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Sociedad

Los mediadores revindican visibilidad para evitar conflictos en familias 'rotas'

Agencias
@DiarioSigloXXI
domingo, 15 de mayo de 2016, 11:39 h (CET)
MADRID, 15 (SERVIMEDIA)



Los mediadores familiares necesitan “visibilidad”, desarrollo legislativo de su profesión y más fondos, pues su labor se ha visto frenada por la crisis, sobre todo en los programas impulsados por ayuntamientos para resolver los conflictos familiares, pese a que esta figura va en aumento en un contexto de saturación de la justicia y del aumento de las rupturas familiares.

Manahem Moya, uno de los cuatro mediadores de la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF), expuso estas reivindicaciones en el Día Internacional de las Familias, que se conmemora el 15 de mayo.

Moya señaló a Servimedia que el papel de los mediadores es fundamental para que esas familias "rotas" sigan siendo familias. “Aunque el vínculo como pareja se rompa no debe ser así como padres”.

Según explicó, la mediación familiar es un proceso de resolución de conflictos “de una forma alternativa, afrontando los conflictos, no desde la oposición ni desde el enfrentamiento sino de una forma colaborativa, sin que tenga que haber un ganador o un perdedor, para que las partes sean capaces de buscar una solución”.

En los últimos años se ha percibido un impulso en la mediación familiar, según expone una web informativa que mantiene la Comisión Europea, mientras en España ha aumentado de forma importante la litigiosidad (con nueve millones de asuntos nuevos por año).

Según datos recientes del Instituto de Política Familiar, cada día en España se producen 290 rupturas familiares, de las que 276 son divorcios y 14 son separaciones. Estas situaciones afectan a 267 hijos al día, de los que 232 son menores de edad. En suma, en 2014, año del que proceden los datos, el divorcio afectó a 92.753 hijos y en los últimos cinco años (de 2010 a 2014) han sido 458.371 los descendientes afectados.

PERFIL

A partir de su experiencia, Moya traza un perfil de quienes acuden a su asesoramiento. Se trata de parejas de más de 40 años y que tienen dos hijos, aunque también atienden numerosos casos conflictos entre padres e hijos adolescentes que precisan de la intervención de “un tercero imparcial”.

La labor de expertos como Manahem Moya, que es psicólogo, tiene éxito porque quienes acuden al proceso lo hacen de forma voluntaria y “con cierta predisposición”. Además, la intervención “no es con la pareja, sino con los padres, que tienen un interés común”, pues “el hijo posibilita que en una situación de ruptura se puedan tomar acuerdos”.

Aunque la mediación está regulada en España por distintas leyes de ámbito autonómico, desde 2012 una normativa de ámbito estatal "sobre asuntos civiles y mercantiles" establece "unos mínimos" también para algunos conflictos en las familias. No obstante, en opinión de Moya es necesario “aunar criterios” y reconocer a todos los mediadores, pues al margen de la carrera de origen, cuentan con experiencia en la mediación.

El proceso de la mediación, aunque no tiene una duración estándar, en UNAF suele durar entre seis y ocho sesiones semanales, siguiendo varias etapas: una premediación para evaluar la decisión de la pareja; la negociación para abordar todos los temas; y los acuerdos que se recogen en un documento que acaba en manos del abogado que lo formaliza ante la justicia. A partir de ahí, recalca Moya, “siguen siendo una familia”, aunque han tenido que aprender que “la forma de relacionarse es distinta”.

EVITAR CONFLICTOS

Según la citada web que actualiza la Comisión Europea, el proceso de mediación es eficaz para la prevención de los conflictos familiares, en todos los ámbitos donde se relaciona ésta y, en concreto, contribuye a evitar situaciones conflictivas en la familia, incluida la violencia; el enquistamiento de conflictos y la utilización de los hijos; separaciones y divorcios; comportamientos antisociales de los hijos y la “disociación del grupo familiar”.

En cuanto al mediador, lo define como “un profesional especializado, independiente, imparcial y neutral”, sujeto al principio de confidencialidad y al secreto profesional, que interviene con el consentimiento de todos los interesados para facilitar el diálogo “constructivo”.

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