE

Agencias
@DiarioSigloXXI
jueves, 6 de julio de 2017, 14:50 h (CET)
MADRID, 06 (SERVIMEDIA)



La ONCE celebró este jueves la decisión del Parlamento Europeo de aprobar nuevas reglas que permitirán ampliar el catálogo de libros disponibles para personas ciegas y con discapacidad visual o con dificultades de acceso al texto impreso, en formatos como braille o audiolibros, situando así a la Unión Europea (UE) en línea con sus compromisos internacionales bajo el Tratado de Marrakech, que suscribió en 2014 pero que aún tiene que ratificar formalmente.

En la sede de Estrasburgo (Francia), los eurodiputados se han pronunciado favorablemente sobre el acuerdo alcanzado previamente y por unanimidad en la Comisión de Asuntos Jurídicos, para hacer obligatorias excepciones sobre los derechos de autor, lo que debe facilitar la producción en formatos accesibles y la circulación transfronteriza de las obras. La norma cubre libros, periódicos, revistas, partituras musicales y otro material impreso en formato braille, audiolibros y texto en grandes caracteres.

Bárbara Martín, responsable de la Oficina Técnica de Asuntos Europeos de la ONCE (OTAE) y vicepresidenta de la Unión Europea de Ciegos (EBU por sus siglas en inglés), hizo hincapié en que lo que se acaba de aprobar permitirá implementar este Tratado de Marrakech en la UE. En este sentido, argumentó que “se trata de una normativa muy respetuosa con la filosofía del Tratado que no es otra que permitir a las personas ciegas o con discapacidad visual grave acceder al texto impreso e intercambiar libros en formatos accesibles”.

“Estamos hablando de 30 millones de personas con discapacidad visual en la UE y de casi 300 millones en el mundo”, remarcó.

El objetivo del Tratado, impulsado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y firmado por 51 países en el transcurso de una conferencia diplomática en junio de 2013, es ayudar a poner fin a la hambruna de libros que enfrentan las personas ciegas y con discapacidad visual grave, y con dificultades para acceder al texto impreso.

En la actualidad, de los libros que se publican en el mundo sólo se llegan a producir en formatos accesibles entre un 1% y un 7%. Esto se debe, en parte, a las barreras de acceso impuestas por las leyes de derechos de autor, algo que el Tratado ayuda a eliminar.

La norma aprobada hoy incluye que las personas ciegas y sus organizaciones no tengan que pedir permiso al titular de los derechos de autor para hacer libros en formato accesible y otros materiales impresos, así como una mejora de la circulación transfronteriza para que las personas ciegas tengan acceso a un mayor número de libros producidos en países de la UE, y también aquellos que no sean de la UE pero que hayan ratificado el Tratado de Marrakech. No se requerirán controles de disponibilidad comercial previos al intercambio de libros de formato accesible.

CONTRA LAS COMPENSACIONES

La norma recoge, además, una compensación voluntaria por la que los Estados miembro de la UE podrían optar a establecer esquemas de compensación limitados para los editores cuando sus libros se conviertan en copias en formato accesible bajo determinadas premisas debidamente justificadas.

Esta posible compensación económica, que cada país de la UE podría establecer al transponer la norma a su derecho interno, no implica su obligatoriedad. En el caso español, Martín se mostró segura de que dicho extremo no se va a producir, ya que en este país “dicha remuneración no ha existido nunca”, sino que “es la ONCE la que se encarga de convertir los textos en formatos accesibles bajo una estricta normativa y así va a seguir siendo”. “La ONCE no pretende minar los derechos de autor, en ningún caso”, añadió.

Por último, Martín incidió en la condición del Tratado de Marrakech “como un tratado de derechos humanos, pensado para sus beneficiarios más que para proteger los derechos de autor”, y manifestó que “el texto del Tratado está bajo una excepción, ya que surge de una necesidad real, que no es otra que la que impone la inexistencia de libros accesibles para la cantidad de personas ciegas que los demandan”.

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