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Sociedad

Parlamentarios animalistas quieren que en la escuela se enseñe empatía hacia los animales para prevenir el acoso escolar

Agencias
@DiarioSigloXXI
miércoles, 22 de febrero de 2017, 09:31 h (CET)
MADRID, 22 (SERVIMEDIA)



La Asociación Parlamentaria en Defensa de los Animales (APDA) ha pedido al Gobierno que modifique el currículum escolar para que la formación en empatía hacia los animales se incluya de forma específica en el temario, como mecanismo efectivo contra el acoso escolar.

Así se recoge en una iniciativa que la asociación presentará este miércoles en el Congreso, donde propone una modificación de los contenidos y programaciones en los currículos de la educación obligatoria, a fin de que los alumnos conceptualicen a los animales como seres sintientes y aprendan a desarrollar empatía hacia ellos.

Junto a ella, los diputados y senadores miembros de APDA darán a conocer un documento titulado 'Educación para la empatía hacia los animales como estrategia de prevención del bullying escolar', coordinado por la organización de Profesionales por la Defensa Animal (Proda).

FALTA DE EMPATÍA Y ACOSO

Para la psicóloga infantil y presidenta de Proda, Mariví Vaquer, “la ausencia de empatía está justo en la base del acoso y explica tanto el comportamiento del que agrede como del que observa y no dice nada”.

Así lo declaró a Servimedia Vaquer, tras señalar que “si logramos que los niños se pongan en el lugar del otro y asuman sus emociones, tendremos una gran parte del camino ganado”.

Considera que estas actitudes resultan más fáciles de trabajar si “desde pequeños, los alumnos desarrollan empatía hacia los animales, que por definición son los seres más vulnerables con los que coexisten”. “Si logran esto, ¿cómo no podrán hacerlo después con otros humanos?”.

Indicó que numerosos estudios hablan de la biofilia como “la capacidad natural que los seres humanos tienen de empatizar con otros seres vivos”. Según Vaquer, dado que ello se produce en gran parte debido al lenguaje no verbal, la biofilia es más intensa en la primera infancia y se atrofia a lo largo de proceso de enculturación.

La propuesta de Proda defiende así “pequeñas modificaciones” en el currículum para que, a la hora de estudiar a los animales, además de tratar su esqueleto y su morfología, se informe a los niños de que estos seres “también sufren y sienten emociones como el miedo, la alegría o la tristeza”. “Son pequeños cambios en los manuales, que no implican ningún gasto extra”, agregó Vaquer.

OTROS CAMBIOS

Junto a estas modificaciones, la iniciativa propone incluir ejercicios prácticos, para que los alumnos identifiquen diferentes sentimientos en las caras de los animales, así como problemas de índole ética en los que los escolares deban reflexionar sobre sus valores, los derechos de los animales y la mejor forma de resolver conflictos: “¿Qué hacer cuando un agricultor quiere cercar sus tierras para que los conejos no se coman sus zanahorias y, al mismo tiempo, estos pueden morir de hambre?”.

Proda ha elaborado ya materiales gráficos, audiovisuales y fichas para trabajar estos objetivos. Tras todo ello, indica que la formación puede concluir con visitas a refugios de animales abandonados, albergues para víctimas de los circos o visitas por el campo.

Diferentes experiencias en colegios con grupos de niños e incluso en centros de menores privados de libertad han demostrado que esta formación resulta “sumamente positiva”, indicó esta experta.

EXPERIENCIAS POSITIVAS

Para ello, se realizaron distintos tests donde se medía la agresividad, el estrés y los problemas de convivencia durante el curso en que se desarrollaron dichos proyectos, detalló, y se descubrió que el clima general de convivencia en clase mejoró de forma llamativa, al tiempo que todos los alumnos (también los adolescentes con medidas cautelares) lograron reducir su agresividad e incrementaron el control de sus emociones.

“Ahora queremos que estas experiencias, que muchos profesores ya poníamos en marcha de forma 'freelance', se generalicen y se incluyan en el currículos”, indicó.

Creen que podrían introducirse en la clase de Ciencias Naturales en Primaria, en Ciencias y en Filosofía en Secundaria, así como en los planes de convivencia de los centros. “Si logramos despertarles la empatía de pequeños, estamos sembrando la semilla para la solidaridad cuando sean adultos”, concluyó Vaquer.

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