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Nacional

El padre de la familia secuestrada por ETA en Francia dice que le amenazaron con matar a su mujer y a su hijo

Agencias
@DiarioSigloXXI
lunes, 16 de mayo de 2011, 13:53 h (CET)
- En el juicio de la Audiencia Nacional contra Portu y Sarasola

MADRID, 16 (SERVIMEDIA)



El padre de la familia secuestrada durante tres días en Francia por ETA, y cuya furgoneta fue encontrada el 26 de agosto de 2007 en la provincia de Castellón cargada con entre 500 y 1.000 kilos de explosivos, explicó hoy en la Audiencia Nacional que cuatro etarras abordaron su caravana haciéndose pasar por policías y que le ordenaron que les entregase las llaves de su furgoneta bajo la amenaza de matar a su mujer y a su hijo de cuatro años.



El testigo hizo esta declaración en el juicio que la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional está celebrando contra los etarras Igor Portu y Mattin Sarasola, a los que se acusa de participar en el secuestro de la familia española con la intención de utilizar su furgoneta para cometer un atentado en la costa levantina.

El hombre explicó ante el tribunal que sobre las 7.00 horas de la mañana del 24 de agosto de 2007, cuando se encontraban estacionados en un camping de la localidad de Messanges, en la región francesa de Las Landas, finalizando sus vacaciones, llamaron a la puerta de su caravana.

La mujer vio que en el exterior había cuatro personas y que una de ellas llevaba una placa, por lo que pensaron que eran policías. El hombre bajó y los terroristas le comenzaron a hablar en francés, pero, como les dijo que no les entendía, se dirigieron a él en euskera.

“Me dijeron que eran de ETA y que necesitaban el vehículo. Al principio no daba crédito, no les quería dar la llave pero me amenazaron con matar a mi mujer y a mi hijo”, explicó el hombre ante el tribunal.

La pareja explicó que uno de los etarras, el que daba las órdenes, iba a cara descubierta, pero los otros tres iban tapados con capuchas. Los terroristas subieron al hombre a empujones y llevaron la caravana a un aparcamiento próximo, donde les ataron, les taparon los ojos y les obligaron a tumbarse.

ATADOS Y AMORDAZADOS

Los etarras les llevaron hasta una casa de la localidad francesa de Gurs, donde, tras decirles que estuviesen “tranquilos”, les ataron con cadenas a una cama y les amordazaron. Estuvieron retenidos contra su voluntad en la vivienda cerca de tres días.

“Nos dijeron que no nos iban a hacer nada, que les hiciéramos caso y que lo único que querían era la furgoneta, que íbamos a estar unos días con ellos y que luego nos dejarían marchar”, explicó la mujer ante el tribunal de la Audiencia Nacional. El hombre, por su parte, señaló que en la mañana del segundo día de secuestro escuchó como los etarras se llevaban la furgoneta.

Finalmente, al tercer día de secuestro los etarras comunicaron a la familia que les iban a dejar marchar. Les metieron en un coche, todavía atados y amordazados, y estuvieron dando vueltas hasta que uno de los etarras les explicó que “había problemas” y que tenían que esperar para liberarlos.

Al final tuvieron que pasar la noche durmiendo en un pinar, siempre tapados con un antifaz y vigilados por los etarras. La mujer explicó que los terroristas les llevaron “un par de pizzas” para cenar.

A la mañana siguiente, sobre las nueve o las diez, les desataron y les dijeron que estuviesen quietos una hora. Finalmente, la pareja y su hijo de cuatro años consiguieron llegar hasta una carretera.

La familia reclama en el juicio a los etarras una indemnización por los daños psicológicos sufridos, así como por la caravana y los artículos que había en su interior.

67 AÑOS DE CÁRCEL

La Fiscalía pide sendas penas de 67 años de cárcel para Portu y Sarasola al atribuirles tres delitos de detención ilegal, uno de estragos terroristas en grado de tentativa, otro de tenencia de explosivos y un delito adicional de robo con intimidación.

Portu y Sarasola fueron condenados en mayo de 2010, junto al también etarra Mikel San Sebastián, a 1.040 años de cárcel cada uno como autores materiales del atentado de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas (Madrid), que tuvo lugar el 30 de diciembre de 2006 y en el que murieron dos personas y resultaron heridas otras 48. El atentado significó el final de la tregua de ETA.

La caravana de familia, cargada con entre 500 y 1.000 kilos de explosivos, fue encontrada abandonada en un paraje de la localidad de Cuevas de Vinromán (Castellón), donde fue detonada por los artificieros.

En el juicio también prestaron declaración como testigos varios agente de la Guardia Civil. Uno de ellos explicó a los magistrados que la explosión controlada de la furgoneta provocó “un gran cráter” y afectó a varias masias que había en los alrededores, así como a una torre de electricidad.

También testificaron en la vista oral cinco vecinos de la zona en la que los etarras abandonaron la furgoneta, principalmente propietarios de las masias que hay en los alrededores. Varios de ellos vieron cómo los terroristas circulaban por el camino y cómo abandonaron la furgoneta.

INVESTIGACIÓN EN FRANCIA

La fiscal aportó al inicio de la vista oral un documento remitido por la Embajada de España en París en el que se advierte de que en Francia se está siguiendo un procedimiento contra Portu y Sarasola por el secuestro de la familia en Messanges y por el robo de su vehículo.

Esta circunstancia podría dejar a los dos etarras libres de condena por los tres delitos de detención ilegal y por el delito de robo con intimidación, ya que estos hechos ya están siendo investigados en Francia, donde tuvieron lugar estos hechos.

La defensa de Portu y Sarasola aportó por su parte la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Guipúzcoa el 30 de diciembre 2010 por la que se condenó a cuatro guardias civiles por los malos tratos a los que sometieron a los dos etarras tras su detención.

Ninguno de los dos terroristas quiso participar en el juicio. “No acepto la autoridad de este tribunal y no voy a participar en el juicio”, dijo Portu utilizando una fórmula similar a la usada poco antes por Sarasola. La vista oral continuará mañana, martes.

 
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