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Sociedad

El cerebro de los corruptos 'evoluciona' para no pasarlo mal con el fraude, según un estudio

Agencias
@DiarioSigloXXI
lunes, 31 de octubre de 2016, 13:46 h (CET)
MADRID, 31 (SERVIMEDIA)



El cerebro de las personas corruptas modifica su plasticidad y se adapta ante la repetición de conductas basadas en el engaño o la mentira, ante las que cada vez experimenta un menor malestar, según un estudio de la University College de Londres realizado 80 voluntarios sometidos a diversos escáneres cerebrales mientras participaban en tareas en las que podían mentir para obtener beneficios personales, publicado en la revista 'Nature Neuroscience'.

La amígdala es la zona del cerebro responsable de las reacciones emocionales y, entre otros comportamientos, se encargaría de producir ‘malestar’ cuando una persona actúa de forma deshonesta en su vida diaria.

Sin embargo, según los resultados de este trabajo, cuando la mentira o el engaño se convierten en habituales, la intensidad de esa reacción va disminuyendo hasta el punto de permitir al individuo ejecutar acciones cada vez más deshonestas sin remordimientos.

El cerebro se “adapta” así de forma evolutiva ante la nueva situación y, poco a poco, va variando su plasticidad.

Se trataría de un proceso “muy particular” de aprendizaje psicológico, en el que la respuesta ante un estímulo negativo se modificaría poco a poco hasta desaparecer. Según Isabel González, formadora y experta en neuromarketing, “a menudo subestimamos el poder que tiene nuestro cerebro a la hora de hacernos ver una realidad”.

"La adaptación a la violencia y al engaño son dos mecanismos evolutivos que a largo plazo pueden tener un gran impacto negativo en nuestra sociedad, en el ámbito de los negocios, la educación o la política”, agregó.

En la presentación en Madrid de su libro 'Lo que nadie te había contado sobre el neuromarketing y las marcas', González detalló cómo “este estudio demuestra que pequeñas transgresiones en busca de un beneficio “generan un cambio de plasticidad neuronal que transforma a esa persona en deshonesta”.

A su vez, el hecho de que los demás no "condenen" eso, favorece que el resto también lo sea” y refuerza dicho comportamiento, puntualizó. Por último, advirtió sobre la importancia de formar a líderes emocionalmente estables para dar ejemplo y evitar la propagación de estas conductas corruptas.

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