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Sociedad

REPORTAJE Pleno empleo para todos los ciudadanos del mundo con discapacidad

Agencias
@DiarioSigloXXI
sábado, 15 de noviembre de 2014, 11:23 h (CET)
MADRID, 15 (SERVIMEDIA/BEATRIZ SANCHO)



La inclusión laboral de las personas con discapacidad en los distintos países del mundo es dispar. Desigual como la idiosincrasia de cada una de sus culturas, de cada territorio que pueda nombrarse. Los expertos internacionales en este tema así lo verifican, aunque se empeñan en dar con el elixir que realice el pleno empleo de las personas con discapacidad en el planeta, independientemente del país en el que coexistan. La fórmula magistral, no obstante, se resiste. No hay una para todos, aunque se insiste en la búsqueda.

Cada cual explica su visión, de por sí sesgada, respecto a lo que ocurre en su país, cómo abordan el dilema de la inclusión laboral, y también social, de las personas con discapacidad. Son los que más saben sobre la creación de empleos para este sector de la sociedad mundial. Y se reúnen cada año para compartir ideas, logros y cooperar. Pero nadie tiene la clave, no todavía. De sus palabras se desprende que unos países parecen haber avanzado mucho, mientras que otros apenas si han dado los primeros pasos.

Nepal, por ejemplo, “no tiene recursos para asistir a todas las conferencias de este tipo”, lamenta Ram Prasad Dhungana, presidente, entre otros muchos cargos en diferentes organizaciones de su país, de National Rehabilitation Centre Of the Disabled (NRCD).

Habla de la conferencia anual de Workability Internacional (WI), que se ha celebrado hace unos días en Madrid. Pero, al igual que este país asiático, muchos otros no pueden asistir a eventos de la igual o similar envergadura al de la conferencia anual de WI, aunque pertenezcan a la entidad, por falta de solvencia económca.

Sí pueden, no obstante, beneficiarse de la red que WI pone a su disposición y que, según Patrick Maher , el presidente de esta entidad internacional, en Australia ha empleado ya a 400 personas y en Nepal, gracias a esta herramienta, “más de mil familias tienen mejores condiciones de vida debido a los empleos creados con esta red”.

Y es que el dato más importante que arroja Maher es que WI “ofrece oportunidades de empleo a más de 3 millones de personas con discapacidad en todo el mundo”. Y aunque no se trata de oportunidades de empleo directas, “la red crea empleo, riqueza y facilita la inclusión social”.

Además, Ram Prasad Dhungana entiende que WI “no puede ayudar a todos sus miembros cada año para que asistan a las jornadas. Nosotros, por ejemplo, no pudimos venir el año pasado. Otras muchas otras veces tampoco”, se justifica el nepalí quien, no obstante, está entusiasmado, pletórico porque ha tenido la oportunidad de asistir a esta edición y, lo sabe, ha conseguido emocionar a todo el auditorio de WI, a todos los expertos de más de 20 países, con la narración y las imágenes de las personas con discapacidad que están trabajando en empleos que se han creado en Nepal gracias, también, al apoyo de WI y a su propia abnegación, la suya.

Pero, al menos, los miembros que pueden se reúnen en la conferencia anual de WI que se prepara cada vez en un país diferente. Y a ellos se unen, cuando toca, según comprobamos, aquellos países u organizaciones menos pudientes cuando pueden en una ocasión puntual o que son apoyados económicamente por la organización. WI comenzó su andadura hace 27 años aquí, en Europa.

Así lo rememora su actual presidente, quien, con intención quizás porque está en España y son los que han organizado en Madrid dicho evento, menciona el dato de que el grupo de empresas de ONCE y su Fundación estuvo implicada en la creación de la organización desde sus albores.

Los expertos internacionales han venido a la capital de España a analizar los desafíos y las oportunidades de empleo que se presentan en la actualidad para las personas con discapacidad. Apunta Patrick Maher que el hundimiento de muchas empresas se presenta como “una amenaza para el empleo” de este sector de la sociedad. Pero además de la crisis global, también menciona los conflictos en Oriente Medio, Ucrania o el problema del Ébola en el norte de África. Esta situación, apuntala, “provoca que los gobiernos limiten los recursos que dedican a las personas con discapacidad, que son las que, lamentablemente, más sufren las consecuencias”, denuncia el presidente de WI.

Está claro que las diferencias económicas entre unos países y otros según su riqueza abren un abismo insalvable en lo que se refiere a la inclusión laboral de las personas con discapacidad. Durante la conferencia de 2014 se pone de manifiesto. Los avances tecnológicos, políticos, en legislación... agudizan aún más este abismo entre los países que conforman lo que conocemos como norte y sur del planeta, entre los países desarrollados y los poco o no tanto.

PAÍSES EN DESARROLLO

“En países en desarrollo como Nepal, India o Pakistán, las personas con discapacidad dependen mucho de la ayuda de sus comunidades, mientras que en países desarrollados nadie es menos que otro, todos son iguales”, enfatiza el presidente de NRCD.

“Allí tenemos que pedir todo lo que necesitamos porque no somos una prioridad para nadie, al revés de lo que ocurre en países desarrollados”, subraya Ram Prasad Dhungana. Pero aún va más allá este experto en discapacidad nepalí cuando afirma que las personas con discapacidad de los países desarrollados y no desarrollados son “muy diferentes”, también “mentalmente” y “no nos podemos comparar” porque “nosotros somos más dependientes, tenemos que recibir apoyo de otros para poder hacer cosas, y en los países desarrollados incluso habláis ya de autonomía personal”, distingue.

LA FÓRMULA

Entre tanto hombre, porque casi todos los ponentes son hombres y se palpa la quasi ausencia de mujeres que expongan, el quórum está en un desafío auténtico: el pleno empleo de las personas con discapacidad en el mundo, la inclusión laboral de las personas con discapacidad que “tiene que ser del cien por cien”, coinciden todos los participantes de WI. Y para lograrlo, enlazando con el principio, el debate más encarnizado se ciñe al encuentro de la mejor fórmula para conseguir la más que justa proeza. En el mientras, se apela a las nuevas tecnologías como una oportunidad para conseguir una tasa alta de empleo del sector.

El objetivo es “100 % de integración laboral, empleo sin límite”, decía en la inauguración de la conferencia el director general de la Fundación ONCE, José Luis Martínez Donoso. “Ofrecer empleo de calidad a las personas con discapacidad”, apostaba. Una idea que no dejó de repetirse, martilleante, durante los dos días que duró el evento. Muchos expertos internacionales, además, insisten que: “No queremos cualquier empleo, queremos empleos de calidad acordes a las capacidades de cada cual”. Y es que, como puntualizó Luis Cayo Pérez Bueno, presidente del Cermi, en su intervención, “WI demuestra que el empleo de calidad y estable hace posible la autonomía personal y tener una vida independiente”.

AYUDAS ESTATALES

Pero hay una pregunta que cruzan las jornadas diametralmente. Pulula en el aire y cada cual, como individuos que son y procediendo de países con gobiernos y leyes deferentes, tiene su opinión al respecto. Se trata de averiguar si los empleos de las personas con discapacidad tenían que ser sufragados por los gobiernos o no o si, tal vez, la solución deba pasar por ser una mezcla de ambas. Es esta última la que más pesa como solución que sirva a la mayoría. Ignacio Velo, director de Programas y Proyectos Internacionales en Fundación ONCE, expone su teoría basándose, precisamente, en el individuo y en sus capacidades.

Desde este punto, argumenta que las personas con discapacidad no tienen las mismas capacidades, tal y como ocurre entre las personas sin discapacidad. Por eso, según la capacidad de cada una de ellas “su empleo tendrá que contar con más o menos apoyos.

Por tanto, la mezcla de las diferentes alternativas incluirá a más personas con discapacidad en el mundo laboral”, sostiene Velo. Para él, todo trabajo, apoyado económicamente o no por el gobierno, “es bueno para que las personas con discapacidad adquieran autonomía y se sientan incluidos en la sociedad , independientemente si el empleo es regulado o no”.

Y ciertamente en este sentido también apuntan la mayoría de las opiniones de los expertos internacionales reunidos en la conferencia WI 2014. De hecho, para Rafael González Millán, vicepresidente de Workability Europe, lo más importante “no es dónde estoy trabajando sino tener la oportunidad de crear una familia, de ir a comprar el pan y ser un ciudadano como los demás”. La cuestión, para él, no es elegir entre las diferentes formas que existen para emplear a personas con discapacidad cuando “todavía hay muchas sin trabajo”.

En este sentido, recuerda que las personas con discapacidad “tenemos los mismos derechos que las demás, pero la importante no es la fórmula empleada para crear empleos sino trabajar”. Y resuelve Gonzalez Millán con la conclusión que en verdad se extrajo de estas jornadas: “lo que tenemos que discutir es qué fórmula funciona en cada uno de los países”.

MERCADO LIBRE

El contrapunto lo pusieron algunos de los 200 asistentes al evento procedentes de diferentes países. Muchos relataban su propia experiencia como directivos de organizaciones que han conseguido beneficio económico y sostenerse en el mercado libre porque están planteadas como una empresa normal establecida con normalidad en la que se emplean a personas con discapacidad, pero que se mantienen independientes de ayudas o subvenciones de gobierno o entidad alguna.

En este sentido, hubo quienes abogaron por encontrar primero el negocio en el mercado libre y luego crear la empresa, en lugar de depender de ayuda externa para sostenerse. Así por ejemplo, Katsunori Fujii, experto en discapacidad procedente de Japón, confesó que en este momento lo que más le concierne es “la forma de encontrar oportunidades de empleo para las personas con en el mercado libre.

Velo, por su parte, recordó que cuando el mercado libre está bien “no se necesitan subsidios”, pero que en estos momentos “no está tan bien como quisiéramos”. El directivo de la Fundación ONCE afirma que si el mercado no es capaz de regularse por sí mismo, los gobiernos deben utilizar su poder para conseguir el equilibrio e introducir medidas discriminatorias positivas para que las personas con discapacidad no se queden atrás y exista una verdadera educación inclusiva o una auténtica accesibilidad universal, entre otras mejoras necesarias.

También en la educación insistía Jim Gibbons, de EEUU. Este americano, que es ciego, preconiza que en veinte años habrá nuevos trabajos, muy diferentes a los de ahora, que tendrán que ve con personas con discapacidad. “Esto está ocurriendo y está ocurriendo muy deprisa” es por ello que “tendremos que encontrar el valor de aprender a educar nosotros mismos a la propia sociedad”. Repetía Gibbons que la tecnología y la educación están ahí, pero que son las personas con discapacidad las que tienen que ponerse al día para lograr cerrar la brecha y que hay que darse prisa.

Vaticinó también que el 50 por ciento de los trabajos actuales que existen en EEUU, para entonces, ya no estarán ahí. Por eso, reiteró, “tenemos que crear nosotros esas oportunidades de trabajo relacionadas con la innovación. Y conseguir encajar siendo normales, realizando un trabajo ordinario”.

Todo el mundo trae ideas a WI para crecer conjuntamente y cada vez más países están interesados en pertenecer a la entidad por el valor de lo que se comparte. Así defiende el valor intrínseco de WI su vicepresidente, Bob Chamberlin. Pero también este compatriota de Gibbons tiene claro que la diferencia que hay a la hora de emplear a personas con discapacidad en los países desarrollados y los no desarrollados es inmensa. De hecho, subraya la diferencia entre lo que se hace en EEUU, emplearles en grandes empresas que no obtienen beneficios, y lo que se hace en otros como Bangladés donde “tienen que sobrevivir individualmente, por ejemplo, comprando una vaca” o en Nepal, “haciendo incienso”.

Sin embargo, precisamente porque las opciones para el mismo fin son tan diferentes, justifica Chamberlin, “todos nosotros necesitamos saber lo que ocurre fuera de nuestras fronteras para poder expandir nuestra perspectivas”. Porque la misión común, reivindica el vicepresidente de WI, “es la de crear empleos para las personas con discapacidad independientemente de que se creen así o con compañías como las estadounidenses”, añade.

Sin embargo, el equilibrio entre norte y sur también en el aspecto que nos ocupa se presenta poco halagüeño. Se habla de solidaridad, de compartir, de cooperación, de dar ejemplo, pero la brecha tan mentada es aún enorme y, dice Chamberlin, “tendrá que pasar mucho tiempo hasta que lleguemos a ver esta situación equilibrada”. Sin embargo, “si no hacemos esto el cambio nunca será posible”, añade. De hecho, descubre que su motivación personal, precisamente, es pensar que las cosas se consiguen subiendo un peldaño cada vez y, por ello, considera que “se trata de un proceso gradual y no se puede poner una fecha para que ocurra”.

INCIENSO DEL SUR

Entre tanto debate, uno ejemplo de creación de empleo para personas con discapacidad llama la atención de todos los asistentes a la conferencia celebrada en Madrid. Atraviesa los corazones de los expertos internacionales. Nepal. Ya lo habíamos insinuado. La propia WI ha querido que este país asiático estuviera aquí, presente físicamente. Tiene interés por lo anecdótico, por el color de la imagen, porque ha participado en el éxito del proyecto. Y la presentación del experto en discapacidad nepalí ha enamorado al auditorio, a todos. Se pregunte a quién se pregunte por el momento más remarcable de las jornadas, todos refieren, sincronizados, al mismo ejemplo.

“En Nepal las personas con discapacidad no tienen oportunidades de trabajo. Por eso estamos desarrollando este proyecto de producción de incienso para personas con discapacidad. Para que puedan trabajar en sus propias comunidades y comercializar sus propios productos. Para que sean autónomos. Tal y como ocurre aquí”, narra Ram Prasad Dhungana.

El presidente de NRCD en Nepal cuenta orgulloso que han presentado una fotografía al concurso convocado por WI en la que se ven a personas con discapacidad trabajando el incienso y que han ganado el segundo premio. Ram Prasad Dhungana se deshace en agradecimientos no sólo por el premio, sino cada vez que se le hace una pregunta. Es un hombre humilde y tremendamente agradecido, quizás es algo cultural. Explica que desde su organización, trabajando en comunidad, también facilitan a personas con discapacidad formación profesional para que puedan auto emplearse y obtener ingresos en el horario que mejor les venga.

El experto internacional de Nepal, desvela que las personas con discapacidad que ayuda la entidad que preside en Katmandú, “no tenían ni apoyo del gobierno ni de sus familias ni sabían qué hacer para vivir”. “A través de este programa les estamos apoyando y están aprendiendo. Nosotros les decimos que la discapacidad no es el final, que no es importante. Si tienen habilidad, capacidad y confianza pueden hacer lo que se propongan porque lo más importante es la fuerza de voluntad”, afirma.

Es por ello que, según expone el presidente de NRCD, les ayudan a desarrollar “cualquier habilidad que tengan”. “Algunos de los participantes han conseguido gracias al programa casarse y formar una familia. Muchas, antes, no tenían formación y el programa se la ha ofrecido, y también gracias a ello han creado sus propios negocios”, continúa. Se sorprende el nepalí de que “incluso”, matiza, “se hayan dado matrimonios entre personas sin y con discapacidad” y dice que esto ha sido posible por “la habilidad, el trabajo y la sinceridad” que se ha desplegado en los cónyuges que tenían la discapacidad. En este sentido, destaca además que “esta actividad también es muy adecuada para mujeres con discapacidad de Nepal”.

Ram Prasad Dhungana, que vive en Katmandú, es además profesor de inglés en un colegio estatal por las mañanas. Las tardes las dedica a trabajar ayudando a personas que, como él mismo, tienen discapacidad. Pero, “en mi país y en los países que no están desarrollado, tenemos mucho qué hacer”, denuncia, “tenemos las montañas, que dificultan la movilidad y la supervivencia de las personas con discapacidad”. Comparte también que las escuelas no son accesibles, que los padres no pueden llevar a los niños a los colegios a diario. “Si tienen un hijo con discapacidad, por el bien del hijo, no hay más remedio que marcharse de las montañas”, se queja el presidente de NRCD.

Su logro y el de sus compañeros es inmenso, y hoy, gracias a que han estado en la Conferencia Workability Internacional 2014, muchos otros expertos internacionales en discapacidad saben de su proyecto, de sus dificultades, de lo importante que es para ellos, y para todos los demás países localizados en el metafórico sur del planeta, “compartir conocimiento, conocer la tecnología de los países desarrollados que no conocen, que no tienen y la información para usarla”.

“Si dispusiéramos de tecnología avanzada podríamos hacer mucho más por la inclusión laboral de las personas con discapacidad que con los recursos locales que tenemos. De hecho, los negocios locales dependen de los recursos globales. Y necesitamos más apoyo e implicación sobre cómo trabajar por y para las personas con discapacidad”, sentencia Prasad Dhungana.

Nepal es miembro desde el año 2000 de WI y, aunque terriblemente agradecido de la oportunidad que la entidad internacional les ha dado en esta edición, no pierde la ocasión de expresar su deseo: “sería muy bueno el apoyo de países desarrollados a países en desarrollo en lo que se refiere a la inclusión laboral y social de las personas con discapacidad. No tenemos esa cooperación internacional de la que se habla. Es un hecho. Esta es nuestra realidad”. “La gente aquí tiene dinero, recursos y son muy independientes, pero en muchos países como Nepal los recursos económicos son limitados y no tenemos los apoyos necesarios para estar en escenarios internacionales como WI. Nos hemos perdido muchas, muchas ediciones, y otros tantos países como nosotros también”, recuerda.

Lo que está claro es que en todos los países no existe la misma concienciación social y empresarial, ni existen los mismos medios, pero todos podemos aprender de todos en lo que a protección social se refiere en eventos como las conferencias de WI que, según parece, no son “accesibles, para todos”, al menos desde la perspectiva económica.

De un lado, están los países más avanzados en cuanto a medidas para la incorporación al mercado de trabajo de las personas con discapacidad: Suecia, Noruega, Dinamarca y Holanda, versus los países menos desarrollados, por falta de recursos, no por consciencia, aunque, a veces, va de la mano. España, el anfitrión de las jornadas, también unánimemente fue ensalzado por los expertos internacionales de WI. Resaltan el grado de unidad e interlocución del movimiento de la discapacidad con el gobierno y su influencia en la legislación que se promulga. Felicitémosnos.

(SERVIMEDIA) 15-NOV-14 BSR/gja
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