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Nacional

La ruptura de IU y Podemos altera las negociaciones territoriales para las generales

Agencias
@DiarioSigloXXI
miércoles, 7 de octubre de 2015, 19:01 h (CET)
- El Reglamento del Congreso de los Diputados choca con algunas pretensiones de esos acuerdos para formar grupo parlamentario

MADRID, 07 (SERVIMEDIA)



La ruptura de conversaciones entre Izquierda Unida y Podemos altera las negociaciones que estaban avanzando en diversos territorios para conformar candidaturas de unidad popular de cara a las elecciones generales, especialmente en Cataluña, Galicia y Comunidad Valenciana.

En Galicia existe ya un preacuerdo entre Podemos, la formación nacionalista Anova y Esquerda Unida, federación de Izquierda Unida en esa comunidad, para concurrir juntos a las elecciones generales, aunque aún tienen que concretar los detalles, entre ellos la configuración de las listas provinciales y el papel de dirigentes nacionales en la campaña en esa comunidad.

En Cataluña también los integrantes de Catalunya Sí Que Es Pot mostraron desde el comienzo su intención de trasladar la fórmula a las elecciones generales, aunque no han formalizado la candidatura. En esa lista participaba Esquerra Unida i Alternativa (EUiA), referente de Izquierda Unida en Cataluña, y también su tradicional aliado ICV.

En el caso de la Comunidad Valenciana, Compromís debate aún si confluir o no con Podemos en las elecciones generales del próximo mes de diciembre.

Con todas esas conversaciones en marcha, Izquierda Unida y Podemos han dado por rotas sus conversaciones y desde ambas formaciones asumen que competirán electoralmente. Alberto Garzón mantiene su intención de concurrir a las primarias de Ahora en Común y ser el candidato de una plataforma de unidad popular, aunque en ella no esté la formación de Pablo Iglesias.

Desde Izquierda Unida aseguran que no tienen intención de interferir en las conversaciones en marcha en los diferentes territorios, pero alertan de las dificultades que se pueden generar cuando se concreten los acuerdos.

Alertan, por ejemplo, de la confusión que generaría a los electores el hecho de que las mismas formaciones, o sus referentes, concurran unidos en unos territorios y compitan en otros.

GRUPOS EN EL CONGRESO

Subrayan también las dificultades que se pueden generar cuando los electos lleguen al Congreso de los Diputados para conformar los grupos parlamentarios.

El artículo 23 del Reglamento del Congreso de los Diputados establece los requisitos para formar esos grupos. Para hacerlo es necesario tener quince diputados, que pueden ser de diferentes formaciones. Otra opción, en caso de no llegar a ese número, es hacerlo con un mínimo de cinco diputados, siempre que hayan obtenido el 5% de los votos en el conjunto de España, o bien el 15% de las circunscripciones en las que se hubieran presentado.

Además, el Reglamento deja claro que no pueden formar grupos separados los diputados que pertenezcan a un mismo partido, ni quienes, en el momento de las elecciones, pertenecieran a formaciones que no se hayan enfrentado ante los electores.

Eso implica que todos los diputados elegidos bajo las siglas de Podemos tienen que estar en un mismo grupo parlamentario, con el Grupo Mixto como única alternativa. También implica que las formaciones que hayan confluido con Podemos y que, por tanto, no se hayan enfrentado a esa formación en las elecciones en una determinada circunscripción, no podrían formar grupo propio.

Este último impedimento choca con la pretensión que se barajaba en Cataluña de confluir permitiendo a las formaciones catalanas tener grupo propio después de las elecciones.

Podría darse el caso de que los diputados de todas esas formaciones quedaran diluidos dentro del grupo parlamentario de Podemos, sin apenas opciones de diferenciar sus argumentos en los debates parlamentarios, o bien que conformaran un Grupo Mixto que tuviera incluso más miembros de los 18 actuales, con las dificultades que ello implica para el reparto de recursos, cupos y tiempos.

En todo caso, siempre corresponde a la Mesa del Congreso interpretar y aplicar el Reglamento del Congreso, y todas esas opciones dependerían también de la disposición que en su momento tengan los grupos mayoritarios.

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