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Rajoy propone que la ley obligue a suspender de militancia a los políticos que lleguen a juicio oral por corrupción

Agencias
@DiarioSigloXXI
jueves, 27 de noviembre de 2014, 11:23 h (CET)
- Entiende "la indignación", pero defiende que España “no está corrompida”

- Reclama consenso para no dejar espacio "a los salvapatrias de las escobas"

MADRID, 27 (SERVIMEDIA)



El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, propuso este jueves ante el Congreso de los Diputados una nuevo paquete de reformas para luchar contra la corrupción, entre las que destacó que los políticos que sean llevados a juicio oral por delitos relacionados con la corrupción estén obligados a ser suspendidos de militancia por sus partidos o que el Gobierno dé cuenta de los indultos concedidos y denegados cada seis meses.

Ésta fue una de las principales novedades que Rajoy anunció en la Cámara Baja en su defensa de las medidas de regeneración democrática que defendió horas después de que ayer la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad Ana Mato presentara su dimisión por su relación con el 'caso Gürtel', extremo que evitó para defender que las reformas contra la corrupción "no pretende salir al paso de escándalos coyunturales".

“En los estatutos de todos los partidos se deberá incluir la suspensión automática de militancia en caso de que se les abra juicio oral por delitos relacionados con la corrupción que comporten pena de inhabilitación”, adelantó el presidente del Gobierno como una de las medidas que incorporará en la ley de control económico y financiero de los partidos políticos.

También a través de enmiendas parciales que el PP planteará a la ley “esta misma tarde”, el presidente del Gobierno quiere que se incluya el proceso de expulsión “para aquellos de sus miembros que hayan sido condenados por la comisión de cualquier delito doloso”.

Rajoy anunció, además, que su formación quiere que los estatutos de los partidos obliguen a “renovar sus órganos de dirección cada cuatro años”, coincidiendo con los ciclos electorales, y planteó recoger también por ley, aunque cada partido lo organizará “como crea conveniente”, que en las formaciones puedan “participar todos los militantes mediante congresos, asambleas u otras formas de participación siempre que sean democráticas”.

En la misma ley, que afecta a las 4.200 formaciones que hay en España, el Gobierno también quiere rebajar de 100.000 a 50.000 euros el límite de las donaciones de los particulares y contemplar la obligación de que toda donación superior a 25.000 euros se notifique al Tribunal de Cuentas y se publique en la web del partido con identificación del donante.

En relación a la Ley reguladora del ejercicio del alto cargo de la Administración General del Estado, Rajoy recordó que la Ley de Transparencia obligará a hacer “públicas” las retribuciones de los altos cargos y facilitará el trabajo de la Oficina de Conflicto de Intereses.

“El control de los partidos y de los altos cargos es necesario, pero no suficiente”, afirmó Rajoy para poner sobre la mesa una reforma en el Código Penal que contemplará que la financiación ilegal de los partidos será “un delito específico”, se agravarán las penas de inhabilitación y se mejorará la respuesta contra la corrupción.

INFORME DE INDULTOS

En este sentido, Rajoy se comprometió, en materia de indultos, a que cada seis meses el ministro de Justicia presentará en el Congreso de los Diputados “un informe” sobre la concesión y denegación de indultos para “ofrecer las explicaciones que sean necesarias y responder a las preguntas pertinentes”.

Además, unas horas después de que ayer terminara la instrucción de una parte del caso Gürtel, Rajoy abogó por “agilizar los macroprocesos” a través de modificaciones en la Ley de Enjuiciamiento Criminal para que pueda seguir su curso sin necesidad de "una concatenación de piezas" y para “evitar que permanezcan abiertos durante años permitiendo que los imputados puedan esclarecer sus responsabilidades.

“Queremos fijar un plazo máximo para la instrucción y la rápida recuperación de todos los bienes que el delincuente esté obligado a devolver”, aseguró Rajoy para incidir en que “la sociedad merece no sólo ver cómo se castiga a los corruptos, sino la inmediata reparación del daño económico”.

Rajoy, que recordó la convocatoria de 100 nuevas plazas de jueces y fiscales prevista en los Presupuestos, anunció sin concretar una mejora en la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) y la ampliación de las prohibiciones de contratar con la administración.

NO ESTÁ CORROMPIDA

En un discurso de algo más de 40 minutos, Rajoy defendió que el Gobierno "no ha permanecido impasible ante la corrupción ni iniciado esta mañana la lucha para regenerar la democracia" y que "España no está corrompida" a pesar de los numerosos casos de corrupción que están apareciendo porque "la mayoría de los políticos son decentes".

“El resto está sano, ni España ni los españoles ni empresas y trabajadores están contaminados, si no lo pensara no estaría aquí porque será invencible”, afirmó para admitir de que a la corrupción “le traen sin cuidado las ideas y las banderas” y “sólo le importan las oportunidades”.

En este sentido, Rajoy reconoció que “cualquier corrupción es siempre demasiada e insoportable”, pero que defendió que no podemos hablar de una lucha “contra el fantasma de la corrupción generalizada porque no existe”. Adujo que sólo se enfrenta a algunos casos del "pasado" que ahora "están saliendo a la luz" porque "las instituciones funcionan".

"Entiendo la indignación de los españoles y la comparto. Todo el mundo sabe que han aparecido corruptos en mi partido, personas que habían sido de mi confianza o de mi formación política. He pedido perdón por ello", dijo para defender que "quien la hace, la paga".

Rajoy esgrimió que entiende a los ciudadanos porque “el sacrificio de todos se convierte en el botín de algunos” y admitió que, a su juicio, se está generando en España "un clima que a ratos se hace irrespirable” porque supone “la dieta cotidiana de los españoles”.

El presidente del Gobierno reconoció que "cualquier corrupción es demasiada e insoportable" para un país, por lo que debe perseguirse "con toda la energía que sea precisa".

Para ello, prometió una "respuesta amplia, firme y duradera" con una reforma legislativa que no debe considerarse "una más" porque pretende "cerrar los agujeros por los que se cuela la corrupción en el sistema".

LLAMAMIENTO AL CONSENSO

A partir de ahí, Rajoy hizo un llamamiento al conjunto de la oposición para pactar estas reformas contra la corrupción con el argumento de que éste es un problema que "apela a la responsabilidad de todos" y que, por lo tanto, es necesario un "amplio acuerdo" para aprobar las medidas "cuanto antes".

Justificó su petición de diálogo apelando, sin citarlos, a la aparición de Podemos. “Se comienza generalizando la corrupción, se culpa a los políticos, se sigue con la propia política y se acaba señalando al sistema”, avisó.

“A partir de ahí, no queda espacio más que para los salvapatrias de las escobas, cuyo único programa consiste en barrer con las consecuencias de todos conocidas”, afirmó. “Utilicemos la lucha contra la corrupción, no para fortalecer las instituciones, sino como coartada para desestabilizarlas”, dijo.

Recordó que en el Debate sobre el estado de la Nación de 2013 ya propuso un amplio paquete de reformas para combatir la corrupción, el cual se plasmó en una propuesta de resolución, y advirtió de que en la calle "nadie entendería que la Cortes españolas dejaran de tomar medidas eficaces" contra este problema.

"Prefiero el acuerdo, vamos a procurar un acuerdo extenso pero si no fuera posible alcanzarlo no me quedará más opción, aun lamentándolo, que cumplir con mi deber, es decir, sacar adelante los proyectos de ley con los votos que nos han confiado los españoles", dijo.

ANTES DE FINAL DE AÑO

Rajoy amenazó con seguir hacia adelante si no hay acuerdo entre los distintos partidos porque, igualmente, "nadie entendería que el Gobierno de la Nación renunciara a aplicar sus propias ideas en la lucha contra la corrupción porque otros grupos se hayan negado a secundarlas".

Se comprometió a "aprobar estas leyes antes de finanlizar el año" y subrayó que "los españoles quieren un acuerdo" porque "les ofenden las diferencias en esta materia, les irrita que se convierta en arma para la disputa política, les parece estúpido que, como dice la fábula, discutamos sobre si son galgos o si son podencos cuando lo que importa es que son perros".

Rajoy insistió en que los españoles exigen "medidas" contra la corrupción y exigen "que las tomemos juntos" para demostrar que hay "sintonía con las preocupaciones de la calle". "Estoy dispuesto a escuchar, a dialogar, a compartir... Estoy dispuesto a considerar toda clase de aportaciones que mejoren el proyecto, pero no debo aceptar ninguna forma de estancamiento".

Finalmente, ofreció su "mejor disposición" para pactar las reformas con la oposición y advirtió de que "esta es la ocasión de ofrecer motivos a los españoles para que recuperen la confianza de sus instituciones y en sus representantes".

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